JULIAN
Valeria desfila en lencería frente a mí buscando su vestido para el matrimonio de mi papa, estamos en la casa de Santiago en la cuidad llegamos anoche, planeamos que lo mejor sería quedarnos todos acá, evitar estar en casa de papa, solo iremos por la boda..
- Ven acá – le digo.
- No! no podemos llegaremos tarde.. – me dice.
- Valeria, te lo diré una segunda vez… ven a acá.
- Julián no me estés amenazando – me dice mirándome fijamente y cruzando los brazos.
- Uno rápido… si? – le digo con mi sonrisa de chico malo!
- Si me dices porque Avril tiene 3 hombres detrás de ella todo el tiempo, sé que lo sabes, te escuche hablando con Santiago. – me dice y levanta un ceja desafiándome
Trato de acercarme a ella pero retrocede y sigue con los brazos cruzados
- Valeria!!
- Julian!!!
- Eres imposible de verdad!!
- No más que tú! O me dices, o puedes asegurar Julián de lima que a este bello cuerpo – dice dando una vuelta mostrando cada una de esas curvas que me matan – NO TOCARAS! – dice sonriendo.
- Grrrrr!!!! – cómo puede ella manipularme..
- Entonces? Te escucho amor? – me dice
Mientras se quita el sujetador para dejar libres esos senos tan perfectos, siento como todo en mí se tensa al verla así, y sin procesarlo un gemido se escapa de mis labios.
- Espero por ti amor… - me dice y mi vista sube hasta sus ojos.
Al ver que no digo nada, procede a quitarse poco a poco la braga de espalda, doblándose, dando la mejor de las vistas posibles mostrándome todo de ella ese trasero tan redondo y perfecto y la zona del pecado, mi zona del pecado…
- Dios Valeria! – logro decirle… mientras tapó mi cara con Mis manos
Se acerca poco a poco agarra una de mis manos y la pasa por sus senos y la guía hasta mi zona del pecado, veo como gime y me mira tan provocativamente…
- Me dirás… - dice en un susurro.
- Aarón esta acá en la cuidad y Santiago y yo tememos que intente acercarse a Avril! Por eso es la seguridad y por eso nos quedamos aquí… - en cuanto digo eso deja de gemir y me mira fijamente…
- Avril tiene que saber – trata de zafarse de mí, pero no se lo permito.
- Ni se te ocurra… ahora me resolverás esto.. – y le muestro mi erección, sonríe y se me lanza encima…