¿quién eres? - Observación

Capítulo 38.

Vlad tenía dos misiones ese fin de semana, primero invitar a su prima a una fiesta de sus compañeros de clase, y segundo asegurarse de que asistiera Pitu, por lo que para eso tuvo que confesarle a su prima en parte la idea de los chicos para ayudar a Santiago.

 

Fue así como Romi a la salida del centro comercial y ya dentro de su automóvil, le contaría la gran sorpresa de la cual trató de mantener el suspenso toda una tarde para acaparar la atención de su amiga, cosa que lo había logrado cuando Pitu conociéndola, sabía que gritaría tanto que la dejaría sorda.

 

—Estoy esperando lo que me tengas que decir Romi —y bajó la ventana del automóvil.

—¡No lo vas a creer! —comenzó a hacer pausas interminables para contenerse de gritar—, Vlad nos invitó a una fiesta, y me dijo que podía ir junto ustedes, ¿no te parece fantástico?, dime que vas a ir.

—¿Vlad? —sospechó de la noticia—, ¿estás segura?, tu primo no nos invitaría a una fiesta, de hecho, fue un milagro cuando fuimos a su cumpleaños de disfraces.

—Quizás ahora esté cambiando, no sé, el asunto es que vamos, ¿cierto?, dime que sí.

—Sí, yo creo que puedo —fingió importancia.

—De todas formas, yo ya acepté la invitación y dije que ibas.

—¡Pff!, ¿para qué me preguntaste?

—Porque sí —lanzó una gran carcajada—, adivina quienes van.

—Nadie de mi interés —volteó a mirar por la ventana.

—¿En serio?, después de ese casi…

—No iba a pasar, y ya te dije que no iba a repetir semejante estupidez, ni sé por qué lo mencionas.

 

Por más que intentó Romi de generar curiosidad en su amiga para poder revelar los demás invitados, ella no se mostró interesada, nada pareció funcionar, ni siquiera el hecho que ahora se les unió Lisy, por lo que decidieron cenar antes de comenzar a arreglarse para ir a la fiesta.

 

Horas más tarde, cuando llegaron al lugar, Lisy era la más entusiasmada con la idea de la fiesta, sobre todo porque iba sin su novio eterno.

 

—Al fin conoceré a TU Facho.

—Tienes permitido comentar sobre lo guapo que es él, ah, y para otras personas que no quiero decir su nombre, pero la estoy mirando en estos momentos, prohibido seguir desafíos —advirtió Romi a Lisy.

—Ya te di mi palabra —respondió la aludida.

—No he dicho nombres para que me mires así de molesta.

—¡Me estás mirando desde que comenzaste con el comentario!

—¡No dije que eras tú en ningún momento!

—¡Alto!, no discutan antes de una fiesta y menos por tonterías —las interrumpió Lisy.

—Pero, que no me fastidie… —reclamó Pitu.

—Ay, ahora, no se te puede ni nombrar la palabra desafío  

—¿Es en serio, Romi? —le preguntó Pitu casi simulando su bostezo de aburrimiento.

—Si vuelven a discutir así, cada una paga multa, fin del asunto, ¿hecho? —le advirtió Lisy.

—Sí —respondieron a coro casi sin mirarse entre ellas.

—Hoy no hay peleas entre nosotras y tampoco desafíos.

—¡Ya dije que no lo volvería a hacer! —exclamó Pitu molesta.

—Perdón, la fuerza de la costumbre —se disculpó Lisy y luego indicó una gran casa—, según la dirección de Vlad, aquí es la fiesta.

—Lo llamaré mejor para que venga por nosotras —se distanció unos pasos Romi para llamar a su primo desde su teléfono móvil.

—Solo relájate, diviértete y baja tu estrés, Pitu —aconsejó Lisy.

—Solo no sigan advirtiéndome el asunto de los desafíos.

—Si sabes que no lo hacemos con intención.

—¡Hola!, ¿por qué esas caras? —apareció Vlad sonriendo.

—Vienen medias enojadas—le susurro Lisy.

—Las mejores amigas no se enojan por tonterías —dijo él mirándolas.



María-José Aragón

Editado: 24.11.2019

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