Tú mi nube de azúcar

13

No sabía que Henry, conociera al dueño de este parque de diversiones, pero a su lado me la paso tan bien, jugamos tiro al blanco, me consigue un muñeco tirano figura de metas con una pistola y ahora nos encontramos en la rueda de la fortuna mirando la ciudad desde las alturas, todo es tan maravilloso, las luces de la cuidad, personas hiendo y viniendo de un lado a otro. El frío viento de la noche me causa escalofríos, Henry, lo nota se quita su saco y lo pone sobre mis hombros.

 


—Me gusta esto — digo en un susurro, él pone una de sus manos sobre las mías, mantengo mi vista en las luces de la ciudad — pero me gusta más que compartas esto conmigo — eso ultimo lo digo mirándolo a los ojos.

 

—Yo quiero compartir todo contigo — sonrió al escucharlo.

 

—Te quiero — apoyo mi cabeza en su hombro derecho — esto parece un cuento y no es que no me guste es solo que tengo miedo, no sé cómo manejarlo.

 

—Mi princesa — me abraza, me gusta sentirme acobijada, me gusta sentirlo mío, es un sentimiento nuevo para mí — no tengas miedo, me gusta que puedo ser libre contigo, hablar y sentir que me apoyas, que me alientas a seguir mis sueños — noto tristeza en su voz, frotó su mano y levanto un poco mi cabeza, nuestros labios podrían tocarse si él se acercara.

 

 

***

 

Si yo me acercara a ella podría besarla sin duda alguna pero no lo haré aquí, ese momento tiene que ser especial, no es una chica cualquiera a la que besas por impulso, ella de vedad confía en mí, quiero que nuestro primer beso sea especial, algo que ninguno de los dos pueda olvidar.
Ella es la mejor compañía en esta noche oscura, estas dos semanas en la que solo nos hemos hablado por teléfono o por mensajes he estado en España, tratando de conseguir más tiempo pero fue en vano.

 

—Tengo algo para ti — desvió mi mirada para no caer e tentación con sus labios. Aurora, se aleja un poco de mí y me observa curiosa.
Saco una cajita negra, Aurora es una mujer sencilla, en cuanto vi esto supe que era el regalo perfecto para ella, le entrego la cajitas y ella la abre entusiasmada sonríe al ver, Thaya Aurora collar de Halo de piedras preciosas de cristal s925 plata.

 

—Es precioso —susurra, toma el pequeño colgante con cuidado como si se fuera a romper — a que se debe el regalo — me mira tranquila, relajada.

 

—Es un obsequio porque te graduaste ¿Te gusta? — pregunto un poco nervioso, espero que si le guste.

 

—No me gusta — dejo de morder mi labio y ella después sonríe — me encanta — me abraza fuerte — gracias. 

 

 

Su voz en mi oído me inquieta, trago saliva, ella parece no notarlo, después de un momento de estar abrazados le mando un mensaje al chico que esta abajo manejando el juego, la rueda de la fortuna comienza a moverse hasta que llegamos a la tierra.
Bajo y después le ayudo a bajar, tomado de la mano caminamos hasta la salida del parque donde nos espera el chofer de la limosina, ella camina a mi lado abrazando mi brazo izquierdo.

 

***

 

 

—Enrique — digo al tocar la puerta de su despacho, no espero a que me diga que puedo pasar, camino hasta quedar frente a su escritorio y veo nuestra primera fotografía — tenemos que hablar –digo alejando mis recuerdo.

 

—Liz — con un movimiento de su mano me invita a sentarme y lo hago — que sorpresa tenerte aquí — desde que nos separamos no he vuelto a España para ser exacta no he vuelto al castillo, pero por mi hijo hago todo.

 

—Sé que la última vez que nos vimos dije que no volvería, pero las circunstancias son otras — me acomodo en el asiento, se le ve un poco triste — Enrique, te pido que le des un poco más de tiempo a Henry, él no puede dejar el país ahora para ser rey.

 

—¿Cuál es ese motivo? Sinceramente no comprendo la insistencia — se recuesta sobre su asiento, apoyando sus brazos en los lados de su sillón.

 

—Nuestro hijo ha encontrado la chica de su vida — mi hijo merece tener una vida de cuento — es importante que él pueda quedarse más tiempo, no puede irse ahora que se ha enamorado.



Cecilia Ovando

Editado: 18.06.2019

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