Supernova: Plaga Mortal

9

Me siento… extraño.

Antes que nada —decía Valeria mientras se desabrochaba el collar de relámpago que traía puesto y me lo entregaba—, póntelo.

¿Eh? —cuestioné todavía más perdido.

Tú confía en mí, es el primer paso del plan que tengo en mente —respondió.

«¿Qué es esto?», fueron las palabras que pasaron por mi mente.

No estoy comprendiendo —expresó Paulina. Los golpes de los tóxicos en la puerta que conectaba el garaje con el pasillo eran cada vez más fuertes.

No pido que comprendan —decía Val mientras jalaba una de las mangas de su blusa, descubriendo una marca negra en su antebrazo—; lo que les pido, es que escapen.

«¿Por qué estoy volviendo a vivir esta pesadilla?», pensé.

Cada segundo es tiempo valioso que están perdiendo —afirmó Val al mirar a la puerta del pasillo—. No importa qué tan fuerte sea la estructura de este lugar, esa puerta es como cualquiera otra de la casa y caerá pronto.

— ¡Estás totalmente loca si crees que te vamos a dejar aquí! —exclamó mi hermana con lágrimas en los ojos.

¡CÁLLENSE Y VÁYANSE! —gritó Valeria con mucha fuerza. Nos quedamos en silencio unos segundos— Por favor, sálvense. Se los pido de todo corazón… —su gesto volvió a tranquilizarse, pero sus ojos llorosos delataban lo que en verdad sentía.

«¡YA BASTA, CEREBRO!», trataba de gritar, pero no podía.

Valeria… —empecé.

Shhhh, no me digas nada —su dedo se posó en mis labios—. Solamente prométeme que aguantarás hasta que todo esto termine. Promete que no terminarás como yo.

L.…L…L…Lo... —las palabras no me podían salir tan fácil— Lo prometo, Valeria.

Ese es mi bobo —expresó al acercarse a mi rostro y darme un suave beso en la mejilla que pudo rozar la comisura de mis labios—. Sé que su futuro está brillando como el de ninguna persona en estos momentos. Confío en que sobrevivirán hasta el final —afirmó al dirigirse a su mochila y sacar su pistola morada para apuntar hacia la puerta—. ¡Ahora vayan! —exclamó.

— ¡AHHHHHH! —grité al escuchar un disparo y despertar de ese terrible sueño. Estaba sudando como un verdadero animal. Todo era parte de mi imaginación, yo me encontraba en mi dormitorio ubicado en el cuartel de los Supernova, con una mano sosteniendo firmemente aquel collar en mi cuello.

— ¿¡QUÉ PASA AQUÍ!? —llegó Lucía corriendo, abriendo la puerta y poniendo su mano en el marco de la misma para no caerse por la carrerilla que llevaba. Tenía una pistola en la otra mano, como si estuviera preparada para cualquier amenaza.

— ¿¡OCURRIÓ ALG…!? —gritó Nadia al llegar después que su compañera, pero no logró agarrarse a nada y se estampó contra el piso, azotando con fuerza al resbalarse.

— ¡NADIA! —expresó Lucy al observar tremendo golpe y ayudarla a levantarse.

— Tan temprano y ya empezaron con su desastre —empezó Dante al manifestarse portando su Tyrantum justo detrás de Lucía—. ¿Por qué estás gritando? ¿Te viste al espejo?

— Yo… —empecé, jadeando por el asombro de soñar algo tan nefasto— tuve una pesadilla.

— ¡Ah, bueno! Y por esto despiertas a todos los Supernova —dijo Dante de mala gana mientras se alejaba, maldiciendo, enfundando su espada y diciendo cosas en voz baja.

— Mateo, tus gritos de verdad que son inhumanos —expresó Santiago al llegar—. Revisé rápidamente las cámaras antes de venir y no vi ninguna amenaza, pero tenía que asegurarme que todo estaba en orden. Insisto, qué gritos tan inhumanos —dijo al sonreír y alejarse por el pasillo, de regreso al lugar desde donde había venido.

— ¿Qué soñaste, Mateo? —preguntó Nadia al caminar hacia mi cama, un poco chueca por el dolor del impacto, y sentarse en el borde de la misma.

— Tuvo que ser algo terrible para que despertaras de esa manera —insistió Lucía al copiar los movimientos de su compañera.




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