Tu Rostro Sobre Mi Lienzo

Capítulo I: El aprendiz perdido y el extraño maestro:

El reloj del comedor ya marcaba las tres de la tarde, y aún no tenía ni la más remota idea de donde iba a encontrar al maestro Le'Fleur, según el doctor era esta provincia y para ser más exactos esta misma ciudad, pero no tenía ninguna pista de donde iba a encontrar al autor de tan bella obra de la cual solo pude llevarme una fotografía de casa.

Termine de almorzar y me dispuse a seguir mi camino. Llegué a la plaza de San Paulo y preguntando con la multitud alguien me dijo que podría encontrar a la persona que buscaba en la calle Ventura pues, ahí vivía un pintor muy extraño pero famoso por la belleza de sus obras. Grande era mi emoción a partir de ese momento, conocería al hombre que había sido mi inspiración para iniciar ese viaje y poder ser como el, o al menos como me imaginaba que era.

Llegué a partir de indicaciones a la calle Ventura y me encontré una floristería que llamo mi atención, en la entrada se veía el marco de un cartel que decía en letras doradas "Edén" del cual colgaban macetas con helechos largos y brillantes. La tienda lucia sencilla pero muy pintoresca llena de flores de inmensidad de colores y formas, algunas colgaban de sus macetas, formando graciosas bailarinas rosadas y rojas, enredaderas que trepaban las vigas a su antojo, y algunas plantas extrañas con advertencias de no tocar o de venenosas, las cuales me pregunte el por qué entonces de que estuviesen en venta.

Estaba ensimismado en mis pensamientos, cuando de pronto, una muchacha muy hermosa, de piel clara y cabello liso rojizo, que me observaba fijamente con una mirada curiosa reflejada en sus ojos negros me dijo con una voz tan dulce, que me dio la sensación de haber muerto repentinamente y ahora estar hablando con un ángel que me recibía en la entrada del paraíso.

-Disculpa, ¿hay algo que te guste en lo que pueda ayudarte?

-Ehm. Creo que no–respondí casi tartamudeando-, más bien, sí.

-¿En qué puedo ayudarte? –Preguntó con una sonrisa pura e inocente-, tenemos muchas plantas recién florecidas que podrían gustarte para tu jardín.

-Busco el estudio del pintor Christian Le'Fleur, señorita –le respondí tratando de mantener la compostura frente a ella-, he viajado mucho para poder conocerle y ser su aprendiz.

-No tienes que ser tan formal, me llamo Raizel –y luego con una mirada bastante peculiar preguntó-, ¿buscas a Christian para que sea tu maestro? -suspiró- en serio parece que ni siquiera sabes a quien buscas.

-¿A qué te refieres? –pregunten con un tanto de inseguridad.

-No quiero desanimarte –respondió- pero en los años que llevo trabajando aquí, rara vez se le ve salir de su estudio, y siempre rechaza a personas como tú que lo buscan para ser sus aprendices, y el único que acepto luego de insistir unos días, se marchó al poco tiempo diciendo se arrepentiría toda su vida de haberlo creído alguien bueno y considerarlo su admiración.

Esa confesión me heló la sangre. ¿Y si la persona que pintó esa obra tan bella no es lo que yo pensaba? ¿O yo no sería lo que él esperaba de un aprendiz?

Con estas dudas y temores en la mente le pregunte.

-¿Dónde puedo encontrarle? Prefiero ir en persona y que me rechace de frente y que todo este viaje no haya sido en vano.

La vi cerrar los ojos y suspirar, bastante fuerte incluso, como si quisiera que me diera cuenta que ella creía que esto de querer conocerlo era una mala idea. Luego me vio fijamente por unos segundos, y aun creo, que eso que vi en su mirada fue una chispa de esperanza sobre algo que en ese entonces no pude comprender.

-Camina de mi tienda dos casas más adelante, es la casa que tiene los ventanales largos con las cortinas cerradas, desde aquí la puedes ver –dijo señalándome una casa de dos pisos que parecía estar algo descuidada y con la pintura caída a pedazos. Algo irónico para ser la casa de un pintor- pensé- ese es el estudio de Christian.

Me despedí de Raizel y me encamine a la casa del que sería en cierta manera retorcida, mi maestro.

La casa en cuestión ya daba algo de miedo, las fachada era de madera, pero parecía muy antigua, incluso me dio la impresión de que perdía sintonía, y se había quedado hace siglos en el olvido, el jardín estaba descuidado, pero las ventanas del segundo piso curiosamente relucían de impecables al punto de dar la impresión de no existir tales ventanas. Me encaminé a la puerta y con algo de temor toqué.

Pasaron los minutos, y de pronto una voz grave se escuchó desde adentro.

-Estoy ocupado ahora, si necesita algo quienquiera que sea suba, no pienso perder el tan valioso tiempo de vida que tengo en hacer de portero de mi propia casa.

Entré y me quede de pie ante una hermosa escalera de cedro barnizada, la casa daba una impresión de ser otra desde su interior. Todo parecía recién ordenado y la casa lucía impecable desde donde me encontraba, pero me pareció extraño que siendo el hogar de un artista tan talentoso no ver ninguna pintura por ningún lugar en las paredes. Sin saber dónde se encontraba el que habitaba la casa hable en voz alta para que me escuchara.



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En el texto hay: amor, tragedias, artistas

Editado: 06.02.2019

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