Un Maravilloso Desastre

Capítulo 7

El pasado así se queda, en el pasado. Todo lo malo ya paso y debemos dejarlo allí, tenemos que superarlo y seguir adelante. Eso es lo que he aprendido, aunque no lo tome mucho en cuenta. Lo único que vale la pena recordar y tener en la memoria son los buenos momentos, de los malos solo debemos recordar la enseñanza que nos dejo, simplemente eso. Hay que luchar por seguir creando buenos momentos año tras año, como también podemos entender la enseñanza que nos dejan los malos momentos.

Somos un lienzo en blanco que con pasar de los años pintaremos, bañándolo de diversos colores, uno sobre otro, de forma desordenada y abstracta, que irán trazando el camino recorrido e irán mostrando nuestro camino al futuro.

Naranjas, amarillos, azules, rojos, verdes, violetas y hasta los grises.

Cada color representa una experiencia, en cada pincelada está grabado un recuerdo, una sonrisa, un sueño.

Nuestro lienzo define quiénes somos y en quien nos convertiremos.

Pero qué pasa cuando este lienzo que nos define se torna gris y no encuentras como deshacerte de él.

Por más que lo intentes todo parece empeorar y cada día se va haciendo más y más oscuro.

Recuerdo muchas veces que me pregunte por qué a mí. Pero es tan complicado encontrar razones o motivos en medio de aquel torbellino de sensaciones es como estar dentro de un tornado y dejarse arrastrar por la fuerza de ello. Te haces pedazos, te rompes, te quiebras y te dejas ir, para terminar en medio de la nada.

Y es cuando solo tienes menos de 17 años no imaginas que esa clase de cosas te pueden suceder. A esa edad no te preocupas por pasar demasiado tiempo en el televisor, ni por gritarle a tu madre, ni por discutir con tus hermanos; te crees un ser inmortal. Una persona que tiene lo que quiere cuando quiere y no hace falta mover un dedo para conseguirlo.

A esa edad no comprendemos que existe una fuerza indescifrable que rige nuestras vidas, y que nos coloca, no donde queremos estar, sino donde tenemos que estar.

Y en esos momentos de oscuridad, cuando crees todo perdido encuentras la luz al final del túnel. Por fin la vida vuelve a sonreírnos cuando piensas que ya no puedes más. Cuando decides rendirte, es allí en donde la vida te da otra oportunidad. Es allí donde aprendes nuevas lecciones, que lo más seguro no recuerdes ni hoy ni mañana, pero la recordaras en un futuro.

No tengo nada que envidiar a los demás, quizás solo la felicidad que desbordan.

Aprendí gracias a mis experiencias que cuando alguien de verdad le importas esta siempre allí; llueve, truene o nieve siempre encontrara un motivo o un espacio para estar contigo.

Amo a ese tipo de personas.

Muy poco te encuentras con alguien así, con alguien que de verdad le interesas. Y cuando lo encuentras es maravilloso.  Un proverbio árabe dice «Amigo es aquel a quien puedes abrirle tu corazón, ofrecerle cualquier grana o granito, sabiendo que sus manos delicadas los pasarán por el tamiz y sólo conservarán lo valioso, que desecharán el resto con un delicado soplo...» O esa otra frase de Khahil Gibran: «Amigo mío, tú y yo seguiremos desconociendo la vida, y el uno al otro, y a nosotros mismos, hasta el día en que tú hables y yo escuche considerando mía tu voz; y cuando permanezca en silencio ante ti pensando que estoy delante de un espejo...» Y la de Antoine de Saint-Exupéry: «Amigo mío, contigo no debo disculparme por nada, no tengo que defenderme de nada, encuentro la paz... Más allá de mis torpes palabras, eres capaz de ver en mí sencillamente al hombre.»

Amigos son aquellos, que acuden a ti sin llamarlos, te conocen mejor que tú, con solo mirarte saben si algo te pasa. Me considero afortunada porque los tengo, se que existen muchas personas que carecen de ese tipo de amistad. Pero ¿Que pasa si cuando ese amigo en el que tanto confías y el que te prometió nunca irse ni dejarte; se va?

 

Se siente horrible. La peor sensación del mundo.

- ¿Como que te tienes que ir? - se forma un nudo en mi garganta al escucharlo.

- Se que prometí estar para ti siempre, pero es una gran oportunidad para mi padre. - Contesta James, está tratando de mantenerse firme por mí. Estamos en mi cuarto sentados en la cama.

- No puedes simplemente dejarme. Sabes que te necesito mucho, eres mi mejor amigo; no me hagas esto - Para este momento estoy llorando a mares, no me doy cuenta cuando me abraza pero enseguida le correspondo.

- Todavía tenemos tiempo para pasarla juntos, recuerda que es dentro de seis meses.

- La misma cantidad de tiempo para graduarnos. – comento entre lagrimas.

- Exacto, pero recuerda que volveré. No te dejare sola tanto tiempo - Me seca las lágrimas que todavía salen.



Valentina

#14981 en Otros
#5239 en Relatos cortos
#22990 en Novela romántica

En el texto hay: secretos, amor, amistad

Editado: 19.09.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar