¿soy una bully?

Capítulo 10: Actividades

Evelyn se paseaba por el baño pensando.

«Bien, ya calmé a mis amigas con este tema, ahora debo buscar a Nilin y aclarar esto.»

El sonido de la puerta abriéndose la hizo quedarse quieta, esperando a ver quién era.

—Hola, Evie.

Su cuerpo se congeló al instante al ver que era Nilin quien le hablaba.

«¿Acaso me llamó Evie?»

Nilin comenzó a acercarse hacia ella con pasos muy lentos y sus manos entrelazadas.

—Escuché que querías hablar conmigo.

Se paró enfrente de ella con una sonrisa, esperando una respuesta.
Evelyn transpiraba al verla a los ojos.

—Y- yo so- solo.

—Eres la primera persona que me hace un cumplido. No olvido que me golpeaste...

Nilin comenzó a acercarse cada vez más, mientras Evelyn retrocedía.

—Pero golpeaste una pared que ya estaba rota, y tus palabras me hicieron sentir bella por primera vez en mi vida.

Evelyn seguía retrocediendo muy lentamente, hasta chocarse en una esquina del baño. Viéndose acorralada cuando Nilin apoyó sus manos en la pared, rodeándola.

«¿Qué me está pasando? Mi cuerpo no responde.»

Nilin continuaba hablándole muy cerca.

—Gracias por haberme hecho sentir tan bien, quiero aceptar tu disculpa por... tú sabes.

—D- de na- nada, Ni...lin.

Evelyn sentía su respiración en el rostro, un olorcito a menta que salía de su boca al mover sus labios.
Nilin le sonrió por un momento, luego solo se dio la vuelta y caminó hacia el pasillo.
Cuando cruzó la puerta, Evelyn comenzó a cuestionarse.

—Por Dios, ¿qué me acaba de pasar? ¿Por qué me quedé inmóvil? —sintió que su corazón se aceleraba cada vez más—. ¿Mi corazón...?

Colocó su mano en su pecho y, con una mirada perdida, se dijo:

—No es cierto, no estoy enamorada.

Enseguida suspiró —Ay... ¿Viste esa sonrisita? —murmuró, mordiéndose los labios.

Abrió los ojos y volvió a caminar hacia los lados, yendo y viniendo.

—¡No, ya basta! ¿Por qué me pasa esto a mí? —Su respiración era cada vez más rápida.

La puerta del baño volvió a oírse y levantó la mirada pensando que había vuelto.

—¡Oye! ¿Estás bien? —le preguntó Fiore.

Seguía caminando de lado a lado, revoleando sus manos.

—Ya no lo sé.

—Acabo de ver a Nilin salir de aquí. ¿Qué sucedió?

—Ese es el problema, no sucedió nada y aun así me petrifiqué, y solo puedo pensar en su sonrisa, su rico perfume y sus labios moviéndose cerca de mí con ese delicioso olorcito a menta.

—¡Wow! Sí que te pegó fuerte. ¿Y por qué no se lo dices?

—¿Estás demente? Rebecca me mataría. ¿Y por qué tú no estás enojada?

Fiore observó lo nerviosa que estaba y quiso ser sincera con ella.

—No me interesa si ella te gusta, es tu vida. Tú eres mi amiga, pero si quieres no diré nada.

Evelyn sintió un gran alivio, la tomó por los hombros y la miró fijamente.

—Gracias, por ahora quiero mantener esto en secreto. Ni siquiera yo sé qué siento. Sigo negándolo, pero mi corazón me dice otra cosa.

—¡Iuh! No me hagas imaginarte cursi con Nilin, por favor.

Ambas se quedaron mudas y observaron la puerta al oír que volvía a abrirse.
Era Rebecca quien entró caminando rápidamente.

—¡Ah! Aquí están, vamos, chicas, ya es hora de elegir actividades.

Fiore intentó disimular la charla que estaban teniendo.

—Creí que sería otro día.

Era un buen escape para Evelyn poder cambiar de tema.

—Yo también, vamos —dijo, y fueron al gimnasio de la escuela.

Salieron al pasillo, caminaron hacia la escalera de mármol, bajaron y siguieron hasta la última puerta del corredor.
Llegaron al gimnasio y Rebecca no miró las actividades, solo quería saber dónde estaba Celeste.

—Busquen a esa perra y vean en que se inscribió.

Se acercó Cristina, quien ya había estado observándolas, y dijo:

—Oigan, ya la encontré, se anotará en Dodgeball junto con Nilin.

—¿Nilin en Dodgeball? —preguntó Fiore.

Evelyn enseguida entendió las consecuencias de seguir con este plan.

«No puede ser, no quiero golpear a Nilin con una pelota.»

—¡Evelyn! ¡Evelyn!

—¿Qué? ¿Qué pasó?

Rebecca movía su mano cerca de los ojos de Evelyn.

—¿Estás ahí? Te decía que tú serás nuestra capitana.

—¿Eh? Pero tú eres la que parece la capitana. ¿Por qué yo?

—Yo soy los músculos, tú serás la estratega, Cristina será quien elimine rápidamente a todos los que pueda. Y Fiore... es Fiore.

—¡Oye! Yo no quiero ensuciarme con una pelota. ¿Por qué no vamos a ballet? —dijo Fiore señalando el cartel.

Cristina comenzó a reírse de ella.

—¿Ballet? ¿Tienes cinco años?

—Soy muy buena bailarina.

—Entonces no necesitas aprender, tú jugarás dodgeball.

—¡Bah! Qué más da.

Observó a Evelyn, que estaba mordiéndose las uñas mientras miraba hacia todos lados.

«Pobre Evie, ¿se atreverá a golpear a Nilin con la pelota?»




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