Sólo Una vez más. [s de Soltera #2]

Capítulo 7.

Me despierto con una sensación extraña en mi estómago, una muy extraña y agradable sensación de que estoy a salvo. Siento como el brazo de mi  novio se desliza por mi cintura para eliminar el poco espacio que queda entre los dos.

Me doy la vuelta como puedo y lo observo aún dormido, o al menos finge estarlo. Beso su nariz primero y eso le saca la primer sonrisa del día, mientras que al mismo tiempo abre sus ojos y me observa, hasta el punto que su vista es demasiado fuerte y termino desviando la mía primero.

-¿Cómo amaneciste?- le pregunto mientras meto mis brazos debajo de las sábanas cautelosa mente para hacer cosquillas en su estómago.

-Más que bien- responde cuando siente mis dedos tamborilear sobre la tela de su camisa.

-¿Quieres que hagamos algo el día de hoy?- cierra los ojos y espera mi respuesta.

-Mmm… Podría ser- digo sin detenerme a pensar en la realidad en la que yo misma me he metido.

-Podríamos salir un rato, llevar a Seth al parque o lo que tú quieras.

-…Siento un poco de pereza, no quisiera levantarme.

-Bien. Tu idea de quedarnos todo el día aquí es mucho mejor- dice y nos envuelve a ambos completamente con las sábanas. Cuando ya estamos dentro de nuestro capullo improvisado intenta besarme pero lo detengo.

-Espera. Todavía no me saco el aliento mañanero.

-¿Y eso qué importa? No hay nada más perfecto que ver a una chica recién levantada, con su cabello alborotado y una que otra ojera, pero aún así es la vista más hermosa que un hombre afortunado puede tener.

Toco por instinto mi cabello y comienzo a intentar arreglarlo aún sabiendo que cada mañana parece un nido de pájaros. Salto de la cama y estiro mis brazos para desperezarme, luego acomodo el dobladillo de mi pijama y le digo:

-Me vea bien o no, no voy a besarte hasta que haya cepillado mis dientes, deberías hacer lo mismo con tu cabello, está igual de despeinado que el mío.
Se acomoda la almohada sobre la cabeza y dice:

-¿No podemos sólo quedarnos aquí por el resto del día?

-Creo que no. Ahora levántate, nos vamos en una hora y media.

-¿Ir? ¿Adónde?- pregunta quitándose  la almohada para verme.

-Voy a contarte todo lo que necesitas saber…

Una hora después del desayuno, estoy conduciendo mi viejo auto junto a Ethan, en realidad no hay un lugar en específico al que quiera ir pero alejarse por unas cuantas horas de los problemas no hará daño a nadie.

Nos detenemos a media carretera, hay un pequeño mirador que permite observar toda la ciudad. Me bajo y camino esperando a que me siga. Cuando ya estoy en el límite, observo todo, desde el cielo hasta lo pequeñas que se ven las casas desde tan lejos.

Lleno mis pulmones con todo el aire puro que puedo, luego lo miro directamente y le digo:

-Antes de decirte todo, quiero hacerte una pregunta- Ethan asiente en silencio- ¿Qué tan grande es lo que sientes por mí? Es lo suficientemente grande como para seguirme incluso si decido ir al mismo infierno o…

-No estoy entendiendo muy bien pero mi respuesta sería que vayas a donde vayas, iré contigo. Lo haremos juntos, tomados de las manos. Como una pareja.

Suspiro y miro hacia el vacío de lo alto del panorámico. El cielo está nublado y parece que lloverá en cualquier momento.

-¿Recuerdas la vez que te confesaste?- asiente de nuevo- ¿Recuerdas todo lo que te conté ése día?

-Lo recuerdo todo.

-…Hace unos días, cuando regresé me encontré al chico del que te hablé ése día. Estamos metidos en muchos problemas porque la organización contrabandista quiere obligarlo a hacerse cargo para realizar todas las operaciones.

-¿Estamos metidos?- pregunta confuso.

- Sí. Estamos metidos porque me ofrecí a ayudarlo. Incluso contratamos a un agente de la CIA, o algo así. Ahora mismo estamos por reunirnos dentro de un par de días para decirle el plan que vamos a poner en marcha.

-No comprendo porqué estás incluida en tantos problemas.

-Porque se lo debo… Él me falló y yo le fallé, pero lo hago más que todo porque sé lo que se siente estar solo, haciendo lo que te obligan y porque después de todo, es mi amigo.

Espero a que diga algo. Se da la vuelta en dirección a la carretera con la vista levantada. Lo observo de perfil y no puedo evitar pensar que cada vez que veo la perfecta sonrisa de Ethan, todas mis preocupaciones parecen desaparecer, sin embargo cuando me concentro demasiado en él, no puedo evitar pensar también en Daniell, en lo mucho que debe confiar en mí como para dejarme entrar de nuevo en su vida arriesgándolo todo.

No puedo permitirme fallarle. A ninguno de los dos.

-… Aproximadamente ¿Cuántas personas están dentro del plan?
-Somos como cinco personas… ¿Por qué?

-…-Suspira con una media sonrisa- Porque ya somos seis. Aunque no conozca toda la historia, quiero ayudar aunque sé que quizá sólo los atrase, pero te dije que lo haría contigo. Cualquier cosa.

Lo abrazo por la cintura y apoyo mi cabeza en su pecho.

-Aunque te lo prohíba, siempre lo harás ¿cierto?- siento como dice que sí con un solo gesto.




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