Secreto Volk

7. Max

―No le estaba haciendo daño, solo me estaba entreteniendo un poco ―le respondió a regañadientes este tal Graham.

Pude sentir los pasos de Max como se acercaban a mi hasta que de repente quedo adelante mío y se arrodilló, quedando sus ojos a la misma altura que la mía.

―Hola York, siento que tengas que estar pasando por esto, y que te hayas enterado de que no soy un Volk de esta manera, pero...

―¡Pero qué rayos te pasa, creí que éramos amigos, y que éramos honestos entre nosotros, pero eres un Gorm! ―le interrumpí indignada.

―York, necesito que te calmes un poco que me entiendas ―me pidió como si el fuera el inocente en esta situación.

―¡Entender que! ¡Eres un Grom y estabas de infiltrado dentro de nosotros, que querías lograr! ―le recrimine estando al filo de mis emociones.

―Graham, acá presente ―o señalo―. Necesito que me des la formula

―Para que me elimines a mí y a mis amigos, familiares. Lo siento, pero no te la pienso dar, ni, aunque me mates ―le escupí ya que era lo único que podía hacer.

Se limpió mi escupo y luego bruscamente puso su mano en mi cuello ahorcándome, y dejándome casi sin respiración.

―Bobita, si te mato, mataría a la única persona que me puede dar la formula así que... ―me soltó el cuello

No termine de escuchar lo que me estaba diciendo porque puede sentir a Red, tratando de comunicar por nuestro canal telepático.

―York... ir... buscarte... Mark ―supuse que debía de estar a una gran distancia para que se escuchara así.

No, no vengan por mí, sino Max lo va a capturar también ―le respondí rezando porque el me pudiera escucha bien.

Lo bueno es que Max no tenía como saber que yo me estaba comunicando con Red, ya que, según nuestros libros, ellos no son capaces de sentir si estamos hablando telepáticamente.

―¿Max?... de puta... quiero... sana...

Red...

Eso fue lo último que le pude decir antes de que Graham me volviera a poner sus labios en el cuello y me quemara, y que yo gritara

―Auu. ¿Por qué me quemas? ―pregunte aguantando las lágrimas.

―Por que puedo ―me contesto prendiendo nuevamente fuego a sus labios.

Ya no pude seguir así y me largué a llorar, y no solo por el dolor físico, sino que también por haber perdido la conexión con Red, quien era el único que podía salvarme ahora.

―Estabas distraída, y quería que me prestaras atención nuevamente ―me explico Graham al mismo tiempo que prendía y apagaba la llama del encendedor.

Después de eso Graham volvió a ignorarme, lo que me do tiempo de examinar la habitación en la que me tenían, notando que Max ya no se encontraba en ella.

―¿Dónde está Max? ―pregunte, ya que sino estaba acá podía significar que había vuelto a la comunidad, y nadie en ella sabia que el era el Rey Grom.

―Mi queridísimo Rey se ha ido, pero temo que no te diste cuenta ya que estabas perdida en tu pensamiento ―volvió a penderle fuego a sus labios y a quemarme el cuerpo.

Siguió un buen rato quemándome con sus labios, mientras yo lloraba de dolor, hasta que llego un punto en el que me desato de la silla, para que me parara y me volvió a atar las manos.

Salimos de la habitación y caminamos por un largo pasillo hasta que llegamos a una habitación donde me dejo sola y encerrada con llave.

Traté de salir por la ventana, pero era un caída libre de a lo menos 20 metros así que, por lo que supuse, me debía encontrar en el décimo piso, o en el octavo, pero no más alto.

También trate de forzar la puerta, pero no logre nada, luego de un rato pegada a la puerta me di cuenta de que estaba en una habitación preciosa.

Era un habitación moderna, con un cama enorme, una pared cubierta con madera. También había un sillón, y todos los colores, de la cama, pared, sillón y cortinas combinaban en unos colores más oscuros.

Me acerque a la cama y me eche en ella, ya que estaba super cansada, y una vez más trate de ver si podía entablar una conexión telepática.

―¿Red?

Sentía como que mis palabras flotaban en el espacio-tiempo, hasta que de repente sentí como alguien agarraba mis palabras.

―¡¿York?!

―¿Red? ¡Por Hargid! Qué bueno que me contestaste. Tengo mucho miedo, no sé cuánto más pueda aguantar.

―York, necesito que te calmes y trates de decirme donde estas, que te paso, quién te capturo.

―No tengo ni la más remota idea de donde estoy, pero si me acuerdo de que estaba con Mark, hasta que llego un Grom, un tal Graham, y me trajo a este lugar, para sacarme la formula, luego me empezó a quemar el cuello y la espalda, hasta que el Rey le dijo que para. Y en ese momento me di cuenta de que Max era el Rey Grom ―traté de explicarme, al mismo tiempo que pensaba en que podía hacer para salir de acá.

―¡¿Max es Grom?!

―Si, él es el que mando a capturarme y no me puede matar ya que quiere la formula y soy la única que la tiene, pero eso no impide que me puedan torturar, o quemar.

―York ¿Estas con tu celular? ―me preguntó.

―Si. ¿Por qué?

―Vamos a ver si te podemos rastrear ―me explico.

―A, okey.

Afuera de la habitación sentí unas pisadas y luego dos voces, masculinas, así que decidí cortar la conexión con Red.

Red, hay alguien afuera de la habitación, voy a cortar la comunicación.

―Ok, trata de no hacer nada imprudentepor favor ―me advirtió.

Adiós.

Justo después de que corte la conexión entro a la pieza Max, y se veía muy cansado. Como yo estaba echada en la cama, me pare y me fui a sentar al sillón, y justo Max se echó en la cama.

―York, siento mucho que tengas que pasar por todo esto, pero enserio que necesito esa maldita formula, y creo en que no va a ser necesario controlar tu mente para que me la des.



Cata Willer

#8081 en Fantasía
#17133 en Novela romántica

En el texto hay: secretos amor drama magia

Editado: 31.12.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar