Un deseo

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Ha sido una de las semanas más emocionantes de mi vida, he nadado con delfines, tenido una estrella de más en mis manos, he tenido mi primera borrachera, en fin, he cumplido todo los puntos que quería hacer, los puntos que tengo anotados en una vieja servilleta de papel.


Me siento mucho mejor, ya no me ha faltado el oxígeno, he leído muchos libros. Alexei y yo hemos tenido que volver, pues él tiene que trabajar y yo pues me quedo en el departamento, esperando a su llegada, he puesto varias fotos nuestras en nuestro hogar, todos los días lo recibo con algo nuevo.


Hoy le he preparado una rica cena y me he vestido únicamente con una de sus camisas y uno de sus boxers, ambos en color negro, me he puesto unos lentes que no tienen aumento, he peinado mi cabello en una informal cola de caballo y me he puesto unos zapatos rojos con tacón de aguja.
El tiempo pasaba más lento que todos los demás días, el simplemente no llego a la hora de siempre, apague las velas y me levante del sofá, camina hasta nuestra habitación, me bañe y me acosté a dormir con la piyama.


Pero esa fue la última vez que, Luz, volvería abrir los ojos y mirar al hombre que amaba, sin saber que, Alexei, la estaba abrazando al dormir.
Dormida fue como ella murió, sin ningún tipo de dolor, pues había hecho todo lo que ansiaba, había amado y había sido amada por completo.
Sumida en un sueño sin retorno fue como ella dejo de respirar, de esa manera dejo a las personas que habían formado parte de su vida, de sus alegrías, de sus risas.

 

***

 

Miro todo a mi alrededor, en cada rincón de mi casa esta ella, miro la fotografía que hay en nuestra habitación, esa que alguien nos tomó cuando nos dimos nuestro primer beso como esposos.
La sonrisa con la que siempre miraba a su alrededor, sé que algún día tenemos que morir pero ¿Por qué tan rápido se fue ella?


Algo en mi ha quedado vacío, ya no volveré a ver las estrellas pues eso era algo que solo hacía con ella.
Mi luz me ha dejado, camino hasta nuestra habitación y abro uno por uno los cajones de su ropa, todo tiene su olor, su aroma. En el último cajón encuentro un sobre, lo saco y me siento en la cama.
Saco su contenido y empiezo a leer.

Alexei.
Sé que debes tener muchas preguntas, no tuve el valor de decírtelas mientras estaba viva.
La noche en la que te hice una foto mientras dormía, ese día supe que mi partida estaba muy cerca.
Te acuerdas cuando te pregunte ¿Si hoy te dijeran que vas a morir y tuvieras un deseo, cuál sería?
Pues bien, cuando me dijeron que moriría, mi deseo fue, vivir, vivir y hacer las cosas que había en listados en una vieja servilleta de papel. Mi enfermedad aumentaba y no había cura para ello, ni siquiera un trasplante de pulmones o algo que me diera más tiempo.
Tiempo es algo que no tenía, ver a mis padres angustiados cada vez que tenía una crisis porque mis pulmones cada vez estaban al punto del colapso.
Cuando tocaste la puerta de mi habitación la noche que te ibas, no lo pensé y me fui contigo, no quería dejarte solo en un momento como ese, aun sabiendo que tu ex esposa estaría ahí, yo quería tener una familia, pero eso es algo que no estaba escrito en mi destino.
Perdóname por haber sido egoísta y ocultarte que me moriría, pero no quería que estuvieras conmigo por lastima, quería que estuvieras conmigo porque así lo sentías en tu corazón, quería que estuvieras conmigo y no con lo que dejaran los tratamientos, mi última crisis fue cuando volvimos al hotel de mis padres, ese día, fue la última vez que sentí que el oxígeno me faltaba.
Lo único verdadero en mi corta vida fuiste tú, como hablábamos como si nos conociéramos de toda la vida. La razón por la que iba a la playa en la noche es por que quiera ser una estrella, quería convertirme en eso cuando ya no estuviera junto a ti.
Mientras escribía la carta varias gotas de mis lágrimas quedaron en el papel, eres un hombre maravilloso que merece rehacer su vida, sé que eso te lo dirán mucho pero es verdad.
Vive, vive sin miedo, sin miedo a lo que digan los demás por tus acciones, para otros podrán ser locuras, para ti seria vivir inmensamente.
Siempre seré tú, Luz.

 

Por primera vez desde que ella murió, lloro, lloro porque hasta en papel, sigo queriéndola, una parte de mi quisiera ver la como egoísta pero, mi amor por ella es mucho más grande. Apoyo mis codos en mis piernas y mi cabeza en mis manos, dando paso a un profundo llanto.


Con el pasar de los días, me siento solo, la necesito a ella, preparo mis maletas y guardo todo lo que hay en mi casa en cajas, pongo sábanas blancas en los muebles, he renunciado al trabajo y ahora voy hacia donde la encontré aquella mañana.


Los padres de, Luz, están devastados, sobre todo mi suegra, la pobre mujer esta devastada, su única hija se ha ido. Al cerrar la puerta el vacío crece en mi interior.
Salgo del edificio y pongo mis cosas en la cajuela, entro en mi auto, me pongo el cinturón de seguridad y al encender el auto, el estéreo empieza a sonar. Subo el volumen y presto atención a la letra, mis ojos se ponen vidriosos al escucharla, cierro mis ojos. 



Cecilia Ovando

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En el texto hay: llanto, amor, miedos

Editado: 16.07.2018

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