Titanium Heart

CAP. 15. GIRANDO SOBRE EL MISMO PIE

La magia tenía un olor suave, como las dulces flores y después un roce de finas gotas de agua como llovizna en la mañana pero, cubriendo todo ello estaba el olor a té de jazmín que provocaba un poco de desesperación en mi por lo no tan leve.

Ese era el olor de mi propia magia.

Lo podía sentir en mí como si me hubiese bañado en ella dejando que con cuidado borrara cualquier rastro de esencia que podía tener en mi cuerpo.

Me retorcí en la cama y murmure una maldición cuando note que me ardían varias zonas de mi cuerpo y cara pero cuando desperté y no encontré a nadie ni nada desistí en mi intento de levantarme.

Deje que los pensamientos y recuerdos me invadieran.

Yo casi había cedido al descontrol de los celos que tenía encerrados en mí, casi había matado o si no hubiera herido de gravedad a aquella muchacha que no tenía la culpa de nada pero al mismo tiempo era la causa por la que había actuado así, ella era el problema. No podía negar que me encontraba confundida y después de pensarlo de nuevo aun la encontraba molesta, casi irritable al pensar en lo que aquella muchacha podía estar haciendo con mi compañero.

Odie esa idea y prácticamente me levante sobre mis temblantes piernas con intención de ir a reclamar a Nyle como una bestia estúpida llena de pensamientos dominantes pero me detuve y trate de respirar para calmarme.

Mi determinacion solo duro un par de minutos porque en vista de que no funcionaba comencé a pasearme en círculos por la habitación como un tigre encerrado.

Mi primer pensamiento una vez hube domado un poco a la bestia fue en dónde me encontraba y reí cuando me di cuenta de que era en mi habitación temporal.

Me estremecí recordando como había terminado para llegar ahí y entonces las palabras de Nate que helaron mis huesos se quedaron flotando al fondo de mi cabeza como respuesta.

Había usado magia, mi magia.

Comprendí que aquello explicaba el motivo por el cual la bestia de compañera que llevaba dentro había saltado tratando de exigir que la prometida de Nyle lo soltara.

Podría hacerlo, pensé.

Podría reclamar a mi compañero.

Podría hacerlo pero entonces estaría dejando que el destino que me habían impuesto tomara las decisiones en mí, ellos me obligarían a casarme con Nyle y tener hijos aunque habría problemas para saber a dónde irían ellos y lo peor de todo era que yo como una estúpida aceptaría que él trajera a Agatha a nuestro matrimonio porque así como me amaría a mí por el lazo de compañero, la amaría a ella por los sentimientos que tenía todos los años guardados en sí.

No podría soportar separar a Nyle de lo que amaba, ya tenía suficiente miedo de eso y si yo podía dejar que él siguiera con su vida tranquilamente lo haría así que selle a la bestia dentro mío con toda la oscuridad y fuerzas que tenía para entonces hacerla desaparecer de mi vista y caí por ello.

Estaba respirando fuerte con la frente perlada de sudor, mareada con las esquinas de mi visión desdibujándose.

No podía mantenerme, ya no tenía fuerzas y el suelo parecía tan acogedor en aquel momento.

—Lesa. —grito alguien y corrió hacia mi tomándome en sus delgados brazos antes de que otra persona se uniera y me llevaran a la cama.

—No te exijas princesa tonta. —hablo otra voz y reí al reconocerla.

—Chicas. —murmure débil pero no quería que ellas sintiesen que yo las necesitaba cuando la verdad estaba tan clara.

—Quédate quieta y tumbada, cerrare tus heridas. —y Alma comenzó a verter luz en mi como un paño de agua tibia sobre mi piel provocando alivio.

—Así que fue todo un espectáculo —hablo Juliete y yo me tense mientras Alma hacía el trabajo de ayudarme—. No lo tomes a mal querida, pero usaste mi magia después de usar la del guapo hermano de Alma. Definitivamente has debido de acabar sin nada dentro para sostenerte y aun así casi vuelves a emplear magia para asesinar a esa chica —y abrí los ojos sorprendida—. Oh, no me mires así, puede que no hayas sido tan obvia con el tema de usar magia pero yo estoy ligada a ti y por lo tanto puedo sentir tus intenciones.

—¿Qué?. —pregunto Alma y Juliete explico.

—Lo entendí cuando ella reveló su faccion. Bueno, creo que debes de conocer a la chica que estaba con el príncipe de los Tag así que… puedes adivinar que fue a ella a quien nuestra querida princesa Noite lanzo dagas envenenadas con la mirada en ese silencioso enfrentamiento. —comencé a reírme por como lo hacía sonar, más loca que divertida.

—Ya estoy bien, gracias Alma. —murmure y me incorpore sobre la cama adormecida.

—¿Es verdad Lesa?. —pregunto Alma con voz diminuta y sonreí de vuelta sorprendiéndome a mí misma de lo fácil que estaba resultando esto.

—Sí, es como dice Juliete —y ellas sonrieron—. ¿Qué?. —pregunte alarmada.

—La llamaste por su nombre.



Alejazul

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En el texto hay: romance aventura, destinos enlazados, magia

Editado: 17.01.2020

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