Te enamoraré

Capítulo 46 "Te quiero"

Te quiero

 

-Abigail...-murmura mirándome. 

No hay razón para avergonzarse, no la hay.

Pero eso hace que me sienta así.

Estoy avergonzada, demasiado. Y me siento muy expuesta. Sin embargo mi cabeza no baja, al contrario mantiene su mirada.

-¿Qué haces aquí?-pregunto con voz fría. Casi es como un escudo.

Él frunce el ceño pensativo y parece examinar mis reacciones, por alguna razón lo siento precavido y eso me hace tensar más.

-Yo fui a tu casa y tu hermana me dijo que estabas aquí, yo no sabía que tu...

-¿Trabajaba?-hago una mueca y me doy la vuelta-Lo sé y no debió decirte algo que es de mi vida privada.

Me agacho y cojo una de las cajas para llevarlas al escritorio. Fue una mala idea quedarme a adelantar el trabajo para el otro día.

-Te agradezco que vinieras pero ya puedes irte. Gracias.

Si sueno como una perra pero estoy furiosa con el hecho de que alguien le haya contado algo que se supone que yo debía decidir si decirle o no.

Y tengo un defecto grande, no controlo bien mis emociones.

Eso explica los ataques de pánico y la intensidad con la que sentía algo. No era algo bueno, porque si la situación me sobrepasaba solía ser propensa a explotar. Y no quería desquitarme con él.

Mis palabras lo sorprenden porque me mira con una ceja enmarcada y se cruza de brazos.

-No vine a discutir Martins.

-Pues en primer lugar no debiste haber venido-mascullo-Por favor, vete.

Aprieta la mandíbula y entrecierra los ojos. No hace nada y suelto un suspiro empezando a dejar las demás cajas en la mesa. Lo siento moverse y creo que se irá cuando lo veo salir, así que cojo una caja y muerdo mi labio con fuerza tratando de controlar mi mal humor.

Él no tiene la culpa de que... ¡No tiene la culpa y punto!

Pero por alguna razón me sabia amargo lo que sentía.

Me doy la vuelta y la caja cae de mis manos en el momento que unos labios acaparan los míos. Abro los ojos viendo a Cooper besarme. Mi mal humor se evapora como por arte de magia y siento como mi cuerpo se relaja.

Quiero participar en el beso pero no me deja porque antes de que lo haga, se aleja dejándome anonadada.

-¿Q-qué?-pregunto viéndolo aun con los ojos abiertos-¿Por qué?

-Estoy molesto-gruñe-estoy tan cabreado por no haber sabido que carajos hacías trabajando y por qué no me dijiste. Estoy molesto por que me lo has ocultado y encima, eso no ha hecho más que aumentar ante tu odiosa actitud.

Abro la boca y la cierro sin poder defenderme.

-Pero aunque estoy molesto, también me siento curioso e incluso algo herido-dice pasando sobre la caja para llegar a mí-¿Por qué me lo ocultabas Abigail? ¿Temes que piense algo malo sobre ti o tu familia?

No respondo y eso hace que suelte un suspiro ante de pegar su frente con la mía.

-Nunca pensaré nada malo sobre tu familia o sobre ti. Siempre he creído que tienes una madre muy dulce y una hermana loca pero de buena manera. Sé que soy pésimo para explicarte muchas cosas y que las palabras no se me dan pero...nunca pensaría algo así. Te lo prome...

Antes que continúe imaginado cosas que no son, dejo la vergüenza y tomo la valentía para alzarme en puntillas y darle un pequeño beso que lo hace callarse.

-No creo que tú alguna vez pienses algo malo sobre mi familia-digo jugando con el cuello de su camisa-No te lo dije porque me sentía insegura, no hacia ti. Si no sobre mí, me he acostumbrado a mantener mis cosas solo para mí que he olvidado lo que es contarle a alguien sobre lo que me pasa.

>>Yo...-siento que me sonrojo-yo de verdad lo siento. No quise ser grosera pero me molesto que ella te lo dijera, porque si te lo conto seguro te dijo que es por...

-Sí, lo hizo-rodea con un brazo mi cintura-Pero no entiendo el problema con eso. No estás haciendo nada malo.

-No, pero eso harían que se dieran cuenta de que algo anda mal. Empezarían a preguntar sobre dónde está mi padre y su gran puesto, también querrán saber que está pasando y cuando menos me dé cuenta toda mi familia será señalada.

-Abigail-murmura y me hace verlo-Yo se lo de tu padre, no tienes por qué esconderte de mí, sé que no soy el ser más expresivo, ni el mejor hombro para llorar pero no creo hacerlo tan mal.

Me río.

-¿Ves?-sonríe-Incluso te hago reír. No te juzgaré por nada de esto, ni siquiera me importa porque lo haces. Lo que me importa preguntarte es ¿necesitas ayuda en algo? Porque creo que puedo ayudarte con esas cajas.

Sonrío y asiento.

Deja un beso en mi cabeza y se desapega para empezar a ayudarme. Le doy una sonrisa que él me la devuelve mientras deja algunas cajas. Cuando acaba se arrima a la mesa y yo dejo la última caja para poner mis manos en la mesa encerrándole con mis brazos.

Cooper me mira entre curioso y divertido.  

-Gracias por lo de hoy día y hacerme entrar en razón. De verdad siento haberte corrido.

Su mano va a mi cabello y juega con un mechón de este. Lo mira y sonríe antes de bajar su mano y ponerla en mi nuca.

-Yo no.

Lo miro confundida.

-Porque si no lo hubieras hecho yo no estaría besándote de nuevo-se acerca-así que deja de disculparte.

Asiento y sin necesidad de su mano me acerco para besarlo. De verdad que amo besarlo, se ha vuelto mi jodida adicción y me encanta. Así que me derrito cuando me alejo para respirar y él empieza a trazar una línea de besos desde mi boca hacia mi mejilla y un poco llegando a mi cuello.

Muerdo mi labio y lo abrazo haciendo que él también lo haga.

-Nunca más te ocultaré algo-murmuro.

-Solo no te escondas, eso basta para mí.

Sonrío. Si alguien me dijera que alguna vez las peleas con alguien que te gusta son a veces extrañas le hubiera dicho que concordaba con lo que dijo. Porque seamos sinceros lo son. Pero ahora que yo misma experimento eso, le respondería: Sí, es verdad todo eso. Pero olvidaste mencionar algo, que las reconciliaciones no hacen nada más que unirlos.



MonLexus

Editado: 14.04.2021

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