Una Amistad Llena de Atracción. (editando)

Capítulo 3

—Se definen como el arte y la ciencia de administrar dinero— dijo la tranquila voz del profesor—. Casi todos los individuos y organizaciones ganan y obtienen dinero, y gastan o lo invierten— siguió con su explicación, mientras escribía algunas puntos claves en la pizarra, mientras se volvía y nos miraba. 

—Las finanzas están relacionadas con el proceso...—intervine mientras dejaba de mirar los apuntes de mi cuaderno y alzaba mi mirada hasta él —,las instituciones, los mercados y los instrumentos que participan en la transferencia de dinero entre personas, como empresas y gobiernos.

—Sí— Giré mi cabeza hacia la voz de Samuel—.  Y dentro de los servicios financieros tenemos a la banca e instituciones relacionadas .

—Que son los ejecutivos de créditos, gerentes de bancos y  financieros— fue enumerando el profesor,  y luego,  cuando acabó,  nos dio una rápida mirada y asintió en aprobación —. Muy bien, chicos. Gracias por la intervención—Le di una pequeña y suave sonrisa a Samuel,  una que él respondió de buena gana. 

Toda la clase comenzó a vitorear en dirección a nosotros.

—Tenían que ser Samuel y Ohana— protestó con fingido cansancio una chica de la clase—. Profesor, por favor, la próxima vez solo deje que ellos den la clase, ¿si?— pidió con falsa inocencia y entonces el profesor posó sus ojos en ella para darle una fría mirada.

—Bien, Cáceres.  Lo tomaré en cuenta— Le dio una desganada sonrisa de labios apretados—. Sé que si les pido a Samuel y a Ohana que den la clase lo harán muy bien...a diferencia de tí—Ahora los vítores y las burlas se dirigieron hacia ella—. Bueno,  chicos,  ya basta— pidió silencio con sus manos—. Se acabaron las burlas. Sigamos con la clase.

Y yo que cuando entré a la universidad pensaba que habían solo personas maduras.

Esto solo me demostraba que estaba equivocada. No importaba la edad ni  el lugar. En todas partes habrían personas que se creerían superiores a otros solo por el simple hecho de que no eras como ellos ni te comportabas de la misma manera en que lo establecían ellos, y, además,  que se hallaban constantemente esperando la mas mínima señal de debilidad  para devorarte como pirañas.

Al final, el diferente,  el que el que rompía con las reglas impuesta por la sociedad, aquel que no se dejaba guiar por el mismo patrón,  aquel que pensaba y actuaba guiado por sus instintos y no por lo que otros dijeran: era el bicho raro, el que no pertenecía a este mundo.  ¿No había nadie que les dijera a esas personas que todos necesitamos algo que nos haga diferente? ¿Que todos necesitábamos ser diferentes por que de esa manera nos complementabamos, por que eso hacía el equilibrio? ¿No les habían dicho que si todos fuéramos iguales el mundo sería un lugar muy monótono, aburrido,y mucho de lo mismo? 

Las clases transcurrieron con fluidez,  sin ninguna otra burla.  Me dirigí a mi casillero cuando salí de mi última clase para sacar un libro de contabilidad que tenía allí.

Este fin de semana comenzaría con el trabajo por que para el lunes ya tenía que tener la primera parte de la información que nos había dado el profesor.

Saqué el libro y abrí mi bolso para guardarlo allí cuando sentí como alguien se posicionaba a mi lado, de manera que me dispuse a cerrar mi bolso mientras levantaba la mirada y...Era Adrién.

Pestañeé, y luego lo miré por un largo y pesado minuto, rompiendo el contacto casi al instante cuando decidí que no me apetecía pasar por lo mismo otra vez.  No quería que su presencia volviera a lograr ponerme nerviosa y torpe,  por lo que,  con movimientos deliberadamente lentos y relajados, logré cerrar mi casillero sin que ello pareciera una algo del otro mundo.

No sabía el por que de su presencia aquí,  pero...

—Quiero saber cuándo podemos empezar con el trabajo— Pestañeé con lentitud,  levantando luego mi cabeza hacia a él tan pausadamente que parecía como si la cabeza me pesara más de lo debido y yo estuviera haciendo todo lo posible por ser muy cautelosa.  Sentí la ligera función de mi entrecejo—. Sí, lo sé— aceptó impaciencia cuando vio mi confusión —. Ya sé que dije que no haría nada, pero ya estoy aquí, ¿no?— me presionó de mala manera y yo ahora sí,  de verdad,  no entendí que era lo que le pasaba a este chico. 

Primero, que no quiere hacer nada y me despacha como si fuera algo intolerable ante su presencia; luego, que ahora sí quiere pero que todavía me  considera un inmenso fastidio para su vista, pero, y, que a pesar de ello,  todavía tiene la desfachatez de comportarse bien fresco y todo bien como si no hubiese pasado nada. 

Uy, de verdad que no lo entendía.  Mi ceño se frunció tanto y con tanta fuerza que sentí un pequeño dolor entre las cejas,  y lo miré mucho,  como si lo considerara bastante extraño y quisiera descubrir de que iba todo.

»¿Entonces?— urgió ahora y desvió por un momento su mirada para luego posarla con un seriedad y cansancio sobre mí—. ¿Me dirás o le tengo que decir al profesor que no quisiste trabajar conmigo?— me eché hacia atrás,  ahora sí bastante descolocada—. Escoge una de las dos— exigió —. No tengo tú tiempo.

Quise dejar que mi mandíbula cayera libremente al suelo,  pero la verdad era que me sentía tan aturdida que no tenía ni las fuerzas de salir de mi estática, producto de la fuerza con la que me había impactado el asombro. 

Ya va...¿Qué? No pude evitar que una risita sorprendida e incrédula saliera de mis labios ahora resecos.

¿Ahora él iba a decirle al profesor que yo no quería trabajar con él? Solté otra risita,  negué, y sacudí mi cabeza,  queriendo aclararme y recuperar el buen funcionamiento de mi cerebro.  ¿En serio él estaba haciendo eso?

Sentí una especie de caliente indignación recorrerme las venas y mezclarse en una perfecta fusión con el incrédulo asombro,  y entonces,  el enojo no tardó en llegar,  convirtiendo rápidamente la perfecta mezcla en una mezcla magnífica,  estupenda para una poderosa explosión.



Ade Arang

#17685 en Novela romántica

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Editado: 26.11.2020

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