Un verano inesperado

∞Capítulo 23: "Un nuevo viaje"∞

Los días siguieron pasando y el viaje se estaba poniendo mucho mejor, habían nuevos viajes por realizar y nuevas actividades muy divertidas. Todo marchaba de maravilla, mi nuevo camino con Paul se estaba poniendo muy lindo, ambos estábamos tan conectados y era imposible salirnos de ahí, nadie podía tocar esa parte importante que había entre los dos y eso era lo mejor. Mis papás estaban sospechando de nuestra relación y eso no era tan malo, simplemente no quería que se enteraran todavía, quería esperar un pequeño tiempo más para decirles.

Era un nuevo día y tocaba irnos de viaje, teníamos un circuito que empezar y yo estaba muy emocionada por recorrerlo. El señor Mario nos iba a explicar todo en el comedor, así que mi familia y yo salimos de la cabaña rápidamente y nos fuimos al comedor, ya todos estaban ahí, solo faltábamos nosotros. 

—Muy buenos días a todos, hoy les tengo un nuevo anuncio, en el calendario de actividades pueden ver que tenemos un viaje el día de hoy —dijo el señor Mario. 

Todos asintieron. 

—Hoy vamos a realizar el viaje al circuito dos, vamos a ir a Nahá, donde conoceremos la laguna que lleva su nombre y algunas actividades que se hacen —dijo—, se encuentra cerca y al norte de la selva —explicó. 

Solo nos faltaban dos circuitos por recorrer y pensar que se acabaría era doloroso, estaba siendo el mejor viaje de mi vida y dejarlo ir era muy fuerte.

—Esta tarde salimos en las camionetas y cuando lleguemos nos hospedaremos en las cabañas del lugar, mañana vamos a empezar las actividades allá —dijo. 

Mis ojos se posaron en Paul y no pude evitar sentir una emoción muy fuerte. 

—Disfruten el desayuno y nos estamos viendo por acá en la tarde —dijo el señor Mario. 

Todas las familias se levantaron a servirse de desayunar, incluyendo a la mía, solo que yo me fui a la mesa de Paul, quería hablar y desayunar con él. 

—Leila —saludó con una sonrisa. 

—Hola, Paul, me da mucho gusto verte —sonreí. 

—Igual a mí, la verdad sigo cansado por lo de ayer, si caminamos mucho —dijo. 

—Apoyo tu idea, igual me cansé, pero estoy lista para el viaje de hoy —sonreí. 

—Igual yo, ya quiero que conozcas ese maravilloso lugar, la laguna está hermosa y te encantará —dijo. 

—Amo verte emocionado —sonreí. 

—Y yo amo verte así de hermosa todos los días —dijo y guiñó el ojo. 

Solté una pequeña risa. 

—¿Vamos por el desayuno? —pregunté. 

—Claro que sí, pero antes quiero darte algo —dijo mientras se levantaba del asiento. 

Iba a decir algo pero él se adelantó con un beso, amé que lo hiciera. 

—Vamos —dijo y sonrió. 

—Estás loco —reí. 

Nos servimos de desayunar y luego nos sentamos para comer.

Los minutos pasaron y todos terminaron de desayunar, teníamos unas horas de descanso, luego nos veríamos en el comedor y nos iríamos. 

—¿Quieres hacer algo en estas horas de descanso? —preguntó Paul. 

—¿Qué podríamos hacer? 

—No sé, podemos platicar, caminar, hay muchas cosas que se pueden hacer aquí —dijo. 

—Pues tú dime, realmente no quiero volver a mi cabaña, no haré nada —dije. 

—Bueno, yo tengo algunas cosas por hacer antes del viaje, ¿quieres ayudarme? —preguntó. 

—Sería un placer —sonreí. 

—Hay unos troncos atrás del salón principal, debo contarlos y acomodarlos en el salón, pronto habrá otra fogata y debemos cuidarlos —explicó. 

—Me parece muy bien, te ayudo —dije. 

Nos dirigimos al salón principal y caminamos a la parte de atrás, ahí estaban los troncos y eran demasiados, así que iba a venirle muy bien mi ayuda a Paul. 

—Voy a poner unos cuantos en el piso y tú los irás contando —dijo.

—Muy bien —dije. 

Paul puso algunos troncos en el piso y yo comencé a contarlos, luego le decía el número y él los llevaba al salón principal. 

—Ya casi acabamos —dijo Paul. 

Seguimos así por unos minutos más, hasta que terminamos. 

—Era la última fila, así que terminamos —dijo. 

—Me gustó hacer esto, te ayudaré más seguido —sonreí. 

Paul se acercó a mí y me dio un beso.

—Gracias por ayudarme —sonrió. 

—Lo haré siempre —sonreí. 

Las horas pasaron y ya todos estábamos en el comedor, el señor Mario iba a dar indicaciones rápido porque las camionetas estaban por llegar. 




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