Renacer (luz de Medianoche 1)

Celestial

Capítulo 18: Celestial

 

No lo había visto desde que fuimos por Ronald. Se encuentra sentado en un rincón de la oficina de Paula. Como si estuviera rezagado del grupo. Esta encorvado con la mirada fija en el piso. No hay nada del chico arrogante y seguro que me enfrento hace días fuera del comedor. En ese momento él me insinuó que yo podría ser un espía de los rebeldes. Desde mi llegada ha pasado de todo un poco. Hay un chico lobo muerto, que hasta hace unas horas me entero de que tenía extraños símbolos en el cuerpo. Vástagos del infierno atacaron la academia, Romina salió herida. Raptan a Ronald los sabuesos del infierno, y Sandra estuvo muy cerca de perder sus alas. Es muy fácil pensar que la chica desmemoriada es la porta voz de los rebeldes, pero ahora hay demonio que ha convivido en la academia por mucho tiempo y prácticamente nadie lo sabía.

Él parece perdido en sí mismo. De alguna manera me veo reflejada en él, veo mi propia fragilidad. Mi mente atormentada por un pasado incierto. Quizás no seamos tan diferentes.

—Los he reunido a todos aquí porque algunos estuvieron esa noche en que se descubrió la naturaleza de Gabriel, y otros —la mirada verdosa de Paula va directo a Romina—, se las arreglaron para saber lo que ocurrió.

Ronald esta de espalda a todos, manteniendo en sus manos una delicada hoja de una de las plantas que tiene Paula en su oficina. Las hadas son amantes de la naturaleza. Él pasa sus dedos sobre la hoja una y otra vez con tanta delicadeza, como si la acariciara con dulzura. Lleva el cabello un poco más largo de lo normal, como si en una noche y un día hubiera crecido de golpe, alborotado y recién lavado. Su delgado cuerpo vestido de negro, lo lleva con una elegancia única de un ser proveniente de los ángeles. Si las hadas pudieran tener sus alas de nuevo, él sería hermoso. Pero oculta algo, esta tan tranquilo y perdido en esa planta que no parece él mismo.

—Esta información debemos manejarla con mucha discreción. Además, de nosotros solo lo saben el resto del concejo y la seguridad de la academia. La población estudiantil desconoce la naturaleza de Gabriel, y por ahora es mejor que permanezca de esa manera.

Paula desliza sus hermosos ojos verde oliva sobre todos nosotros. Su cabello colorido esta tenso sobre su cabeza, y termina en un elegante moño de rizos.

—No diremos nada —Dice Dimas. Sus brazos están cruzados y se encuentra reclinado contra la pared

—Bien —. Ella mueve sus manos un poco nerviosa sobre la mesa. Me parece muy extraño verla de esa forma, como si tuviera algo muy delicado por decir—. Yo ya estaba al tanto  de la naturaleza de Gabriel.

—¿Qué? —pregunta Romina en un grito vampírico. Y no es la única consternada con tal revelación.

—¿Cómo es eso posible? —pregunta Anastasia con una mirada furiosa.

El ambiente se vuelve electrizante. Gabriel se encargó de humillar a todos los que para él no eran dignos. Y ahora él está muy por debajo de los centinelas que se encuentran en esta academia. Las facciones de Anastasia se han endurecido de la ira. Tiene los labios apretados y las manos hechas puño, intentando contenerse. Su respiración esta agitada, y por primera vez desde que entre a la habitación Ronald se alea de la planta. Sus ojos miel observan a su novia con cautela.

Ella no supo desde el primer momento que Gabriel era un demonio, ella no estaba en la cabaña cuando fue herido y su sangre lo delato. Sin embargo, enterarse después no la puso de mal humor pero que Paula mantuviera el secreto, ha sido el detonante.

—Anastasia, necesito que te calmes —dice Paula con serenidad.

—¿Porrr queee debeeería? —pregunta Anastasia con palabras atropelladas y casi inentendibles. El cambio de su cuerpo fue tan rápido que no me dio tiempo resguárdame, caigo a un lado con torpeza. Romina se ha apartado con un elegante salto. Su mirada está impregnada de sangre, sus manos me toman por debajo de los brazos y me ponen en pie de un solo movimiento. Donde se encontraba Anastasia ahora yace una criatura extraña, su cuerpo no ha cambiado mucho, pero su piel sí que ha cambiado por completo. Está completamente cubierta de espirales, como hubieran sido tatuados con una tinta dorada sobre su piel canela. Espirales por todo su cuerpo, una túnica cubre su cuerpo pero deja ver las piernas, brazos, espalda y su rostro. Su rostro está completamente marcado con esas espirales y sus ojos verdes tienen un aro dorado, una hermosura terrorífica.

Santiago también ha encontrado un lugar distante en la pequeña oficina, y Dimas le hace compañía. Sin pensarlo todos se han alejado de Anastasia.

Nunca había visto a Anastasia cambiar de forma, ni siquiera sabía con certeza lo que significa ser un cambiante. Ahora lo entiendo, o por lo menos se a lo que se refiere.



Nomi Saez

Editado: 26.03.2018

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