Saga Andersen 1: Mate Humano

Parte 1


Andersen 1:

Enero 1995

Caleb Andersen se encontraba en su ultimo año de preparatoria, precisamente en la clase de matemáticas avanzadas cuando comenzó a sonar la alarma de incendios. 

—Señor Andersen, dígale a su madre que después de esto su hermana será expulsada.—le dijo el Señor Ludwig acomodando sus gafas de montura gruesa sobre el puente de su nariz.

—Profesor Ludwig, mi hermana no ha venido hoy a clases se encontraba enferma. Solo Ezra y yo asistimos.

—Entonces quien ha sido el gracioso esta vez—dijo el hombre saliendo del aula para encontrarse con su alrededor cubierto de un humo gris y espeso.—¡TODOS HAGAN UNA FILA Y SALGAN CON CUIDADO!—grito el hombre a sus alumnos, los adolecentes comenzaron a correr hacia la salida entre ellos Caleb pero se dio cuenta de una cosa.

—¡PROFESOR, HAY UNA…!— una puerta bloqueada iba a decir, pero el profesor no le hizo ningún caso ya que había salido primero que los alumnos, se percato de que el aula en la que se encontraba su hermano era una de las ultimas probablemente no podrían salir—¡Ezra!

Corrió hasta estar de frente a las aulas cerradas, logro desbloquear la puerta y los compañeros del  curso de su hermano comenzaron a salir.

—¡Neal, donde esta mi hermano!— le pregunto al pelirrojo que era el mejor amigo de Ezra.

—No lo se antes que comenzara la alarma pidió permiso para ir al baño y no regreso.

—¡SU ASMA!— grito Caleb y fue en dirección contraria a todos para buscar a su hermano en los baños. 
Corrió lo mas rápido que pudo y llego  a el área de los sanitarios, entre todo el humo logro ver una silueta femenina que salía del baño de chicos arrastrando algo o mas bien a alguien, cuando se acerco mas se percato que era una chica que intentaba sacar a su hermano del baño y que este estaba mas que inconsciente.

—¡Ezra!— grito Caleb sin prestarle mucha atención a la mujer que estaba tratando de ayudar a su hermano—¿Esta bien?— preguntó levantando la mirada y viendo mejor a la chica que arrastraba a su hermano menor. 

La muchacha se quedo petrificada, solo observaba esos intensos ojos azules que la miraban con miedo y angustia, no hizo mas que asentir con la cabeza, nada mas. No podía hablar y tampoco podía dejar de verlo, era tan perfecto; sus facciones, su cabello negro y la piel un poco pálida.

—¡Gracias por sacarlo de ahí, vámonos tenemos que salir de aquí!.

La chica lo siguió apresurada, aunque ella estaría bien y se recuperaría pronto por el humo inhalado, ellos no. Ellos eran diferentes, normales simplemente. Cuando vio que el chico comenzaba a respirar con mucho mas trabajo, no tuvo mas opción que desmayarlo y sacarlos a los dos ella sola, iba lento pero con uno de ellos consiente  era como ir con un caracol, cuando por fin salieron ella llamo a los bomberos que ya estaban haciéndose cargo de todo, nadie podía saber que ella pudo con esos dos muchachos sin problema.

—¡Aquí hay dos chicos inconscientes!— grito y después se “desmayo”. 
Semanas después  regresaron las clases normales únicamente se quemo un aula y las demás estaban habitables y libres de olor a humo. Adiós clase de química, pensó Caleb mientras caminaba hacia los auditorios donde esperaban a todos los estudiantes para una bienvenida breve. Su hermano iba de su lado derecho, cuando llegaron al auditorio los separaron por cursos y clases. 
 

Ana estaba sentada en una de las esquinas de arriba con Lea, su mejor amiga. Cuando le llego un aroma diferente, era él. Lo miro sentado en una de las primera filas con una chica de cabello castaño amarrado en una coleta y esta recargada en su hombro, instintivamente soltó un bufido de molestia y apretó los dientes, Lea que estaba a su lado se percato de eso.

—Ana, tranquila.—Le dijo ella, no era bueno para ninguna de ellas si a Ana se le salía su lado salvaje a Lea le gustaba estar con los humanos muchos de ellos eran divertidos ya que en el lugar donde ambas vivían los hombres eran muy serios y no tenían mucho sentido del humor. Además si Ana quería acercarse al muchacho, él no vería con buenos ojos a una chica que gruñe y aprieta sus puños cada que otra mujer se le acercara.

—Lo intento pero es imposible, siento como crece la rabia cada vez que él mira a otras o simplemente otras lo miran— dijo ella sintiéndose triste y culpable. Siempre había podido contra sus instintos y ahora con ese chico simplemente no podía, además de que se sentía extraña desde hace semanas, no dejaba de pensar en el color de sus ojos. 

—¿Sera lo que llaman pareja destinada?—pregunto Lea.

—No, no lo creo. El es humano y según papá ellos no aman igual que nosotros. No puede ser él. 

Caleb sentía una mirada en su espalda así que volteo pero no noto nada extraño, solo a todos sus compañeros poniendo atención a lo que decía el director al frente, desvió un poco su mirada a más arriba y se dio cuenta  que estaba detrás de el la chica que le salvo la vida a su hermano. Lo observaba a él, cuando ella se dio cuenta volteo su mirada a la chica de tez oscura que estaba a un lado de ella. Tal vez lo imagino o algo parecido pero los ojos de la chica habían cambiado de color a uno amarillo brillante. Lea agacho la mirada y dijo:



TatiRytes

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En el texto hay: hombres lobo, amor, mate

Editado: 04.04.2018

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