Un Maravilloso Desastre

Capítulo 22

Capítulo 22

-Eh... bueno... yo...Este... es muy cómico la verdad – murmuro.

- ¿Estas enamorada de mi? – dice coqueto levantando una ceja a lo que ruedo los ojos.

- No, eso no es. ¿Por qué tendría que enamorarme de ti? – pregunto.

- Eh... bueno... es que eso es lo que parece – tartamudea. Un segundo, esto es extraño.

- Espera un momento, ¡¿Yo te gusto?! – exclamo sorprendida. Puedo apreciar cómo se pone rojo, ¡3312 tenemos un 3312!

- ¿Por qué lo dices? – pregunta nervioso evitando mi mirada.

- No puede ser posible. No puedo gustarte – ahora me mira mal.

- ¿Como no es posible? ¿Por qué no puedes gustarme? – me pregunta algo enojado.

- ¡No!

- ¿Por qué demonios? – pregunta molesto.

- ¡Porque estoy embarazada! – Espeto – trataba de decirte eso – Me termino mi café, tiene una expresión de sorpresa. No es para tanto tampoco.

- ¿Es... estas qué? – balbucea. Ruedo los ojos.

- Embarazada genio. Bebe. Nueve meses. ¿Te suena? – suelto.

- Obviamente – rueda los ojos – ¿Pero como paso? – pregunta.

- ¿Enserio? ¿Tengo que darte la clase de cómo se hace un bebe? – me burlo.

- Muy chistosa, sé muy bien cuál es el proceso – me mira mal, me encojo de hombros

- ¿Entonces para que preguntas?

- Hablo de por qué quedaste embarazada, se ve a lengua suelta que querías estudiar, superarte y después de muchos años tener hijos. No ahora ¿Qué hizo que cambiaras de decisión? – pregunta interesado.

- En realidad no cambie de decisión. Solo fue un pequeño accidente que ocurrió en una fiesta en la que estaba muy borracha.

- ¿Y el padre? ¿Ya sabe? – indaga curioso.

- No. El no sabe nada y no quiero que sepa por ahora.

- Pero tiene derecho a saber ¿no crees?

- Claro que sí, pero no ahora. No sé si me va a dejar sola. No quiero saber eso todavía.

- Pero si no le dices igual vas a estar sola.

- Lo sé, pero así lo quiero por ahora.

- Si tú lo dices mujer – dice – ¿Pero no me puedes gustar ni un poquito? – pregunta.

- Que no hombre. Tengo muchos problemas como para tener que agregarles más con una relación.

- Bueno. Bueno. Si tú lo dices. ¿Quién es el padre? – Mi mente quedo en blanco. No puedo decirle quien es el progenitor. Va a querer decirle.

- Un hombre con pene – le digo.

- ¿No enserio? ¡Fíjate que no sabía que los hombres tenían penes! – exclamo un poco fuerte.

- ¿No lo sabías? Pues entérate. – Una pareja de ancianos que estaban en l mesa continua nos voltearon a ver raro. Es que por dios es obvio que nos iban a ver así ¡Estamos hablando de penes!

- Se seria. ¿No me quieres decir es la cosa?

- La cosa es que todavía no te puedes enterar.

- ¿Lo conozco?

- Si – Antes de que mi cerebro pudiera procesar la información mi boca ya lo había dicho.

- Por eso no quieres que sepa – murmuro distraído – Oye si eso era todo lo que querías hablar conmigo, si me disculpas tengo unos pendientes que hacer.

- Claro. No hay problema alguno.

- Nos vemos por ahí Caro – se levanta de la silla y se acerca para darme un beso en la mejilla – Quiero ir a la próxima consulta a ver a mi sobrino – dice.

- Espera un momento ¿Por qué le dices así? – pregunto nerviosa.

- Porque te quiero mucho y cuando nazca prometo malcriarlo como un sobrino – no sabe cuán cerca llega de la realidad.

- ¿Quién dijo que iba a dejar que estuvieras cerca de mi hijo? – levante una ceja curiosa

- Ya verás. Por cierto. ¿Tienes las ecografías? – pregunta algo tímido.

- Si ¿Por qué? – pregunto extrañada.

- ¿Puedes regalármela? – Okey esto si es extraño.

- ¿Para que las quieres?

- Por favor, Caroline. Por una vez, confía en mí. Quiero tener una. – suelto un suspiro mientras saco una de mi cartera.

- No se para que la quieras pero no quiero que nada malo le pase a mi bebe. Entendido – lo apunto con la ecografía.

- Entendido Capitana – hace una seña como si fuera un cabo presentándose a un coronel – Nos vemos bella dama – hace una reverencia y se va viendo la ecografía.

Tengo que admitir que eso fue muy extraño.

Marco

Admitirme a mí mismo que me gustaba una chica fue difícil. No la conocía del todo, pero su belleza logro atraparme como ninguna otra hizo. Sé que la conozco a penas poco tiempo pero como dicen por ahí "Para amar no necesitas conocer a la persona de años, solo es cuestión de química" Pero siendo sincero yo no la amo, me llama la atención si; pero amarla por los momentos no, menos sabiendo que va a tener un hijo.

Que no se malinterprete, no es que por que tendrá un hijo yo dejare de estar interesado en ella; es solo la manera tan extraña de querer ocultar la identidad del padre, no querer decirle nada es lo que me desconcierta. Cuando le pedí la ecografía quería fijarme bien en el tiempo que esta, ya que ella no me quiere decir de alguna manera lo averiguare. No será muy difícil ¿Verdad?

Después de despedirme de ella, fui rumbo a mi casa y justo cuando estoy llegando puedo ver desde lo lejos el Jeep de mi hermano en la entrada. Al verlo ruedo los ojos, ya sé que es lo que me espera al llegar. Estaba buscando mi llave, cuando la iba a calzar en la cerradura esta se abre de golpe.

-¡Hermanitooo! – gritan el par de simios que tengo por hermanos después de lanzarse encima de mí y empezar a darme besos y abrazos a lo que yo solo me limito a resinarme y dejarlos ser, por lo general Mia es más tranquila y no me recibe así; pero cuando aparece el Idiota de Sean parecen dos niños de cinco y seis años.

- ¿No creen que ya esta bueno? – pregunto después de que literalmente me estén casi asfixiando.

- Nunca es mucho para demostrarte que te amamos – Responde Sean con su típica sonrisa haciendo que ruede los ojos por no sé cuantas veces hoy.

- Nunca maduraras ¿verdad? – pregunto entrando a la casa con el par de simios detrás de mí, llegamos a la sala y nos sentamos. Yo levanto los pies y me acuesto a lo largo del sofá mientras ellos se sientan en dos sofás individuales.



Valentina

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En el texto hay: secretos, amor, amistad

Editado: 19.09.2020

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