“te Quiero Lejos... Pero Te quiero” (tq1)

7. ¡Ethan!

Kathia
 


No tenía intenciones de salir de casa, sólo quería quedarme encerrada sin compañía de nadie, ni fiesta, ni alcohol. Sólo yo.

La casa se encontraba muy silenciosa. Mi madre estaba de guardia en el hospital y mi hermano... creo que en su habitación.

Me encontraba frente al frigorífico pensando en que me iba a preparar para comer. Cocinar no se me daba tan mal, pero igual no sabía qué prepararme. Al final escogí las ingredientes necesarios para prepararme un bocadillo.

Después de prepararlo me senté en el taburete frente a la encimera para comer.

Mi hermano entra a la cocina —¿Ya comiendo? —Asentí con la boca ocupada, y él se rió —¿No vas conmigo?

Le miré confundida y me tragué el bocado para preguntar —¿A dónde?

—¿Se te olvida que hoy es el torneo donde participa Ethan?

¡No me lo puedo creer! ¿¡Cómo se me pudo olvidar la competencia!? Me levanté de un salto y fui corriendo a mi habitación a cambiarme de ropa dejando a mi hermano solo.

Me repetía una y otra vez lo estúpida que era. Siempre he estado en todas las competiciones de Ethan, y si no iba, de seguro no me lo perdonaría. Además, me encantaba verle luchar, tenía cada movimiento...

...Kathia, que te desvías –Me dije

Al bajar las escaleras me encontré a mi hermano con los ojos fijos en el teléfono y los dedos moviéndose rápidos por él.

—¿Qué haces? —le pregunté.

Alan desvía un segundo la mirada del aparato hacia mí y con un gesto nervioso guarda el celular en el bolsillo —Nada. ¿Ya estás lista?

Le doy una mirada confusa y me dirijo hacía la puerta —Sí, vamos.

●□●□●□●

El lugar donde se celebra el torneo está atestado de personas, y en la entrada se acumulaban más, debido a que esperaban su turno para entrar. Mi suerte era tener un hermano y un amigo boxeador.

Fuimos por una entrada trasera que se encontraba medio escondida, la puerta tenía un cartel que decía que no se permitía la entrada.

En ese momento recordé —¿Por qué Isabel no vino con nosotros?

Mi hermano me miró de reojo y siguió caminado delante —Tuvimos una pequeña discusión.

—Vaya, ¿problemas en el paraíso? —le dije para aliviar la tensión evidente en él.

—Nah, fue una pelea de parejas como otra cualquiera.

Intuía que no era una discusión simple, pero mejor ni se lo decía.

Nos acercamos en silencio hasta otra puerta que suponía sería la entrada hacía donde se encontraba el ring. Entramos y allí se encontraban algunos amigos de mi hermano, al parecer aún no permitían la entrada a los espectadores. Saludamos a todos y comenzaron a hablar con Alan.

Estaba segura que en algún momento me encontraría con Ryan, y esta vez no perdería la oportunidad de hablar con él.

—¡Hola, chiflada! —aparece Amy en mi campo de visión —¡Estoy tan emocionada! Ethan estaba como loco por la competencia. Estuvo entrenando más que nadie.

Le sonreí en respuesta. Miré a nuestro alrededor y me di cuenta que ya el lugar estaba llenándose. Estuve tan distraída en mis pensamientos, que no me detuve a mirar.

Mi amiga iba a decirme algo más pero es interrumpida —¡Damas y caballeros! ¡Llegó el tan esperado Torneo Nacional. Pónganse lo más cómodos posibles y disfruten de nuestros grandes campeones!

El presentador mantuvo la voz firme y alta a varias octavas en todo momento. Unos segundos después aparece un hombre con una capucha puesta, razón por la que no podía verle la cara.

—A mi derecha tenemos al más campeón de todos, ganador de este torneo tres veces seguidas, cargando 80 kilos. ¡Liam! —prosiguió el presentador.

El chico que antes había entrado en el ring se quita la capucha dejando ver su rostro. Aparentaba unos 23 años, y su apariencia era ruda y marcada.

—Y a mi izquierda se encuentra nuestro tigre fiero, presentándose por primera vez en este torneo y con grandes espectativas para su futuro, de 73 kilos. ¡Ethan! —gritó fuerte y claro el presentador.

Ethan, que ya había entrado en escena, se bajó su capucha azul, dejándose ver. ¿En qué momento este chico se había vuelto tan hermoso? Recordé al niño con el que me crié, uno morenito y de cabellos largos, y con unas mejillas rechonchas; había cambiado mucho con el pasar de los años, convirtiéndose en un chico atractivo y deseado. Ambos competidores se quitaron el batón que envolvía sus cuerpos.

—¡Qué comience la competencia! —gritó el presentador.


©©©
 


 

—Vamos, Ethan nos debe de estar esperando —decía Alan mientras me arrastraba por el pasillo hacia el camerino.
 


 

Aún me encontraba anonadada. Ethan había ganado contra ese hombre que parecía un mastodonte. Sabía que era muy fuerte, pero no creí que tanto.
 


 

Nos acercamos a una de las puertas que debía ser la habitación. Alan abrió la puerta y me dejó pasar primero. Nunca debí haber venido a ese torneo, pero ya era tarde para lamentarme.
 


 

La sonrisa con la que tenía pensado saludar a Ethan se borró de golpe. No estaba preparada para la escena que sería testigo.
 


 

¿Habéis sentido alguna vez como si el corazón se rompiera en miles de pedacitos? Bueno, no es recomendable sentir eso, menos si sólo es algo que imaginamos.
 


 

Ignóralo, Kathia, es tu amiga –me dije mientras forzaba a salir la sonrisa que había perdido anteriormente.
 


 

—Muchas felicidades, Ethan. Estuviste grandioso —Le dije mientras este se volteaba en mi dirección.
 


 

Me arrojé en sus brazos y lo abracé con mis brazos alrededor de su cuello lo más fuerte que pude. Nadie sabía cuánto necesitaba un abrazo.
 


 

—Hola, fierilla. Qué bueno que te haya gustado —Dijo devolviéndome el abrazo —Aunque creo que podríamos celebrar mejor si dejaras de ahogarme.
 



Summerlost

Editado: 22.08.2019

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