Somos Arte [03]

Capítulo 43

"Si algún día me ves triste no me digas nada. Solo quiéreme" —Mario Benedetti.

🌸🌸🌸


Melanie.

No voy a llorar.

No voy a derrumbarme, no voy a romperme, no destruiré mi progreso. No le daré la satisfacción de verme hundida en la miseria. Ya no soy la misma. No soy esa niña asustada de quién podía abusar.

La pequeña Melanie está muerta.

Hoy soy una mujer dispuesta a salir a delante.

Él no puede lastimarme.

Nunca más.

Tomo una respiración profunda y limpio mi rostro húmedo por las lágrimas. Aplico otra capa de rímel a mis pestañas y retoco mi pintalabios de un color rosa brillante. Luego recojo mi cabello en un moño informal con una horquilla. No quiero que Neal me vea en este estado lamentable. Voy a demostrar que soy capaz de superar mis miedos. No solo por él y mi familia, también por mí.

Convoco todo mi coraje y me uno a mi novio en la sala. Está sentado en el sofá con el rostro hundido entre las manos. Se ve angustiado. Detesto que las malas vibras de mi pasado siempre nos atormente como una nube oscura en la tormenta. En el fondo de mi mente me pregunto qué sería de mí cuando lo nuestro termine.

Ni siquiera deseo pensar en esa opción.

Nunca terminará.

—¿Estás bien? —Sus ojos se encuentran con los míos, y no puedo mirar hacia otro lado.

—Sí —respondo, mi voz suena temblorosa. Él traga duro.

—Hablé con Caleb —informa —. Quiere que regresemos a Londres de inmediato. Prometió solucionarlo.

Me imagino de qué manera solucionará el problema, pero no me importa. Charlie puede irse a la mierda. Seré feliz cuando Caleb acabe con él. Espero que sufra y me suplique por perdón. Claro, ya no servirá de nada.

Me arruinó.

Hay una incertidumbre en el fondo de mi mente. ¿Cómo llegó ese paquete al departamento? Pocas personas saben sobre Charlie: mi familia, Neal, y...

"Conozco tu pasado, sé que tu padre abusó sexualmente de ti. Las personas como tú tienen serios problemas psicológicos. Estás sucia para Neal, niñita"

—Giovanna —Asumo en voz alta —. Fue Giovanna quién envió estos paquetes.

Mi estómago empieza a convertirse en nudos de nuevo, la rabia invade cada uno de mis poros. Cuando ella dio a entender que sabe sobre mi pasado no le di importancia, pero ahora estoy tan enojada. ¿Cómo pudo hacerme esto? Sus celos han ido demasiado lejos.

—¿Qué? —jadea Neal —. ¿Cómo puedes afirmar eso?

Doy vueltas en la sala. De repente se siente muchísimo más grande y abrumadora que antes. Me está costando respirar. Esa víbora logró lastimarme, abrió de nuevo esa herida que tardó más de diez años cicatrizar.

—Cuando me buscó en el baño afirmó que sabe mi pasado —digo con dolor —. Ella envió esa caja. Está celosa de nuestra relación y quiere herirme como sea.

Neal se pone de pie para abrazarme más fuerte de lo que nunca ha hecho. El olor de su colonia y los latidos de su corazón me tranquilizan bastante. Siempre me siento segura cuando me abraza. Él es mi ancla.

—Todo estará bien, cielo. Necesito que seas fuerte.

Cierro los ojos, aferrándome a su cuerpo. Que este hombre me ame como lo hace se convirtió en mi mundo entero.

—Lo seré —susurro —. No sé qué haría sin ti. Tú haces que todo sea mejor.

Neal asiente mientras une nuestros labios. Profundizo el beso, necesitando sentir su protección, su amor. Él gime cuando traslado mi boca a su cuello buscando más y deslizo mis manos bajo su camisa para tocar sus abdominales. Su cuerpo responde al instante, su excitación es evidente a través de sus pantalones.

—Melanie... —protesta.

—Creo que soy adicta a ti —musito.

Él se ríe y lleva mi cara a su pecho.

—Ni te imaginas como me siento cada vez que me tocas —suspira —. Si por mi fuera, te encerraría por siempre en mi habitación.

—Yo no me molestaría en absoluto —sonrío, el dolor queda olvidado —. Será mi lugar favorito en el mundo.

Chillo cuando me levanta en sus brazos y nos lleva directamente a la habitación. Mi cuerpo rebota cuando cae sobre la cama. Me apoyo en mis codos, viendo a Neal quitarse con ansias su camiseta. Dios, es hermoso. Su estómago plano se eleva y cae mientras jadea. Él da unos pasos hacia mí y estoy hipnotizada por sus ojos azules.

—¿Segura? Porque no saldrás de aquí.

—Segura —repito, cruzando inconscientemente mis piernas.

—Me matas —dice antes de abalanzarse sobre mí y el resto es un cuento de hadas apasionado.

🌸🌸🌸

Neal.

Llegamos a Londres a las diez de la noche. La mejor decisión fue volver. No podía seguir arriesgando a Melanie en New York. Sé que estará más segura cerca de sus padres. Además, necesito abrazar a mamá. Le echo de menos.



Jessica Rivas

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En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

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