Secret Love: Descent To Hell

Capítulo 1 "El sol también se levanta"

“Hay una chica en la clase de biología, nunca deja de mirar al chico de la primera fila, el del cabello en el rostro, el que se parece a Billie Joe Armstrong, es molesto para mí y estoy segura de que también lo es para el resto y para qué decir lo molesto que debe ser para el chico, creo que se llama Colin, o Charles, o Carlos… la verdad es que no tengo idea de su nombre, pero eso no es lo importante,  lo importante no es cómo te llamas tú o cómo me llamo yo, o el chico junto a la ventana que no deja de picarse la nariz con su lápiz, o la chica junto a la puerta que no deja de mirar por la ventanilla esperando que su príncipe azul venga y la rescate de este infierno, nada de eso es importante, lo realmente importante de esta chica y este chico, es que un día la chica se cansará de mirarlo y entonces él la mirará a ella pero ya será demasiado tarde porque la chica ya estará mirando hacia otra dirección y el chico lamentará toda su vida el no haber tenido el valor suficiente para decirle que a veces, él también la mira con los mismos ojos que ella lo ve al pasar frente a ella, un día el chico querrá mirarla fijamente a los ojos pero será demasiado tarde porque la chica quizá ya esté mirando fijamente a los ojos de la muerte…”

-¿Podrías fijarte?-le grité al rubio con cara de estúpido al ser interrumpida brutalmente por un balón de fútbol justo ante de acabar de escribir la historia para literatura.

-Si no estuvieras estorbando, no estaríamos teniendo esta conversación.-dijo él prepotentemente acercándose a mí y recogiendo el balón.

-¿Tienes algún problema con la dama, Collins?-dijo una voz masculina detrás de mí.

-No necesito que me defiendan.-dije volteándome.

Grave error. Ser odiada por Collins es una cosa, pero responderle mal a Jay Reaken, eso es otra cosa.

-No hay ningún problema Jay, ¿verdad Ronnie?-dijo el rubio asustadizo.

-Lárgate.-le ordenó el chico de ojos oscuros y melena al viento.

-Te dije que no necesito que me defiendan, Reaken.-insistí sin titubear.

-Una chica con agallas.-afirmó.- Deberías mejorar tu carácter y agradecer cuando debes hacerlo.

-¿Agradecer? ¿Por hacer algo que yo podría haber hecho mejor?

-Vamos Ron-Ron, estás en medio del patio con una libreta entre las manos, totalmente distraída, eres la carnada para que a los imbéciles como Collins se le suba el ego.

-Primero, no estoy siendo carnada de nada ni de nadie, segundo, dudo mucho que a Zac Efron ahí parado se le pueda subir un poco más el ego.-persistí.- Y tercero no vuelvas a llamarme Ron-Ron.

-Todos nos están mirando deberías calmarte.-ordenó.- Y ese imbécil ni si quiera se parece a Zac Efron.

Cabreada de discutir con míster popular recojo mi libreta tirada en el suelo, tomo mi mochila y salgo de la vista de todos. ¿Es tan difícil tener un momento de paz en este infierno? Y pensar que aún me queda un año aquí, el único consuelo que tengo es que en un par de semanas el curso acaba y entonces podré olvidarme de toda esta gente. Al menos por un tiempo.

-Hey Ron-Ron.-me detuvo tomándome por el braso una vez ya en el pasillo.

-Ese no es mi nombre.-escupí.

-Lo sé, Ronnie. Creo que he sido muy descortés. Soy Jay.

-Todo el mundo lo sabe, ¿ahora me dejas en paz?

-Debes agradecerme por salvarte del idiota de Collins. Es lo mínimo.

-¿Si lo hago me dejas en paz?-asintió.- Gracias por rescatarme de aquel terrible chico que podría haberme hecho mucho daño con su gel para el cabello y su lima de uñas.

Rió por lo bajo.-Eso fue bueno, Ron… Ronnie. Pero no me refería a esa clase de agradecimiento.-dijo poniéndose frente a mí con una sonrisa pícara.

-¿Qué quieres, Reaken?

-Necesito gente que vaya esta noche a mi concierto, ya sabes, estamos recién comenzando y necesitamos apoyo.

-Con gusto iría pero es jueves y mañana hay clase, y además no dudo que el lugar vaya a estar lleno de estos críos, tendrás suficientes groupies por una noche, rockstar.

-Nunca es suficiente.

-¿Y cuándo lo será?

-Cuando llene el Madison Square Garden.-aseguró.- ¿Vienes o no?

-No.-negué.- Gracias por tu gentil invitación pero paso.

-Como tú digas Ron-Ron.

-¡Deja de llamarme así!-lo increpé.- Estoy harta de los chicos como tú, que creen que tienen el mundo a sus pies cuando ni siquiera saben en dónde están parados, eres tan engreído, egocéntrico y arrogante como el maldito idiota de Collins y sus secuaces, no eres mejor que ellos ni que nadie en este maldito manicomio así que por favor déjame en paz.

Antes de que las palabras siguieran fluyendo fuera de mí,  cerré la boca, me di media vuelta y seguí mi camino por el pasillo hacia el salón de química. Sé que tal vez  no debería ser tan melodramática, él sólo quería unas cuantas groupies en su concierto, y aunque yo no me presto para esas babosadas no debí responderle así, pero es que estoy tan harta de que todo el mundo lo idolatre, a él, a Collins y a todos los malditos hijitos de papi. Y no, mi comentario no tiene nada que ver con que sea una maldita huérfana.




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