Te odio porque te amo

Capitulo 72.

•Narra Allek•

 

Me deleito mirándola. Ella es tan hermosa. Y tan valiente. Sus pestañas se conectan al tener los ojos cerrados, su pequeña nariz es hermosa y esta vez no me contengo de darle un suave beso. 

 

Sus labios bien definidos, su piel suave y libre de imperfecciones. La atraigo hacia mi, la cubro con la cobija y la abrazo. Es bueno que descanse, así sus nervios se calman y despertará mas relajada. 

 

Recordar mis labios saboreando los de ella me vuelve loco. Solo quiero hacerlo una y otra y otra vez. 

 

Quisiera poder dormir con la misma facilidad y paz con que lo hace ella, pero se que es imposible. De todas formas cierro los ojos por unos segundos sin dejar de acariciar su brazo y sus manos. 

 

Me imagino como sería mi vida dentro de unos años si con ella llego a tener una relación seria y llena de confianza. Me atreveré a contarle sobre lo que día a día me atormenta?  Ella me ayudará a derrotar mis demonios? No quiero que ella se involucre y sufra por mi culpa. Eso no es justo. 

 

Me siento tan bien teniéndola así, tan cerca a mi, abrazándola. Hace mucho tiempo no siento esta tranquilidad que me transmite una persona. 

 

Desde que "ella" murió ni un abrazo me afecta, ni palabras, ni la presencia de mas nadie. Pero con Julieth, es diferente. 

 

Su aura blanca, tan llena de paz y tranquilidad, su corazón lleno de valentía y fuerza me satisfacen. Me llenan de una tranquilidad que me parece irreal. 

Siento que ella es un sueño y que en cualquier momento va a desaparecer. 

Que algo malo le pasará igual que le paso a "ella" y entonces los demonios volverán a torturarme pero con mas fuerza, con mas poder. 

 

Quiero un café, lo necesito. Abro mis ojos, no es necesario molestarme por atraer la atención de una de las azafatas, pues ellas no han hecho mas que mirarme. Le hago señas a una para que venga, su sonrisa se ensancha, pasa sus manos por su cabello estirado y viene hacia mi coqueta. 

 

-hola, en que puedo servirte?- su tono de voz me da a entender que su frase es de doble sentido. Sonrío e ignoro sus palabras.

 

-podrías traerme un café?- 

 

-con mucho gusto- susurra. 

 

Camina moviendo sus caderas sensualmente, solo la miro y río. Las mujeres son tan extrañas. Tengo de un lado a mujeres que me darían sin dudar por un segundo, cualquier cosa que les pida. Y a mi otro lado tengo una mujer que es tan inocente y que se sonroja y se pone nerviosa cuando hablo cerca a ella y le robo un inocente beso. 

 

La mujer regresa con mi café y se lo agradezco con una sonrisa. Lo tomo de a poco, sin despegar mi mirada de la mujer que apoya su cabeza en mi pecho. Inhalo el aroma de su cabello y me deleito. Mi nariz acaricia su suave cabello y me siento estúpido al hacerlo. Pero... me gusta. Su olor, su suavidad. 

 

Estoy seguro que esto es lo mas cerca que podré estar de ella. Apenas termino mi café la mujer se acerca a mi preguntando si quiero otro, o si me puede servir en algo mas. Me niego y decepcionada regresa donde sus compañeras. 

 

Julieth se remueve en mi pecho, su cara se restriega contra mi pecho y eso me hace sonreír. Suspira profundo y se incorpora, mi pecho se siente frío y vacío en el momento en el que se aleja de mi. 

 

-falta mucho para llegar?- pregunta sonrojada para distraerme y no ver su carita colorada. 

 

-ya casi estamos por llegar. Solo falta una hora- mi sonrisa no desaparece y no dejo mirarla, lo que provoca que ella se sonroje mas. 

 

Se ve tan adorable e inocente y eso es completamente nuevo para mi. Me gusta. 

Que tan sonrojada estaría después de que la haga mía? 

 

-deja de mirarme así- me regaña interrumpiendo mis pensamientos.

 

-así como?- la molesto. Rueda los ojos y resopla, me ignora y se concentra en mirar por la ventana. 

 

-necesito ir al baño- avisa. 

 

-esta ahí- señalo el lugar por donde están paradas las azafatas. 

 

Se pone de pie y me mira. Se que quiere que me levante pero no lo haré. 

 

-Allek..- 

 

-mmm?- me hago el tonto. 

 

-voy a pasar- 

 

-pasa- 

 

-tienes que quitarte- dice como si no fuera obvio. 

 

-no. Puedes pasar sin problemas. Hay suficiente espacio- señalo. 

 

Resopla y creo que me insulta pero lo dice entre dientes y no alcanzo a comprender. 

No puedo evitar reír silenciosamente cuando intenta pasar frente a mi, sin tocarme. Tapo mi boca con mi mano disimuladamente. No hago ni un esfuerzo por encoger mis piernas para darle espacio. Me gusta molestarla y verla luchando por lograr lo que quiere. 

 

Sus piernas chocan con mis rodillas. La miro fijamente y con una sonrisa burlona de lado cuando queda entre mis piernas, ella me mira con los ojos abiertos y nerviosa. Le guiño y ella se sonroja tanto, inmediatamente pasa golpeando mi rodilla y se encamina al baño. Es tan hermosa. 



EsmeraldaP

#1005 en Novela romántica
#337 en Otros
#37 en Acción

En el texto hay: amistad y amor, peligro y odio, pelea romance

Editado: 02.12.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar