Capítulo 3: Ecos de un Incendio
[Escena: Habitación de Hospital 304]
Lunes 12 de abril. 11:47 AM
Irumi abre los ojos lentamente. La luz blanca la ciega por un momento. El olor a antiséptico inunda su nariz.
Leila: (Saltando de la silla al verla moverse) ¡Irumi! ¡Despertaste al fin!
Irumi: (Con voz rasposa y mirada perdida) Leila... ¿dónde estoy? ¿En el cielo? ¿Por qué el cielo huele a alcohol?
Leila: Sigues en el hospital, tontita. Aunque los médicos han dicho que tu situación ha mejorado, has dormido desde la madrugada de ayer. Nos tenías muy asustados.
Irumi: ¿En verdad? Vaya... todo el fin de semana en el hospital. Esto no es lo mío, mi agenda social se está arruinando.
Leila: Lo sé, pero debes descansar. Los doctores fueron claros: nada de esfuerzos para tu espalda.
La puerta se abre y entra un hombre con bata blanca y una sonrisa amable.
Dr. Rojas: Irumi, veo que ya despertaste. Eso me alegra mucho, sobrina.
Irumi: ¡Tío Rojas! ¿Qué hora es? Siento que he dormido un siglo.
Leila: Es casi mediodía. No te preocupes, aquí te han cuidado como a una reina. En instantes te traen la comida.
Irumi: (Haciendo un puchero) No quiero comida de hospital, quiero irme a casa.
Dr. Rojas: Lo siento, Irumi, pero soy tu doctor antes que tu tío. Debes quedarte hoy para unos exámenes de control. Si todo sale bien, mañana hablamos del alta.
Leila: Descuida, papá vendrá a reemplazarme en la tarde. Mamá estuvo contigo todo el día de ayer, no se separó de ti ni un segundo.
Irumi: ¿Todos están bien?
Leila: Sí, un poco asustados, pero ya avisé que despertaste. Papá vendrá apenas salga de trabajar.
Irumi: No me refería a la familia... me refería a los que estuvieron presentes el sábado en el teatro. ¿Cómo está la banda?
Leila: (Su expresión se endurece) Todos están bien físicamente. Pero con respecto a Aztariuz, creo que deberías dejar de juntarte con ellos. Ninguno movió un dedo para auxiliarte. Fueron los últimos en salir del edificio, corriendo para salvar sus instrumentos. En especial Raúl... ese tipo es insoportable y cobarde. Deberías fijarte en otros muchachos, por ejemplo, en Oscar. Él sí se jugó la vida por ti entre el fuego.
Irumi: Leila, basta... deja de decir tonterías. Raúl seguramente estaba en shock. (Sonríe débilmente) Aunque agradezco mucho que te preocupes por mí.
Leila: Es porque eres mi hermana mayor favorita.
Irumi: Creo que a Noelia no le gustaría escuchar eso. Por cierto, ¿ella sabe lo sucedido?
Leila: Le avisé, pero está en una gira de negocios por Centroamérica. Dijo que llamaría apenas regrese a Honduras. Estaba histérica.
Irumi: Ya veo... la extraño. Y extraño a mis sobrinos.
Dr. Rojas: (Mirando su reloj) Irumi, tienes visitas esperando afuera.
Leila: (Poniéndose en guardia) ¿De quién se trata?
Dr. Rojas: Unos chicos que dicen que son compañeros de clase. Parecen preocupados.
Irumi: (Iluminándose) ¡Deben ser ellos! Déjelos pasar, por favor, tío.
Leila: Genial... ¡Ustedes! Pasen. Y espero que vengan a disculparse con Irumi por dejarla tirada.
Entran Irene y Thomas. Irene luce algo pálida y Thomas trae una tarjeta de "Mejórate pronto" comprada en la tienda del hospital.
Irene: (Ignorando el tono de Leila, se acerca a la cama) Quiero disculparme, Irumi. No pude ir a tu auxilio esa noche... soy asmática y el humo me cerró la garganta al instante. Al salir del lugar me costó mucho recuperar el aire.
Thomas: Y nosotros nos disculpamos porque debimos ser más valerosos. Nos quedamos paralizados. Lo sentimos mucho.
Irumi: (Buscando detrás de ellos con la mirada) ¿Raúl no vino con ustedes?
Irene: (Con frialdad profesional) No. Dijo que no tenía tiempo, que tenía "planes importantes" con la nueva fama. Dijo que tal vez vendría cuando se desocupe... si es que le da tiempo.
Leila: Mejor que no venga. Además, mi padre estará después de las 16:00. Si ve a ese chico aquí, lo echará a patadas por la ventana.
Enfermera: (Entrando con una silla de ruedas) Disculpen chicos, odio interrumpir la reunión social, pero la señorita Irumi tiene exámenes en laboratorio ahora mismo. Vengan mañana si gustan.
Leila: Ya oyeron, vámonos. ¡Espero que te mejores, hermanita!
Irumi: (Extendiendo la mano dramáticamente) ¡No se vayan! ¡No me abandonen en esta prisión blanca! ¡No puedo vivir sin mi público!
Leila: Jajaja, ya deja el drama. Nos vemos mañana.
[Escena: Pasillo del Hospital - Afueras de la habitación]
La puerta se cierra. El silencio se vuelve un poco incómodo entre Leila y los músicos.
Leila: Chicos, les agradezco la intención de venir y disculparse. Se nota que ustedes sí tienen corazón. Pero, por favor, no le mencionen a Raúl ni lo traigan. Puede afectar mucho a Irumi, es una chica muy sensible y se hace ilusiones con nada.
Irene: (Con una media sonrisa posesiva) ¿Sensible? Bueno, descuida. De todas formas, no tengo ninguna intención de fomentar eso. No voy a dejar que esa loca se quede con mi Raúl.
Thomas: (Rascándose la cabeza) Sigo sin entender qué es lo que le ven a ese tipo... Ya son dos desquiciadas peleando por él. Jaja.
Leila: (Suspirando) Por primera vez, concuerdo contigo, guitarrista.
Lunes 12 de abril, 12:15 PM]
Raúl camina de un lado a otro, frustrado. Iván lo observa bebiendo un jugo, divertido con el sufrimiento de su amigo.
Raúl: Debo encargarme de esto ya. Iván, dime algo... ¿Qué crees que le guste a esa chica? Yo no sé nada de sus gustos plebeyos.
Iván: Pues al ser una chica tan extrovertida y caótica, es difícil saberlo. Pero acéptalo: este es tu castigo por ser un completo patán el sábado.
Raúl: (Gruñendo) Este es mi castigo por ir a un estúpido teatro escolar.
Iván: Ves, no vas a cambiar. Ahora ve y compra lo primero que te recuerde a ella.
Raúl: Mmm… qué difícil. Todo lo que veo es normal y ella es... rara.
Editado: 06.01.2026