Solo por amor

Capitulo 1

Solo por amor
—Siempre tarde Maritza nunca aprenderé seguro el profesor ya no me deja entrar por llegar tarde nuevamente y todo por andar perdiendo el tiempo en esa tonta canción que ni pude terminar—se hablaba asi misma, mientras corría hacia la universidad choca con alguien haciendo que sus cuadernos cayeran al suelo—genial que mala suerte la mía—empezando a recogerlos siendo ayudada por la persona que había chocado—gracias lo siento—sin más se va rápidamente, el chico que la había ayudado queda con un cuaderno en la mano viendo hacia donde se había ido la chica.
—Lleva prisa—lo abre—debería tener una dirección Maritza Lopez estudiante de contabilidad, que aburrido—lo cierra—por suerte va a la misma universidad—sonriendo.
****
—Genial no me dejaron entrar y perdí el examen—suspira mirando al suelo—tendré que repetirlo, debo pensar como convencer a doña amargada.
—Maritza ¿no vienes al almorzar con nosotras?—observando a la peli-negra de ojos azules acercarse corriendo hacia ellas al verlas.
—Esterth!!! Chicas!!! Préstenme sus apuntes ¿si?—dice observando con suplica sus amigas que tanto la ayuaban
—De acuerdo, pero ¿vas a venir con nosotras?
—Solo llevo mis libros a mi casillero, luego las alcanzo.
—Ok, no tardes—estas se van y la peli-negra  se encamina hacia su casillero.
—Creo que debería terminarla—al terminar de guardar sus libros, busca su cuaderno de música—¡no está mi cuaderno de música! ¡No está!  Estoy segura que esta mañana lo tenía.
—Creo que buscas esto—mostrándole el cuaderno, ella observa al chico frente a ella cabello largo hasta los hombros de color negro y unos ojos azules oscuros pero que brillaban con intensidad.
—¿Qué hace con mi cuaderno?—viéndolo con curiosidad.
—Lo olvido esta mañana cuando chocamos ¿recuerda?
—Oh sí que torpe soy, lo siento—tomando el cuaderno—gracias.
—¿es cantante o algo así?—examinándola con la mirada.
—¿Por qué lo pregunta? ¿lo leyó?
—Tenía que abrirlo para saber su nombre, me gusta mucho la música y a ver la portada no pude evitar hojear un poco, tiene usted mucho talento para escribirlas.
—Gracias, pero solo las compongo no canto, bueno tal vez en mi habitación, se supone que nadie lo sabe es algo que no vale la pena.
—Está siendo muy egoísta el mundo merece oír esas canciones y oírla cantar.
—¿Qué sabes usted de música?—sonrojándose.
—Bueno no mucho pero mi tía es profesora de música y suelo pasármela con ella mucho, algo he aprendido se lo suficiente como para saber que eres buena.
—Muchas gracias joven—bajando la vista avergonzada.
—Oh que mal educación tengo soy Alexander Rojas, para servirle.
—oh usted es el nuevo estudiante que ingreso en la Facultad de Ingeniera ¿no es así?
—Si ¿Cómo lo sabe?—viéndola con curiosidad.
—Bueno es que… mi amiga Sofia estudia ahí, hablo sobre usted.
—No tiene por qué tratarme con tanto formalismo solo tengo 20 años.
—Oh lo mismo digo Alexander, solo tengo 19 años—sonriéndole.
—Sabes no deberías ser tan egoísta con los demás todos merecen escucharte ¿puedo sugerirte algo?
—Aun no me escucha cantar que le parece  ¿si no tengo buena voz?
—Alguien que escribe así debe tener una hermosa voz.
—Lo que digas ¿de qué sugerencia hablaba?
—Mi tía la profesora Aurora está reclutando miembros para el club del coro de la universidad ¿no cree que por algo se empieza?
—No lo sé, esto solo es un pasatiempo.
—Tienes varias ¿te gusta hacerlas?
—Me encanta, pero mi novio dice que no soy buena, solo pierdo el tiempo y tiene razón así que no vale la pena.
—No sabrás si algo es bueno si no lo intentas. 
—¿tú lo crees?—el asiente.
—¡si! es más yo te acompaño, si así lo deseas.
—¿no sería mucha molestia?
—Por supuesto que no, será en el gimnasio después de clase.
—De acuerdo allí estaré, gracias de nuevo por devolverme el cuaderno, no sabría qué hacer si lo perdiera, suelo ser muy distraída asi que lo siento Alexander
—No tienes por qué disculparte Maritza, nos vemos—sin más le da la espalda ella lo observa hasta verlo desaparecer por una de las tantas puertas que tenía la universidad.
—Oh cierto las chicas—corriendo hacia la cafetería.
****
—¿Qué te pareció?—viendo a la joven chica
—Bastante bien, aunque solo estoy en el coro, pero la profesora Midoriko fue muy amable conmigo.
—Lo sé, sabía que te aceptaría tienes una hermosa voz ahora no eres tan egoísta—sonriéndole ella se sonroja.
—No es para tanto, no soy tan buena.
—Hablo enserio.
—Que hay de ti ¿algún talento oculto?
—Nada interesante—caminando hacia la casa de la chica.
—Algún talento debes tener.
—Solo soy bueno con los aparatos electrónicos  ¿computadoras dañada? ¡ soy tu chico!
—Aburrido—él sonríe.
—Te sorprendería todo lo que puedo hacer.
—Si tú lo dices, es aquí—viendo las largas escaleras—gracias por acompañarme a casa no era necesario.
—Sí que lo era, ya está oscureciendo, además me quedaba de camino no sabía que vivieras tan cerca de mi departamento.
—¿vives en los edificios que están a dos calles?—el asiente.
—Por cierto, ¿no te gustaría celebrar este nuevo avance en tu vida?
—No creo que sea para tanto, solo estoy en un coro escolar.
—Te equivocas este puede ser un gran paso, además no hay que restarles importancia a las cosas pequeñas porque algún día pueden llegar a ser más importante de lo que crees—ella sonríe.
—De acuerdo, nos vemos mañana entonces.
—De acuerdo—la observa subir las largas escaleras, sigue su camino al ya no verla más.
****
—Estuviste muy bien.
—Gracias por venir, no era necesario.
—Tengo que asegurarme que no renuncies, cada segundo vale.
—Sí que eres entusiasta.
—Me lo dicen seguido, uno no sabe cuándo puede llegar tu hora de irse así que hay que aprovechar el tiempo que estamos aquí ¿no lo crees?
—Tienes razón—sonriéndole.
—Entonces ¿me dejas llevarte a tu casa?
—Bueno pensaba irme con Esteban, pero no llego al ensayo.
—¿Esteban? ¿lo conoces?
—Si es mi novio ¿Por qué?
—No por nada, nos vemos luego.
—No espera si quiero que me acompañes—el sonríe y empieza a caminar seguido por la chica—¿de dónde lo conoces?
—No solo he escuchado su nombre.
—Qué raro, es de ingeniera también.
—Si, pero no le hablo.
—¿Por qué? Él es muy amable.
—No soy muy sociable que digamos, es todo.
—Alexander al fin te encuentro—abrazándolo por el hombro— ¿Quién es la dama?
—Aléjate de mí Fabian—liberándose de su agarre—ella es Maritza Lopez está en el coro de mi tía, tiene una hermosa voz.
—Oh ya veo ¿vamos a ver el futbol hoy?
—Si claro ¿Cómo te fue hoy?
—No quiere nada conmigo, aun no me acepta.
—Lo haría si no estuvieras agarrándole el trasero a toda chica que vez—nota que observaba a la chica—ni se te ocurra, pervertido.
—Solo era la detallo un poco, no seas tan amargado amigo, un placer conocerla señorita Maritza, nos vemos más tarde Alexander—siguiendo a una chica.
—Nunca va a cambiar—negando con la cabeza.
—Cómo es eso de…—se sonroja.
—Es un pervertido de primera, es todo.
—Entiendo, pero parece bastante amable.
—Que su apariencia no te engañe—se para frente a un auto— ¿subes?
—No es mío ¿Por qué lo haría?
—Porque es mío y me ofrecí a llevarte—ella lo ve sorprendido—¿sucede algo?—viendo su rostro de confusión.
—¿es tuyo? Ayer no lo tenias.
—Oh si tenía un problema técnico nada importante entonces ¿te llevo?
—No lo sé ¿no es mucha molestia?
—Para nada, me queda de camino—se sube y este se pone en marcha.
—¿lo compraste tú?—el asiente—debió costarte mucho—observando el auto.
—Si, pero no hay nada que con esfuerzo no se logre, me llevo unos años, varios trabajos, pero este año finalmente pude comprarlo.
—Es muy bonito, tienes muy buen gusto.
—Gracias, quisiera preguntarte algo ¿Puedo?
—Si claro, solo dime—sonriéndole.
—Me gustaría que fuéramos amigos ¿se puede?
—No le veo el problema.
—Me gustaría seguir hablando contigo, pero por ahora tengo cosas que hacer.
—Entonces mañana hablaremos—lo ve estacionarse.
—De acuerdo—la ve bajarse.
—Nos vemos—entrando a su casa finalmente.
****
—¿eres asmático?
—Si nací antes porque mi madre estaba enferma y apenas nací ella murió.
—Que mal lo siento—bajando la vista.
—No te preocupes no me acuerdo de ella, además mi padre tiene una esposa es como mi madre, ella se encargó de mí su nombre es Isabel, me quiere como si fuera su propio hijo sería una buena madre, pero no puede tener hijos.
—qué triste, al menos te tiene a ti, mi padre murió cuando yo tenía 5.
—Debió ser doloroso para ti, al menos yo no recuerdo a mi madre.
—No recuerdo mucho de el ¿Por qué el cabello tan largo? Es poco común.
—Me gusta así ¿tan mal me veo?
—No todo lo contrario—sonrojándose.
—Gracias, tú también eres bastante bonita.
—Gracias—bajando la vista avergonzada—no me lo suelen decir.
—Se supone que tienes novio.
—Si, pero Esteban no me dice esas cosas, hace tiempo que estamos juntos así que no es necesario que me lo diga.
—Yo llevo tiempo con Erika pero aún no me canso de decirle lo bella que es, estoy pensando en pedirle matrimonio, solo que aun no le compro el anillo que se merece.
—Sí que la amas ¿Cuánto tiempo tiene juntos?
—Nos conocemos desde hace 3 años justo cuando la salve de que la robaran.
—Esteban y yo solo tenemos 1 año juntos.
—Espero presentártela algún día.
—Ya estoy ansiosa—sonriéndole.
****
—Todos se reiran de mi
—No pienses en eso Maritza.
—No lo sé Alexander es la primera vez que hago algo como esto, tu tía no debió darme un solo, estoy muy nerviosa.
—Te lo mereces, tienes una hermosa voz.
—Solo hare el ridículo —bajando la vista.
—Yo estaré aquí por si me necesitas.
—Gracias—lo abraza—aun así, no me quitas lo nervios.
—Te amaran, estoy seguro.
—¿Por qué tan seguro?—viéndolo.
—Te he escuchado en los ensayos, eres muy buena.
—No lo sé, solo he estado en el coro.
—Todo saldrá bien—sonriéndole.
—Maritza es ahora o nunca.
—De acuerdo, pero no te vayas ¿sí?—en tan solo un año ella y el chico se habían vuelto muy unidos—ojalá Esteban estuviera aquí.
—Es un imbécil por dejarte en este momento tan importante para ti, pero él se lo pierde—ella baja la vista.
—Tenía algo que hacer.
—No es el momento para que estés triste—tomando su barbilla para que lo observara—te prometo que yo siempre te apoyare ¿de acuerdo?
—De acuerdo—suspira—aquí voy—sube al pequeño escenario viendo a su joven publico, baja la vista nerviosa ella podía hacerlo ve hacia un lado encontrándose con Inuyasha que la veía apoyándola, escucha como la música empezaba a sonar no sabía ni porque había elegido esa canción pero sabia que era perfecta.
Una vez terminada la cancion, la chica sonríe al ver a sus compañeros aplaudir, lo había hecho! su primera actuación en la escuela había sido un éxito, aunque solo había cantado una sola canción le había encantado ni en sus sueños más loco lo habría imaginado, se inclina para despedirse y baja.
—Lo hice—abrazando al chico—gracias.
—Yo no hice nada solo te di un pequeño empujoncito.
—Gracias fue lo mejor que he hecho en mi vida hasta ahora y te lo debo a ti.
—Qué tal si me lo recompensas aceptándome un helado?
—De acuerdo—sonriéndole.
****
—No puedes hablar enserio Esteban.
—Estoy hablando enserio terminamos.
—¿Por qué? ¿hice algo mal?
—Se supone que estas saliendo con ese tipo.
—¿Alexander? El solo es un amigo me ha estado ayudando, me ha apoyado en lo que tú dices que es una pérdida de tiempo, además él tiene novia y la ama.
—Pues claro que es una pérdida de tiempo, te esta ilusionando, eres muy ingenua, no vas a lograr tal estupidez. 
—No es una estupidez a las personas les gusta.
—Por favor Maritza, no reconocerían a un cantante ni que tuviera frente a ellos.
—Pero la profesora Aurora me dijo que tenía mucho talento, de hecho me postulo para un concurso, de seguro si gano tendré muchas oportunidades.
—Maritza solo es una maestra, además solo es un tal vez dudo mucho que ganes.
—Sé que lo lograre ¿Por qué no me apoyas?
—Hay que ver la realidad y esa es que tu no cumplirás esa tontería, solo pierdes tu tiempo creyendo esa estupidez, porque no te concentras en tu carrera que ahi si puedes obtener algo.
—Pero Alexander me dijo que si me esforzaba yo lo podía lograr—bajando la vista empezando a derramar las primeras lagrimas.
—El es solo un estúpido.
—No lo es—cubriéndose la cara con ambas manos—¿Por qué? Yo no te he hecho nada malo.
—Solo te abro los ojos y creme cuando te digo que no tienes futuro como cantante.
—Pero si me esfuerzo y lo intento puedo hacerlo.
—No Maritza, es inútil y ya no llores.
—¿Qué quieres que haga? ¿Qué ría? ¿Por qué lo haces?
—Me gusta otra chica es todo, ya somos novios, le dije que terminaría contigo.
—Eres cruel—le da la espalda—lo lograre ya lo veras—sin más se va.
****
—¿Maritza estas bien?—viéndola con preocupación.
—No creo que lo logre.
—Tienes que hacerlo no dejes que te afecte.
—No lo hare, diles que estoy indispuesta.
—Te esforzaste mucho para llegar hasta aquí, te lo mereces puedes lograr clasificar además Aurora confía en ti.
—Y si fracaso? Lo cual es lo más probable.
—¿y si no lo haces? Si no lo intentas no lo sabrás.
—No lo hare, no cumpliré nada.
—Es una oportunidad única.
—No insistas Alexander—lo ve entre lágrimas—por favor.
—Solo le darás la razón.
—Y la tiene, voy a fracasar.
—No lo harás si cantaste en la universidad, podrás hacerlo aquí.
—No insistas por favor.
—De acuerdo—la abraza dejando que se relajara un poco—¿me dejas animarte?—ella corresponde el abrazo.
—Eres el indicado para eso, pero si no mal recuerdo después del concurso ibas a tener una cita con Erika.
—Hablo con ella y asunto arreglado.
—No quiero molestar.
—Bien iremos a ver una película a su casa ¿vienes?
—No lo creo, además 3 son multitud.
—Y 5 compañía invitare a Fabian y Cristina creo mi amigo esta a punto de lograrlo y aparte ya que lo quieres tanto, seguro te animara buscaremos a mi primo Jesus ¿Qué te parece?
—¿ella no se molestará? además aun no la conozco no creo que sea buena idea.
—Solo son excusas, pero no te liberaras de mis garras tan fácilmente—saca su celular—iremos a mi departamento te sentirás mejor—sonriéndole.
****
—Fabian ya deja de comerte las palomitas—viendo a su amigo.
—Vale lo siento solo las probare.
—Si claro cada 5 segundos, no se porque acepte venir contigo.
—Porque me adoras Cristina, lo sabes
—Solo eres un glotón, yo aún no las pruebo y eso que soy un niño.
—Claro porque tú eres un buen niño, no como otros que no esperan a que empiece la película— la chica observa como el chico solo sonríe.
—Hay señorita Maritza siempre tan sincera, aun no entiendo que esperamos.
—A Erika dijo que traería bebidas—se escucha la puerta—debe ser ella—abre la puerta—hola Erila—dándole un pequeño beso—ya te tardabas.
—Lo siento Ale—entrando, sonriendo.
—Erika ella es la chica de la que te hable Maritza.
—La cantante, un gusto conocerte soy Erika Castillo.
—Es un placer, Alexander me ha hablado mucho de usted y veo que tiene razón es muy bonita—sonriéndole.
—Gracias lamento lo de tu novio, Alexander me lo conto.
—Oh no es nada.
—¡bien! ¿qué tal si ya vemos la película?
****
—Me decepcionaste Maritza, fue muy irresponsable de tu parte—suspira—no supe que decirles a mis superiores.
—Lo siento Profesora Aurora.
—Con eso no arreglaras el problema y tu Alexander llevártela así a pocos minutos de que cantara—viendo ahora al chico.
—El no tiene la culpa.
—No lo intentes defender.
—Sé que fue mi culpa, fui egoísta yo no quería que se fuera ya que si ganaba ella se iría a la capital—ve a la chica—por favor le pido que le de otra oportunidad prometo no hacer nada esta vez.
—Alexander estuvo muy mal lo que hiciste me dieron ordenes de que no le vuelva a dar tal responsabilidad a Maritza pero…
—Pero hará algo ¿no es así?
—Sé que tiene talento y…
—Alexander no tiene nada que ver en esto.
—Maritza guarda silencio.
—Tú no tienes culpa de nada.
—Yo fui el que te llevo a ver la película.
—Hablare con mis superiores y veré si puedo convencerlos.
—Te lo agradezco mucho—la ve—ahora cual será mi castigo.
—Luego lo arreglaremos pueden retirarse.
—Muchas gracias—toma la mano de la chica.
—Pero yo…—salen de la pequeña oficina.
—No lo arruines, es otra oportunidad.
—Pero yo no quiero seguir cantando.
—No renuncies hazlo por mi ¿sí?
—De acuerdo, pero solo perderé el tiempo.
—No lo harás.
****
—¿Cómo lo hice?
—Muy bien Maritza, los dejaste sin habla.
—Gracias—sonriéndole—aunque solo son compañeros.
—Si, pero son jóvenes, saben de música.
—No lo sabes Alexander.
—Pero mi tía si.
—Lo que digas, por cierto no tenías una cita.
—Claro Erika, hoy será el día.
—Espero que acepte ser tu esposa.
—¡lo hará! la amo.
—Te deseo suerte—sonriéndole.
****
—¿Qué sucedió?—viendo a su amigo algo pensativo
—Nada importante Maritza.
—Tienes algo ¿no confías en mí?
—No te metas en mi vida.
—Entonces deja de meterte en la mía.
—Pues ya no lo hare, solo eres una tonta.
—Bien y tu un imbécil.
—Sabes que nunca serás una cantante, eres muy patética para serlo.
—No lo soy veras que lo lograre.
—No lo harás porque eres débil, Esteban tenía razón—sin más se va dejando a la chica que había comenzado a llorar.
****
—Alexander—viendo a su amigo igual de triste que hace unas semanas—no quiero estar molesta contigo mañana hay un ensayo ¿vienes?—no le había dicho nada pero amaba al chico, esas últimas semanas habían hecho que se diera cuenta por eso no le había dolido mucho que Esteban rompiera con ella, le había dolido era lo que le dijo pero siguió porque Alexander la apoyaba y ella solo quería estar a su lado a pesar de que se casaría con Erika—Ale—este lo ve era la primera vez  que lo llamaba por su diminutivo, la unica que lo hacia era su novia—¿Qué sucedió?
—Se fue, terminamos—ella baja la vista ¿estaría mal sentirse aunque sea un poco feliz? Aunque le dolía verlo así—su familia se mudara a la capital era su oportunidad de estudiar lo que quería, arquitectura y aquí no lo lograría me pidió que me fuera con ella, pero la rechace—ella lo ve—no puedo dejar mi vida ahora que me va tan bien en la universidad, irme significa empezar desde cero buscar otro empleo y con lo difícil que será encontrarlo ahi, así que no pude hacerlo.
—Yo lo la…—el frunce el ceño.
—No lo lamentes—la ve— al contrario yo lo lamento por lo que te dije estaba molesto.
—Lo comprendo—sonriéndole.
—¿ensayo no?—le sonríe—de acuerdo.
—Gracias eres la razón por la que sigo con esto.
****
—¿ya llegamos Alexander?
—Ya no falta mucho.
—¿Como es la cabaña?
—Es bastante cómoda, es lo único que me dejo mi madre a pesar de que esta aquí en Trujillo.
—¿Porque no invitaste a los demás?
—Me dijeron que no.
—¿y eso por qué?—él se encoge de hombros—¿estaremos solos?
—No te molesta ¿o sí?
—No—sonrojándose—Jesus no vino.
—Iba a ir a un campamento.
—Me da tanta tristeza que haya perdido a sus padres tan pequeño, pero al menos tiene a tu familia.
—Si pronto volverá a Barinas con mis padres, no tengo tiempo para cuidarlo—ella ve por la ventana.
—Lo voy a extrañar.
—Podemos ir a visitarlo.
—Tienes razón—sonriéndole.
****
—Cocinas bastante bien.
—me enseño mi abuela, es la madre de Isabel.
—La próxima cocinare yo, aprendí a hacer una tarta que te morirías.
—Eso espero—la ve recoger los platos—yo te ayudo.
—No es necesario—se tropieza, pero él toma a la chica de la cintura evitando que se caiga, aunque los platos habían corrido con mala suerte—lo siento soy algo torpe—notando que la cara del chico estaba muy cerca de la de ella—Ale—sonrojándose.
—¿estás bien?—ella asiente débilmente— sabes me gusta cuando me llamas asi—sonriéndole acercándose a ella haciéndola sonrojar mas.
—Sabes te quería decir algo.
—Soy todo oídos.
—Ale yo…veras…—baja la vista—es que tu…—se sorprende al sentir la boca del chico sobre la ella moviéndose lentamente, ella suspira correspondiendo sintiendo la suavidad de los labios del chico al separarse lo ve sonrojado—yo…—él le acaricia la mejilla.
—Maritza Lopez quieres ser mi novia.
—Kagome: es la primera vez que me llamas por mi nombre completo.
— ¿está mal?—ella niega— ¿entonces?
—Me gusta—lo abraza del cuello y lo besa susurrando un “si”
****
—Perdí Ale—bajando la vista triste.
—La próxima quizás—ella niega.
—No habrá próxima el concurso es cada 2 años y ya solo me queda uno aquí.
—El tiempo sí que paso rápido, hace 4 años nos conocimos—ella sonríe—y solo hace 2 somos novios y eso que el año pasado me gradué.
—No me importa ya tendré otra oportunidad.
—No creo que aquí haya muchas
—Las abra ya veras.
—Eso es cierto puedes seguir cantando en la plaza, a las personas les gusta.
—Es eso cierto al menos puedo cantar.
****
—Alexander pon el ritmo.
—De acuerdo ¿Cuál?
—Kagome: mmm la numero 3 está bien
—De acuerdo—poniendo el ritmo ve a la chica sonreír y que las personas se ponían a su alrededor para escuchar.
Unas vez culminada la cancion, la chica se inclina en forma de agradecimiento
—Gracias—escuchando los aplausos
—Ya me tengo que ir cariño nos vemos más tarde—la besa ella se sonroja.
—Eh suerte en tu trabajo.
—También te la deseo—sin más se va, ella sonríe estaba feliz de tenerlo.
****
—Alexander abre la puerta—tocándola—si no la abres te juro que me iré y no me volverás a ver—escucha un ruido, se da la vuelta para irse, pero escucha la puerta volteándose inmediatamente, observando a su novio detrás de la puerta.
—No te vayas por favor.
—Me dirás que pasa? este último mes has estado raro, distante, metido en tu trabajo y yo no sé si pueda.
—Maritza lamento si te hice sufrir, pero ahora solo quiero que entres.
—¿me explicaras que sucede?
—Por supuesto—la deja entrar—¿me acompañas?
—¿Qué es esto?—viendo una mesa para dos en medio de la habitación.
—Nada de preguntas así que ¿me acompañas—extendiéndole la mano.
—De acuerdo—aceptando la mano, este la lleva a la mesa.
—Espera—lo ve ir hasta la cocina y volver con la cena.
—Arroz con pollo mi favorito—el sonríe—todo esto es muy bonito.
—Gracias ¿Cómo te fue?
—Mal no pude cantar el clima era horrible y no me sentía bien, te extrañaba.
—Lo siento no quise ponerte triste.
—Entonces ¿Por qué?—el sonríe.
—Nada de preguntas, pero tengo algo que decirte es importante y creo que te va a gustar—ella lo ve confundida.
—Supongo que resolverá mis preguntas.
—No quiero resolverlas, solo comento.
—Entonces ¿Qué comentas?
—Nada de preguntas, pero veras las últimas semanas me entere sobre algo—ella ve su comida—mi jefe tiene otro negocio en la capital buscaba el hombre perfecto para que pueda trabajar allá—ella lo ve.
—¿te iras?—viéndolo con algo de preocupación.
—Me esforcé mucho para lograrlo, así que ese hombre soy yo.
—No quiero que te vayas, pero es…
—Una gran oportunidad para ambos—ella lo ve confundida—tendrás mas oportunidad,  allá conseguí un buen departamento para ambos—la toma de las manos—quiero que nos mudemos a Caracas.
—Yo…—baja la vista—entonces por eso tu comportamiento—lo ve entre lágrimas—claro solo tengo que hablar con mis padres.
—Me haces muy feliz—se levanta y la abraza—te amo.
—Y yo a ti—la ve y le sostenía las manos.
—Hay algo mas—se revisa el bolsillo.
—¿hay más?—lo ve arrodillarse—¡NO!
—Maritza Lopez ¿quieres casarte conmigo?
—¡oh por Dios!—empezando a llorar.
—No llores, si no quieres entiendo.
—No tonto claro que si—él sonríe y le pone el anillo, ella lo abraza.
—Me haces muy feliz.
—Kagome: y tú a mí—el la besa, la alza llevándola hasta la cama.
—Si tú quieres yo…
—Cállate y bésame—sonríe y la besa nuevamente.
****
—Es bastante acogedor—viendo el nuevo departamento que compartiría con su nuevo prometido.
—Si, no es muy grande, pero está bien.
—Gracias por esto—lo besa.
—Quería decirte que con todo esto aún no puedo pagar la boda tendremos que esperar unos meses y…
—No te preocupes buscare un empleo y te ayude en lo que pueda.
—Eso no será necesario Fabian y Cristina abrieron un restaurante aquí, sabes que era su sueño, bueno necesitan música en vivo…
—¿me contrataran?
—Solo los fines de semanas, pero es algo.
—Gracias eres el mejor—lo besa—ahora tenemos trabajo que hacer.
—En eso tienes razón—sonriéndole.
****
—Llegaste algo tarde amor—viendo a su prometido—pareces cansado.
—No me siento bien, es todo.
—Será mejor que vayas a descansar.
—No aun no cantas y quiero oírte.
—Lo haces siempre que lo hago, mejor cancelo con Cristina y nos vamos.
—No estoy bien, además te tengo una noticia—sonriéndole.
—Hace días estas así, tienes que ver a un medico.
—No es nada grave, quizás trabajo mucho.
—Tienes que ir Alexander.
—Estaré bien ahora quiero que cantes.
—De acuerdo, pero cuando termine hablaremos sobre tu salud.
—De acuerdo—viéndola alejarse.
****
—Tarde más de lo esperado—sentándose junto el.
—Estuviste de maravilla.
—Gracias ¿ya te sientes mejor?
—Ya tú me alegraste—sonriéndole.
—Hablo enserio, Inuyasha me preocupas.
—Tonterías estoy bien—la besa—tus besos son la mejor medicina.
—Te vez cansado, vámonos.
—De acuerdo—se levanta.
—¿puedes caminar?—notando que flaqueaba .
—Claro que si ahora la noticia.
—Hablamos en el departamento.
—No —la ve—te encontré un lugar donde podrás cantar, le resolví un problema a un amigo y les pregunte si podías cantar, van personas importante quizás haya un dueño de una disquera y te descubra, es una gran oportunidad.
—Hay Alexander no sé qué haría sin ti.
—Alexander te sientes bien.
—Estoy perfecto Fabian.
—No lo pareces tienes que ver un medico.
—Es lo que le dije, pero es terco.
—Maritza no te pre…—la chica observa con su prometido se desvanecía en el aire, pero es atrapado por el chico a su lado.
—¡Alexander!—acercándose a el.
—¡llamen a una ambulancia!
****
—¿Dónde estoy?—tocándose la cabeza—¿Maritza donde esta?
—está en un hospital señor Rojas.
—Mi prometida ¿Dónde está?
—El chico que la acompañaba le dijo que fuera a descansar.
—IDoctor se lo que tengo ¿no le ha dicho nada?
—Tenemos que hacer una operación.
—Ya lo sé, pero sé que es costosa ¿podría ser en unos meses más?
—Como usted quiera no es mucho tiempo lo que queda.
—Ya lo sé ¿le puedo pedir un favor?—el asiente.



Lexistar

#4404 en Novela romántica

En el texto hay: amor y drama

Editado: 12.09.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar