Teach me to love (libro #1)

Epílogo

Ha pasado un mes y diez días desde que encontraron a Aris Heat tendido en el suelo, entre sangre. Los parientes de la familia pero también los amigos cercanos asistieron a su funeral vestidos de blanco.Todos observaban a la esposa y la hermana quienes lloraban en silencio a unas pocas cuadras de distancia, y susurraban como si no les importara el dolor que sentía la familia.

 

Los días, después de la muerte del hermano de Lizbeth, era como si no pasaban. Cada vez que miraba el piso del salón principal comenzaba a llorar en sollozos, ya que todo en esa sala de estar le recordaba a Aris, quien ya no estaba cerca de ella. La había dejado sola. Ahora la chica no tenía el apoyo de su marido y no podía decir con certeza si sería capaz de superar todos los obstáculos que se pusieron de repente frente de ella, los que el mafioso había construido. Él, el hombre que arruinó su vida. ¿Creyeron que Mariano olvidaría a su alma tan fácilmente? Entonces no han conocido su verdadero rostro. Siempre la estaba persiguiendo, desde que era una niña, ¿y ahora echaría a perder la oportunidad que le dio la vida para llevar al cabo su plan? No. No se dio por vencido y desapareció de la vida de Liz, todo lo contrario, se mantuvo cerca de ella observándola a diario hasta que encontró una vez más el momento adecuado para aparecer en su vida. Pero, ésta vez, estaba muy enojado porque Alicia y Eva lo abandonaron y prefirieron conspirar con esa familia.

 

Cuando alguien deja la mafia sin previo aviso o con él, lo paga muy caro.

 

Y así fue. Ritsi mató a Aris para causar un dolor inmenso a su madre, a Alicia, y llevó lejos de esa mansión a la pequeña Alina con el propósito de herir el corazón de Eva.

 

Hoy en día, el mafioso se encontraba en Italia bebiendo con sus amigos, divirtiéndose porque logró su objetivo.

 

Cuando el hermano de Lizbeth fue asesinado por Mariano, él antes de dejar por siempre la mansión pero también a España, les dio una información…aunque sonó más como una amenaza. Si no quería que la hija de Nicholas sufriera algún daño, tenía que ir a Italia con él. Sin tener otra opción, Lizbeth aceptó pero con una condición. Pasarían cuarenta días, porque quería despedirse de su hermano muerto, y luego iría a buscarlo.

 

De nuevo estaba obligada a marcharse lejos del hombre que amaba. Lo iba a dejar solo una vez más, como en ese entonces.

 

“Mi amor, ¿estás bien?” De sus pensamientos la sacó Nick, quien se había acercado a ella. Le dio un abrazo y luego tras de alejarse un poquito, continuó: “Estás pálida, ¿te duele algo?”

 

La chica quería llorar pero no lo hizo delante de su guardián. No le respondió, simplemente envolvió los brazos alrededor de su cuello y lentamente se acercó a su rostro, dejando un suave y tierno beso en sus labios.

 

No llores. Eres fuerte y en algún momento podrás vengarte del mafioso que te arruinó la vida. Pensó Lizbeth.

 

“Te amo, Nick.” Susurró tras de alejar sus labios de los suyos. De súbito, una lágrima se deslizó por su mejilla sin poder sostenerla.

 

Ha llegado la hora de la despedida…

 

“¿Puedo pedirte algo?” Hizo la pregunta y él simplemente asintió: “Quiero que me hagas el amor por primera vez. Quiero que seas el primero en tocarme con ternura…”

 

No pudo soportar, comenzó a llorar.

 

“¿Cariño, estás segura? No quiero que lo hagas porque hoy…” Intentó decir Nick pero, la chica lo interrumpió.

 

“Te amo Nicholas y quiero sentir tu cuerpo unirse con el mío.” Dijo y luego sonrió con amargo, una amargura que el escolta no vio.

 

En silencio, se inclinó un poco para poder poner las manos sobre sus muslos y a continuación, la tomó en brazos. La chica apoyó la cabeza sobre su pecho mientras que él comenzó a caminar hacia su habitación. Cuando llegó frente de la recamara, abrió la puerta con una mano. Las luces ya estaban encendidas. Cerró la puertas tras de él y luego, avanzó hacia el interior con el propósito de dejar a Lizbeth en la cama doble.

 

“¿Estás segura, mi pequeña seductora?” Susurró sobre sus labios y ella se rió de forma sigilosa.

 

“Eso es lo que quiero, ¿y tú?” Preguntó sintiendo su corazón latir a mil en su pecho.

 

“Eso es lo que quiero, señorita.” Una sonrisa apareció en el rostro de Nicholas. Se divertía mucho viendo enojada a su novia cada vez que la llamaba señorita.

 

Quería que se relajara ya que constantemente estaba pensando en su hermano. Quería por una vez que se sintiera que estaba realmente feliz.

 

Lo miraba a los ojos, cuales brillaban. Un jadeo escapó de los labios de la chica como también de los de Nick, debido al calor que sentían.



Maria88

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En el texto hay: peligro, mafia, secretos

Editado: 28.09.2019

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