Sonat Animae

¿Héroe o Traidor?

Nota del Muerto

 

¿Qué si estoy orgulloso? Lo estoy.
¿Que si no me arrepiento? Para nada.
¿Que estoy muerto? Lo estoy, pero no me importa.

Sí, estás leyendo la carta de un muerto, pero en vida. ¿De cómo? Con un simple pero impactante hecho. Deja que te lo explique.

Soy Americano(del continente Americano) de nacimiento, pero con el gobierno que manda este territorio desprecio serlo. Nunca había visto gente más egocéntrica en el poder. He visto políticos corruptos, idiotas e incluso criminales, pero nunca una combinación de todo eso.

Sí, el continente está sumido en miseria y esclavitud. Solo tienen dos opciones: matar o morir. Si eligen matar deben obedecer todo lo que el Estado les pida, absolutamente todo. No importa si afecta a otros, debes obedecerlos sin reclamar.

Creo que la segunda opción es obvia cuando se la menciona.

Estoy cansado de ellos, molesto, indignado. Los odio hasta morir. Además, odio ver a tanta gente sufrir por su culpa y que tengan que pagar los platos rotos de esa gente inepta que está en el poder.

Ah, pero infiltrarse en su territorio es bastante fácil.

Conseguí llegar hasta altos puestos de mando dentro del sistema del estado, lo cual me ha permitido acceder a cosas que ningún ojo del pueblo ha visto. Archivos y acciones que están tan camuflados en medio de las mil imposiciones que el Estado les coloca a sus subordinados.

En cierta ocasión me he encontrado con una joya muy especial para ellos: Sonat Animae, ese programa musical de doble sentido. Un entrenamiento en base a uno de los elementos esenciales en la vida del hombre: la música.
"¡Estos tipos están dementes!" pensé al ver todo el registro y carpetas de aquél programa por primera vez. No podía creerlo. Los que estaban gobernando el territorio realmente están mal de la cabeza.

Pensé inicialmente destruir el programa desde adentro, luego lo deseché y pensé en hacer cambiar a los gobernadores con respecto a esa situación, pero sería imposible.

Hasta que se me ocurrió la mejor idea de todas.

La única forma de vencerlos es en el campo de batalla, dándoles con su propia medicina.

Y lo hice, me convertí en un traidor.

Compartí todos los archivos de aquel programa a contactos míos de los gobiernos enemigos. Les pasé absolutamente toda la información existente para que lo aplicaran en sus territorios y pudieran de una buena vez derrocar al gobierno comunista.

Podré haber firmado mi muerte, pero valdrá la pena si ante mis ojos los veo desangrarse y verlos derrotados por el movimiento de la libertad.

No importa si me tratan de traidor, o si otros me traten de héroe. Solo deseo la venganza por mi familia y por todos los que han sido muertos en aquel hecho innombrable.

Estoy muerto, pero vivo.

Que se haga justicia. Así sea. 



Aiko Ayala

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En el texto hay: musica, alma, sistema

Editado: 27.06.2018

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