Siempre fuiste tú

Capítulo 4 "Venus"

No he podido conciliar el sueño puesto que trato de encontrar una solución a todo esto, no puedo quedarme esperando a obtener un resultado que por más duro que parezca será desfavorable, pueden hacerle daño, y a sus amigas las usarán como carnada así que también debería pensar en ellas. Venus es el tipo de persona que puede dar su vida por la de alguien a quien ni siquiera conoce, pero no puedo mantenerla encerrada por siempre por más que quisiera.

-Sean, puedo usar las pijamas del armario prohibido- no puedo evitar fruncir el ceo ante sus palabras, ¿escuche bien? me aseguro de que esté despierta y no lo está.

-No lo creo, estás hablando dormida, y ¿qué sueños tienes Helliwell?- no puedo evitar sonreír, si eso lo piensa en sueños quiere decir que podría pensarlo despierta así que ¿Por qué no me lo pregunta? Solo lo hizo aquella vez que se puso totalmente ebria y apareció frente a mi madre, no dudo que por esa razón mi madre la amara de inmediato. –Es que eres totalmente única- de pronto sus brazos me sujetan con más fuerza haciéndome sentir más tranquilo.

Abro los ojos en cuanto viene a mi mente todo lo de anoche, que horrible ¡Me desmaye! Demonios, y ahora… oh vaya, pero mira nada más a quién tienes a tu lado Helliwell, no cabe la menor duda de que tu novio es el más guapo del mundo entero, creo que seguiré durmiendo para que mi mano siga en su muy musculoso abdomen.

Espera, eso es muy perverso, o más bien pervertido, pero no importa puesto que es tu novio, sí, eso es, puedes hacer de todo con él porque es más tuyo que de la sociedad, pero ¿y qué hay de su madre? Estoy segura de que a ella no le importará, pero, como puedo dejar de ver esa bonito rostro, esos labios y… ¿Esto no será pecado? Es que bueno, no es algo de lo que enorgullecerse pero… espera, claro que me enorgullezco de ello, de él…

-¿Qué estás haciendo?- me paralizo al ver que está despierto y que ahora parece mirarme de manera incriminatoria, trago en seco de inmediato.

-Nada, solo…- de pronto recuerdo más que antes -¿En dónde están mis amigas?- pregunto de inmediato sintiendo como mi cuerpo se debilita ante la idea de que les hayan hecho algún daño.

-Ambas están perfectamente bien, anoche te lo dije pero parece que estabas más dormida que despierta, se quedaran en el hotel por un tiempo, y, en cuanto a la llamada que te hizo te amiga Campbell parece que solo fue una broma que le hicieron, entraron a la casa y dejaron un nota y algunas cosas tiradas, pero al parecer Samanta solo salió a dar una vuelta-.

Lo dice con total tranquilidad, sin embargo creo que hay algo más que una simple broma, y eso tiene que ver con las personas que me quieren lejos, lo sé, y parece que intenta ocultar ese hecho, la cuestión es que sé mucho más de lo que desearía saber, incluyendo el hecho de que si no quiero que los dañen debería alejarme, pero no puedo, no podría simplemente alejarlo de mí lado y hacer que pase por lo mismo que pasé yo, porque si quiero alejarlo tendré que mentirle y no puedo hacerlo.

-¿Estás bien?- pregunta inclinando más la cabeza para quedar a la altura de mis ojos.

-Sí, es solo que…- su mirada me parte el corazón, estoy segura de que cree que puedo alejarme y esa es la razón de esa expresión –No, la verdad no estoy bien, y tú tampoco así que dejare algo en claro, no voy a alejarme de ti porque lo eres todo para mí, así que si en algún momento llegase a desaparecer…-.

-Venus por favor basta- me pide pero lo ignoro.

-No, escúchame, si llego a desaparecer será porque tuve que hacerlo por esas personas así que ni se te ocurra enamorarte de alguien más porque no me iría para siempre, solo mientras me aseguro de que me dejen en paz y que ustedes estén a salvo ¿entiendes? Así que no te enamores porque entonces conocerás a Venus Helliwell enojada enserio- trato de sonar seria y divertida a la vez pero creo que eso no ha sido de mucha ayuda.

-Basta- se levanta de la cama de inmediato acercándose hacia la enorme ventana que está al frente de la cama, está cruzado de brazos y su cabello está todo despeinado. -Si tienes que alejarte entonces yo iré contigo, porque no puedo arriesgarme a que no vuelvas jamás- un nudo se forma en mi garganta al escuchar el tono en que lo ha dicho.

-Si eso llegase a suceder, volveré- le aseguro pero de inmediato se gira quedando frente a mí, su mandíbula parece ejercer mucha presión y sus manos están empuñadas.

-¿Enserio? Y ¿cómo voy a creer el hecho de que vayas a volver si quieres protegernos de esas personas?-.

-¡Volveré porque te amo!- añado con total seguridad ante esa mirada de frustración y miedo. –Jamás podría alejarme de ti por mucho tiempo ¿sabes? A veces cuando no estás conmigo paso horas mirando una fotografía tuya imaginando que estás a mi lado tomando mi mano, y sí, lo sé, eso parece totalmente posesivo pero sí, aunque no suene coherente y quizás no exista esto pero estoy posesivamente enamorada de ti Sean Truswel- sigue con la mirada fija en mí, sin embargo no dice nada. –Bien, quiero obtener tu confianza, así que voy a decírtelo- frunce el ceño y es como si no creyera el hecho de que hay más, y no es que vaya a contarle aun lo de Ezra y yo en el pasado. –El chico que me entrega las rosas ha escuchado la voz del hombre que las envía con esas notas amenazantes, la misma voz del hombre que envió a asesinarme, y tengo muy poca información sobre él, solo sé que va en un auto lujoso el cual conduce un chofer, y cada vez que va hay un chofer nuevo. Él nunca baja del auto, así que…-.



Andy González

Editado: 25.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar