Te Quiero a Ti {toxic1}

Capitulo 4.

En aquel momento en el que la vista de Luka podía desnudarme sentí un miedo terrible recorrer todo mi cuerpo. La gente se había ido y Dominico no estaba a mi lado para protegerme, tenia que pelear para que el hombre  en frente mío no me desgarrara la ropa que llevaba puesta. 

—¿Nerviosa Princesa? — Pregunto acercándose a mi. 

—Para nada — Mentí retrocediendo. 

—¿Entonces por que retrocedes? 

—Porque me da asco tenerte cerca —  Respondí firmemente. 

Su mandíbula se tenso y puede notar su enojo hacia  mi, se acerco rápidamente hacia donde me encontraba estampándome contra la pared dejándome sin escapatoria. Su boca y su nariz recorrían mi cuello generándome una excitación inexplicable.  

—Creo que no has entendido quien manda aquí — Susurro a mi oído a lo que calle sintiendo como sus manos comenzaban a deslizarse por mi cintura. En pocos segundos mi vestido quedo en el suelo.

El contacto de su piel junto a la mía se sentía como el fuego, ardiente y desesperante atrayendo me al deseo de follar con el.

La manera que sus pequeños besos bajaban hasta sus pechos comenzaba a volverse codicioso y no era buena controlando mis deseos. Luka sabía que su cuerpo podía ser mi perdición y jugaba con aquello.

Solté un gemido.

Mierda.

El río de lado sabiendo que está llegando a su objetivo. 

Sus manos bajaban a mis muslos apretando los  de la manera más brusca. Mis piernas rodearon su cintura mientras que este caminaba hacia la cama matrimonial que se encontraba a unos cuantos pasos nuestros.

Me dejó caer en la cama volviendo a besar todo mi cuello y aunque quisiera pelear por no perder el maldito control mi cuerpo ya había decidido lo que iba a pasar y eso significaba caer en su sucio juego.

Luka se alejo de mi observando todo mi cuerpo como si necesitara ver todo el panorama para decir que hacerme pero me adelante al tomarlo de su corbata, este se sorprendió por un prevé instante pero no le di tiempo de reaccionar ya que estampe sus labios contra los míos.

Aquel beso no era para nada lento ni tedioso de hecho era todo lo contrario, el fuego recorría a través de aquel beso dejándonos caer en un mar de emociones y sensaciones las cuales no podíamos explicar con palabras pero si con acciones.

Cuando nos separamos por algo de aire una enorme e increíble sonrisa apareció en su rostro. Con velocidad lo obligue a cambiar de lugares posicionando me encima de el sintiendo como su erección aumentaba cada vez más. Con brusquedad le quite su corbata tirando la en el suelo para luego desabrochar uno por uno los botones de su camisa.

Al pasar mi mano por su torso desnudo este soltó un pequeño gemido pero mi deseo que follar con el no hacía más que aumentar deliberante haciéndome perder la poca cordura que me quedaba. Me deslice hasta la cremallera de su pantalón para bajarla con suavidad sabiendo que aquello lo desesperaría aún más.

Me tomé mi tiempo lo que hizo que perdiera la poca paciencia que tenía. Se acercó a mi tomando mis brazos con brusquedad tirando me nuevamente en la cama para luego ponerse agacharse a la estatura de la cama. Tomo mis piernas quitándome la liga color blanco que había en ella para luego oler su olor de una manera enfermiza.

Beso mis piernas con delicadeza provocándome aún más pero debía controlarme ya que al parecer le gusta tener el control en esto. Me tomo por sorpresa al bajar con suavidad mis bragas hasta mis pies tirando las por la habitación. Rozo su nariz con mis piernas acercándose para vez más a mi zona íntima.

No podía perder el control.

No con el.

Debía pelear.

En cuestión de segundos su boca se encontraba en mi zona íntima besándola de una manera bestial provocando que la habitación se llenará de mis gemidos ahogados en pasión reprimida. Mientras su boca jugaba con mi intimidad sus manos se escabulle ron hacia mis pechos apretando los con fuerza haciéndome soltar otro gemido despiadado.

De todos los hombres con los cuales había estado nunca me sentí de esta manera, ellos priorizan su deseo pero Luka. El único me llenaba de un extraño placer sin importar nada a nuestro alrededor.

—Luka.....por favor — Suplique sintiendo me débil.

El hizo oídos sordos procediendo me a seguir tocando cada parte de mi cuerpo. Terminó de bajar su pantalón dejando a la vista su miembro el cual se encontraba bastante erecto. Mordí mi labio inferior de los nervios.

Introdujo su miembro en mi intimidad obligándome a soltar un gemido desesperante. Sus movimientos eran increíbles y yo no podía dejar de gemir de aquella manera tan animal pero al parecer en aquella habitación Luka era el animal y yo su maldita presa. 

Nuestras caderas se movían constantemente sin mencionar que nuestros gemidos eran realmente altos. No podía no pensar en la gente de esta enorme casa que se encontraba trabajando mientras que escuchaban nuestros gritos.

—Luka....Te lo suplico — Dije entre gemidos ahogados.

El se inclino hacia mi quedando a unos cuantos centímetros de mi rostro.

—Sabia que serías mía — Susurro sin quitar sus hermosos ojos de los míos. Lo tome de su nuca deshaciendo  la distancia que teníamos para fundirnos en un beso apasionado y violento.

—Siéntate sobre mi — Ordenó.

Se acostó sobre el respaldo de la enorme cama obligando me a sentar encima de su miembro. Mientras con más brusquedad me movía el más apretaba mis muslos de una manera violenta excitando me aun más.

Mis gemidos eran fuertes y constantes al igual los suyos. Éramos dos animales peleando por saber quién mandaba en aquella habitación.

—Luka...Por dios — Exclame poniendo mis manos sobre el respaldo de la cama. 

—Eres una Fiera — Hablo el mordiendo suavemente mis pezones —Pero yo soy un animal — Completo tomándome de la nunca así poder besarlo.  

Me sentía exhausta no podía ni respirar y aún así teniéndolo a mi lado durmiendo profundamente se sentía placentero. Mi rostro junto a su torso desnudo eran tranquilizante pero no podía dormir no si aún pensaba en que de ahora en adelante está sería mi vida.



Milagros Piris5

Editado: 13.01.2021

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