Mis hijas no tuvieron piedad conmigo a la hora de culparme de lo ocurrido y, tras el entierro de su padre ambas abandonaron la casa en la que habían nacido y crecido.
#36763 en Otros
#11485 en Relatos cortos
#56432 en Novela romántica
#9102 en Chick lit
Editado: 26.06.2019