Te conocí en "Hilltown"

CAPÍTULO 7: Bienvenida a casa

Buena pregunta tía, buena pregunta... por lo menos sé que ella no tiene ni idea de lo que paso, pero es que... ¡¿Cómo le digo que mi mamá me envió a vivir con ella?! No tengo ni la menor idea de lo que va a pasar, pero aquí voy... deséenme suerte amigos...

            Bueno... ¿tía? – dije dudando si llamarla así por el hecho que no le tengo mucha confianza aún – lo que pasa es que mi mamá y mi papá... - dije muy lentamente – me mandaron a vivir contigo por una tontería de plan que ideé y pues sí que es demasiado absurdo. – lo solté así sin rodeos nunca me había sentido tan libre, era una carga que debía dejar - No sé cómo creí que funcionaria, es que ellos nunca están conmigo, pensé que así les importaría, aunque sea un poco más... - dije en un tono bastante triste.

En eso mi tía me abrazó y yo empecé a llorar, toda esa pena que no sabía que contenía explotó, Michael se retiró al patio para dejarnos hablar un poco...

            Cariño... lamento mucho como se están comportando tus padres, yo quise ir a visitarte, pero tus padres nunca me dejaron acercarme. Antes todo era diferente, tu madre era diferente... - empezó a relatar una historia del pasado – Rachel y yo solíamos hacer todo juntas, éramos mejores amigas, inseparables. Teníamos grandes sueños – yo entre sollozos la oía atentamente – queríamos viajar y tener hijos, casarnos, vivir en una hermosa ciudad y venir aquí en vacaciones. Un día cuando ya tenía 20 y tu madre 25, llegó un chico, joven y alto, su nombre era John, tu padre. Rachel y John se enamoraron inmediatamente, pero tu padre era un chico de ciudad y que mayormente pensaba en el dinero y trabajo, convenció rápidamente a tu madre de casarse y mudarse con él. Pronto tu madre se embarazó de ti y todo era felicidad, aunque tu padre no estaba muy de acuerdo, ella recibía constantemente las burlas y reproches diciendo que tu no debías existir. Cierto día tu padre dijo: "Rachel, creo que deberías abortar..." a lo que tu madre dijo: "Pero, es nuestra pequeña, la cuidaremos con amor, nuestro amor y conocerá el pueblo, el bosque y su precioso río" "No – dijo tu padre – esta niña arruinara nuestras metas, yo me regreso a mi ciudad, tú decides si seguimos o no" "Pero cielo... es nuestra hija" "Está bien... si quieres tenerla tenla, pero yo no me responsabilizaré de ella". Así y sin más se fue y tu madre pasó varias semanas llorando, ella no entendía que John le hacía mal, empezó a culparte a ti de todo. Cuando naciste yo era la más feliz, a los 4 años te lleve a nuestro rio, estabas tan emocionada..., nunca olvidare tu carita. Luego tu madre se fue contigo de la nada y sin avisar, solo escribió cuando llegó a la ciudad donde se encontraba tu padre, al parecer las había aceptado de vuelta con la condición de no tenerte cerca. Nunca supe más de tu mamá, pero ahora veo por qué estás aquí, te botaron... ella ha cambiado mucho... que pena, la extraño tanto... Lo bueno es que ya estás en casa, tu hogar, tu pueblo natal.

              Espera... ¿nací aquí? – dije atónita y asombrada por toda la información que estaba asimilando.

             Sí mi niña, este pueblo te ha acompañado desde siempre – dijo mirándome fijamente – tienes toda su belleza, fuerza y encanto.

             G-gracias... - dije - ¿sabes? Yo no recuerdo casi nada de aquí... y... a ti tampoco – dije al fin.

              Si... lo entiendo, te fuiste muy chiquita, ¡ya sé! - dijo emocionada y saltando de su silla – te voy a mostrar la habitación que antes era de tu madre y la tuya también, no las he remodelado... como podría... Y... ¿Qué te parece si mañana te doy una visita guiada por nuestro pueblo y más tarde vamos a la heladería que tanto te gustaba de niña y nos ponemos al día?

Rápidamente asentí y chillé de la emoción en eso escucho detrás de mí a Michael...

              Qué bueno que ya están alegres ambas... - dijo con una sonrisa de oreja a oreja - yo me voy retirando, volveré a trabajar, adiós Lidia nos vemos pronto, cuídese seño... Mary – dijo corrigiéndose – ¡Hasta luego!

               Adiós Michael – dijimos al unisonó mi tía y yo.

Salió de la cabaña y rápidamente mi tía me indicó que la siguiera, la verdad yo estaba feliz y algo conmocionada a la vez. Mi tía era alegre, cariñosa y muy noble. Desearía haberla tenido cerca antes.



Kass

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En el texto hay: amor, pueblo, drogas

Editado: 08.11.2020

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