Tal vez es ahora

Capítulo 24

Nora

Ya han pasado varios días desde esa cena. De hecho, han pasado casi dos semanas.

Después de esa cena –que Selena insiste todo el rato en que fue una cita–, no hemos vuelto a vernos fuera del rodaje. Simplemente porque apenas hemos tenido tiempo. He llegado a estar desde la mañana hasta altas horas de la noche en el rodaje con el resto de trabajadores; pero eso no significa que no hayamos hablado u coincidido, obviamente. De hecho, me he dado cuenta de que si antes apenas hablábamos cuando íbamos a trabajar, ahora lo hacemos mucho más o, simplemente, nos buscamos con la mirada.

Pero admito que, a pesar de vernos casi cada día en el rodaje de la película, le he echado de menos. Ya tengo mi coche y mi pie ya está totalmente curado, así que tampoco tenía la excusa de que me llevase a casa ya que podía hacerlo yo.

Lo que siento por él es algo demasiado fuerte. Hacía mucho que no sentía nada así por otra persona. Me pasó con Austin los primeros meses de nuestra relación, ese cosquilleo constante en el estómago, las mariposas revoloteando y las ganas de pasar todo el tiempo del mundo con él; eso es lo que me ocurre con Tyler cada día.

¿Y debería arriesgarme a decir que creo a Tyler también le ocurre?

Las sonrisas cómplices, las miradas discretas –o no tanto–, los comentarios que decimos el uno al otro cuando estamos cerca o las risas disimuladas cuando ocurre algo. Incluso Tyler sonríe mucho más que cuando lo hacía antes, hace apenas unas semanas.

Y es por ti.

Calla, no me hagas ilusiones.

Tú también lo has pensado.

Vale, puede que un poquito sí que lo haya hecho.

¡Pero no me quiero dar todo el mérito! Es decir… no me lo quiero creer tanto.

Ahora mismo estoy volviendo a casa de las prácticas –prácticas que admito que me van mucho mejor de lo que esperaba–. Hoy, por fin después de varios días, hemos terminado antes y podré pasar la tarde en casa, con Selena o con Olivia. Conduzco tarareando una de las canciones que está sonando en la radio.

Me detengo en un semáforo en rojo y entrecierro un poco los ojos, mirando por la ventanilla. El tiempo que hace hoy es mucho mejor comparado con los días anteriores. No hace mucho calor, obviamente, pero el sol está fuera y es bastante agradable volver a sentirlo después de días de cielos grises y algunas noches de lluvia.

Es en ese momento cuando una llamada entra en mi móvil y lo miro al instante. Una gran sonrisa aparece en mi rostro cuando leo el nombre de Tyler en la pantalla. Me apresuro a aceptar la llamada y activar el altavoz.

–¡Hola! –saludo al instante en el que descuelgo.

–Dime que no estás haciendo nada –dice él directamente.

–Bueno, ahora mismo estoy esperando a que el semáforo se ponga en verde para seguir conduciendo. ¿Eso sirve? –bromeo y el semáforo cambia de color en ese instante–. Mira, ya ha cambiado. Ahora mismo estoy conduciendo.

–Madre mía… –murmura él, notando diversión en su tono de voz–. ¿Te apetece venir a la playa? No hace un día estupendo, pero Ashley ha visto el sol fuera y ha insistido en que vayamos. Me ha pedido que te avise.

–Mmm… vale, voy a mi casa a cambiarme y llego en un rato.

–No tardes, que me ha dicho que… –hace una pausa–. Que sí, Ashley. Que va a venir. ¡No! Ahora la verás y… Ashley, será mejor que salgas corriendo porque voy a ir por ti en cuanto cuelgue la llamada.

–Será mejor que te deje –digo, doblando una calle y riendo–. No le hagas nada a Ashley, me pondré de su parte.

–Cómo no –suspira–. Estamos por la zona en la que te vi aquella noche y dormiste en mi casa.

¿Por qué soy tan patética que me pongo roja al recordar ese momento?

–No tardaré –le aviso y, un segundo después, cuelgo la llamada.

Estaba llegando a mi casa cuando he recibido la llamada, así que no tardo en llegar y cambiarme de ropa. Ni siquiera pienso bañarme o tomar el poco sol que hace, pero prefiero ir con ropa un poco más cómoda que con el jersey de media manga y los vaqueros negros que llevaba hoy.

Vuelvo a conducir hacia la playa apenas 5 minutos más tarde después de cambiarme, aunque tardo un poco más de lo que pensaba en llegar a la playa y a la zona donde se encuentra la pareja de hermanos debido al trágico. No es hasta 30 minutos más tarde cuando estoy caminando por la playa y buscando a Tyler y a su hermana con la mirada.

No tardo en encontrarlos justo donde me había dicho; Ashley está corriendo por la orilla mientras Tyler va tras ella. Me detengo un momento al ver a Tyler sin camiseta e intento no quedarme embobada mirándolo. Sí, ya lo he visto varias veces en el rodaje, pero verlo aquí ahora, jugando con su hermana, con un bañador rojo…

Reacciona que te va a tomar por loca.

Si no lo hace ya…

Eso es verdad.

Sacudo la cabeza imperceptiblemente y me pongo a caminar de nuevo hacia ellos. Apenas recorro dos metros cuando Ashley me ve.

–¡Nora! –exclama y se acerca a mí corriendo.

Sonrío ampliamente y la cojo en brazos, abrazándola con la misma fuerza que lo hace ella.

–¿Qué tal, Ashley? Hacía mucho que no te veía.

–¡Muy bien! –sonríe ella también–. Ya quería verte otra vez.

–Yo también, pero la culpa ha sido de Tyler, que no quería –bromeo, lanzándole una mirada.

–¡Oye! No le digas eso, que me odia –interviene él.

Río y dejo a la pequeña en la arena.

–He traído un montón de cosas para jugar. Mira, ven –me pide y se acerca a las dos toallas que hay colocadas a unos metros de nosotros.

La miro un momento antes de mirar a Tyler, quien se ha colocado frente a mí.

–¿A mí no me vas a saludar como a mi hermana? –bromea él.

–¿Quieres que lo haga? –enarco una ceja.

Él hace un gesto de indiferencia con un hombro y yo, sin dudarlo, me acerco a él y paso mis brazos por su cuello, abrazándole durante varios segundos. Me estrecha al instante entre sus brazos y le sonrío cuando nos separamos.



Laura G.

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En el texto hay: romance, amor, cine

Editado: 04.01.2021

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