Simplemente

♥Veinte Días♥ Capítulo 5

April, 22 de septiembre de 2023

 

Han pasado veinte días desde que eché a Daniel de casa, desde que mi corazón se volvió a partir de nuevo en mil pedazos. Cuando creía que todo iba mejorando después de tres años de dolor, un huracán llamado Daniel vino de nuevo para destruir lo poco que quedaba de mí.

 

No hemos vuelto a hablar. Lo intentó al día siguiente pero me negué a entablar conversación alguna con él. También lo intentó al día siguiente y al siguiente, y así durante una semana en la que mi respuesta fue siempre negativa.

 

No quiero saber nada de él, pero mi corazón no opina lo mismo, más bien todo lo contrario. Quiero gritar hasta quedarme muda y sin aliento. Gritarle a Daniel en la cara que es un idiota por jugar con los sentimientos de las personas y por querer reírse de mí, como si no hubiera tenido suficiente hace unos años, y a mi corazón por ser el mismo imbécil que cree al mismo cretino de turno y confía en él ciegamente una y otra vez, como si jamás le hubiera causado daño alguno.

 

Pero aquí sigo, callada y sumisa, desde aquel día, un viernes, sentada en mi asiento de clase; intentando no perderme ni un solo detalle de la explicación que está dando la señorita Smith sobre el trabajo que llevamos haciendo en grupos desde hace una semana. Odio trabajar en grupo pero lo bueno que tiene es que, como las personas han sido elegidas a dedo por la profesora, Daniel ha acabado en la otra punta de clase junto con su preciado amor de pelo castaño.

 

Al menos puedo descansar de su mirada puesta en mí mientras escribo o dibujo desde que mandaron este trabajo.

 

—Oye Aip, ¿te parece bien que coloque esta información aquí? —me señala Louis la pantalla de su ordenador, haciendo que salga de mi trance y dirijo mi mirada a donde tiene colocado el dedo índice.

 

—Aun no entiendo como no dejamos que haga todo el trabajo ella. Total, nos está diciendo que poner a cada rato como si fuera la profesora y no nos calentariamos el tarro... —comenta el gorila que tengo por compañero de mesa.

 

—No te pasa nada por trabajar un poquito Connor, no se te va a caer el pelo ni nada por el estilo. Además creo que todavía no he visto que te salga humo por las orejas —Louis lo fulmina con la mirada y este levanta las manos en gesto de rendición.

 

—No veo porque te cabreas tanto. Era una buena idea... —habla Ayleen, una de las secuaces de Katherine.

 

—Cállate —gruñe Louis entre dientes haciendo que esta pare en seco.

 

»Entonces, ¿está bien aquí Aip? —dice volviéndome a señalar el pórtatil.

Me acerco a él y comienzo a leer la información que ha buscado y seleccionado para nuestro trabajo.

 

—Quitaría esto de aquí —señalo una frase con mi dedo —. Por lo demás puede valer... —me alejo volviendo a lo mío.

 

—¿Puede valer? ¿Puede valer de lo podrías haber hecho mejor? ¿O puede valer de está bien? —me mira con cara de pánico y sonrío.

 

—Está muy bien Louis. De verdad... —suspiro y me pongo con la tarea.

 

—Menos mal... bastante tengo con catear física... —se queja mirando su ordenador y borrando la frase que le he dicho.

 

—¿No es muy pronto para decir eso? —me mira de reojo arqueando una ceja —. Di-digo estamos a principios de trimestre.

 

—Lo sé. Pero soy un negado, no me extrañaría que tuviera que repetir curso por culpa de esa maldita asignatura —niega con la cabeza.

 

—Busca ayuda. A veces solo se necesita un poco de apoyo para salir adelante en alguna materia que se nos queda algo atascada. Pero es muy pronto para que digas eso... ni siquiera hemos tenido el primer examen...

 

—Ya, pero es el viernes que viene. Y ya dudo mucho que encuentre a alguien que me quiera ayudar tan precipitadamente —reniega levemente.

 

—Si quieres yo puedo ayudarte...

 

—¿Con el examen o a encontrar a alguien? —pregunta curioso.

 

—Con el exámen... a preparartelo, digo —la verdad es que me pone un poco nerviosa lo que pueda responder. No sé para qué me ofrezco... no creo que quiera estudiar con alguien como yo.

 

—¿Harías eso por mí? —para de teclear, haciendo el portátil a un lado, sonriendo.

 

—Claro. Para eso están los amigos... para ayudar con los problemas. Y tú dices que tienes uno con física... Tengo que ayudarte —recuerdo las palabras de Daniel el día que fue a llevarme a casa tras la paliza de Katherine y un nudo se forma en mi garganta.



Nhoa99

Editado: 15.05.2019

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