¿quién eres? - Observación

Capítulo 36.

Se había gestadotodo un operativo para averiguar las tantas inquietudes que embargaban a Santiago sobre el documento que había causado la expulsión de Pitu en el voluntariado, que incluía su firma falsa, puesto que estaba dispuesto a enfrentarse a la batalla que fuera necesaria para limpiar su nombre, y fue así como un día esperó a que Yuyu apareciera a aclarar las cosas.

 

Si de algo estaba segura la convocada era que se trataba de algo serio, ya que al llegar a la sala de reuniones en la UESTA frente a ella estaba la mano derecha de Santiago, y eso la ponía nerviosa, no solo porque lo encontraba sumamente guapo, sino que Facho como el chico seductor del grupo parecía conocer a las chicas a la perfección, por lo que sería el primero en señalarla como mentirosa.

 

—Tu dirás, Santiago —se sentó ella con teléfono en mano.

 

Facho la miraba con suma atención como si quisiera escanearla al más mínimo detalle, y ella sabía que no se trataba de un interés amoroso repentino.

 

—No sé, dime tú —y Santiago le acercó el documento donde señalaba la expulsión.

 

Yuyu acercó el documento y lo leyó como si desconociera su contenido, se tomó unos largos minutos para analizar qué decir.

 

—¿Por eso no fue más al voluntariado?, yo creía al igual que los demás que había sido por algo que habías hecho tú.

 

Las palabras destrozaron a Santiago, ¿realmente todos creían que él había tenido algo que ver con que ella no apareciera más?

 

—¿Yo? —se sintió embargado por mil emociones, y trató de permanecer frío o al menos parecerlo—, tú le sugeriste irse ese día en la sala…

—Sí, pero tu apoyaste la decisión, o…

—Mira, esto se trata de un asunto más grave, mi firma fue falsificada, y la tuya no —la interrumpió cambiando la dirección por completo donde ella parecía querer señalar en esos momentos.

 

Ella batió sus largas pestañas como si quisiera procesar la información antes de responder, y a los segundos tenía su mano sobre el pecho sintiéndose ahogada.

 

—¡No puedo creerlo! —exclamó con diez mil emociones revueltas—, ¿no estarás sugiriendo que yo tuve algo que ver o sí?, porque no tengo idea de nada, en mi vida había visto este papel.

—No sugiero nada, solo te pregunto directamente, ¿sabes algo? —se mostró él con la espalda recta y con una seguridad desbordantemente intimidadora, al menos para ella.

—Y, ¿qué harás al respecto? o… me lo estás comentando porque ya tomaste cartas en el asunto, y…

—Solo quiero saber ¿cómo es que tu firma aparece bien y la mía no?, ¿sabías del documento, Yuyu?

—¡Claro que no! —se negó a que la culparan gratuitamente—, realmente me estoy sintiendo ofendida, no tengo idea del por qué aparecería tu firma falsificadaen este documento.

—Es que hay algo que no cuadra aquí independientemente del asunto de tu firma, es que desde ese documento de expulsión del voluntariado apareciera, han pasado varios días como para alguien que ocupa regularmente su correo electrónico lo haya pasado por alto. Si intervinieran mi cuenta…

—¡¿Qué me estás tratando de decir ahora, Santiago?! —lo interrumpió cuando intuyó que algo más él sabía al respecto, no solo que su firma no calzaba con la real.

—Ese documento de expulsión salió de tu casilla de correo electrónico —dijo Santiago queriendo hacer justicia tanto por Pitu y por él mismo, por lo que trató de mantener su compostura inquebrantable o al menos parecerlo frente a Yuyu.

—¿Tienes alguna prueba o solo estás suponiendo cosas? —no supo cómo reaccionar por la sorpresa que le causaron las palabras de él.

—Sí —afirmó él acercándose a ella para verla con mayor atención.

 

Quedó impactada con la afirmación, trató de no mirar a nadie hasta que él apareció cerca sentado sobre la mesa mirándola.



María-José Aragón

Editado: 24.11.2019

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