Todos salieron, y se dirigieron a sus casas.
Al llegar a la casa de Victoria, ella y Alexia pasaron.
Fueron hacía la sala y se sentaron.
—Victoria, ¿crees que Max ha tenido enemigos o algo así?
—No lo sé. No parecia ser una persona de problemas.
Alexia asintió. —Creo que tenemos que hacer algo, su familia lo debe estar buscándolo.
—¿Y qué quieres que hagamos? Recuerda lo que dijo el subdirector.
—Lo se, pero...
—Espera.
—¿Qué? —Miro nerviosa a Victoria.
—No.
—No, ¿que? Aún no he dicho nada.
—Lo que sea que estés pensando en hacer.
—Pero lo único que estaba pensando es... En ir las dos está noche al colegio a—decía cada vez en voz más baja..
—Por eso no, no tenemos que involucrarnos.
—Pero no lo podemos dejar así, es nuestro compañero. Tenemos que descubrir quien le hizo eso y porqué, además que parece que nadie va a investigar lo que le paso —Se levantó—. Tenemos que ayudarlo para que pueda descansar en paz.
Victoria suspiro. —Lexi, solo somos dos estudiantes como vamos a investigar un asesinato, además ¿cómo estas tan segura de que no van a investigar su muerte?, Solo es cuestión de tiempo para que la policía se entere de la desaparición de Max y seguramente descubrirán todos.
—Si, pero… —Se quedo callada.
—¿Pero?
—...
—Si quieres que te ayude, dime.
—Mmm ok, ok, ¿recuerdas, cuando te dije que me esperaras porqué iba a ir a buscar algo que se me había olvidado en el aula?
Victoria asintió.
—Bueno pues, cuando iba saliendo escuche al subdirector hablar con alguien.
—¿Qué dijeron?
—Dijeron que iban a desaparecer el cuerpo de Max para que nadie lo encontrara, además que posiblemente estén limpiando muy bien el gimnasio para no dejar huellas ni rastro de que algo sucedió ahí.
—¿Por qué van a hacer eso? —Victoria preguntó sorprendida.
—No lo sé, sólo pude escuchar eso.
—Tenemos que hacer algo.
Alexia asintió. —Por eso te digo que debemos ir.
—Ok —Suspiro—. Voy contigo.
—¡Sí! —Levanto sus brazos para celebrar.
—Pero debemos ir esta noche. ¿Si puedes salir de noche, tus padres no te dirán nada?
—Mmm no lo creo, pero... —Alexia se detiene y mira a Victoria—. Mi madre me dijo que hoy se tiene que ir, con mi padre por asuntos de trabajo, le puedo decir que me de permiso de quedarme aquí —decía feliz.
—¿Qué quieres, que?
—Quedarme hoy en tu casa, así también podemos hacer una pijamada.
—…
—Por favor, así será más fácil ir.
Victoria derrotada asintió. —Está bien, puedes quedarte.
—Ahora, ¿cómo se lo decimos a tu mamá?, ¿Crees que me vaya a dejar quedarme? —Se sentó de nuevo algo preocupada.
—No te preocupes por eso.
—¿Por qué?
—Elizabeth no es estricta con respecto a permisos o salidas, además creo que se pondrá contenta de que te quedes.
—¿En serio?, que bien.
—¿Qué hora es? —Le preguntó.
Alexia saco su celular y revisó la hora.
—Son las 9:30.
—Ok entonces, ahora ve a tu casa. Avísale a tu mamá y prepara las cosas necesarias para esta noche.
—Está bien, cuenta conmigo —decía para ponerse unos lentes imaginarios.
Ambas se levantaron y se dirigieron a la puerta.
—Nos vemos más tarde, adiós —Ella se despidió muy emocionada.
Victoria solo se despidió con la mano y cerró la puerta.
Regresó a la sala y se sentó.
~No creo que haya problemas en salir, el gran problema seria, ¿cómo vamos a entrar? Algunos profesores se quedan hasta tarde, aunque posiblemente no haya nadie ya que con lo que pasó hoy, tal vez el subdirector también los mande temprano a casa. Posiblemente no quiere que más personas se involucren con lo que va a hacer ~Pensaba Victoria.
Entonces escucho un sonido, era la puerta abriéndose.
—Hola, Elizabeth —Le decía Victoria levantándose.
—¿Victoria?, ¿qué haces aquí tan temprano? —Ella se sacó sus zapatos y entró.
—Los profesores nos mandaron temprano.
Va hacia la sala y se acuesta en el sofá.
—Y tú Elizabeth, ¿estás en casa temprano?
—Mi jefe dijo que tenía que irse a una reunión y me dio el día libre.
Ella asintió. —Por cierto, quería decirte que una compañera va a quedarse a dormir hoy.
—¿En serio?, que bien —Se puso feliz—. ¿Quien es?, ¿la chica del otro día, Alexia?
—Sí.
—Esta bien, pero... ¿Ya hablo con sus padres?
—Se acaba de ir a pedirles permiso.
—Bien, espero que hoy sea un día divertido y la pasemos bien.
Se levanto y camino hacia su habitación.
— — — —
En otro lugar.
Alexia llegó corriendo a su casa, y cuando iba a abrir la puerta se sorprendió al ver que está se abrió.
—Hola, mamá.
—Hola hija, hazme un favor.
—Sí.
—Pasame las cartas que están en el buzón.
—Ok, ya voy —Las recogió y rápidamente volvió hacia su casa para entrar—. Toma mamá.
—Gracias.
Alicia se dirigió su oficina en la casa seguida de Alexia.
—Por cierto, ¿cómo así estás muy temprano en casa?, ¿hoy no hubo clases?
—Mmm… algo así, mamá quería decirte algo o mejor dicho quería pedirte permiso.
—¿Para? —Preguntaba mientras leía el remitente de las cartas.
—Es que quiero ir a la casa de mi amiga a hacer una pijamada y quería que me des permiso para ir.
—Esta bien, ¿pero a la casa de quien? —Dejo las cartas en la mesa.
—A la de Victoria, es la chica que estaba conmigo en el hospital.
Ella lo pensó por unos segundos pero al recordar quién era la chica de la que hablaba su hija aceptó.
—Está bien, puedes ir a la casa de la señorita Victoria. Como ya te había dicho hoy nos tenemos que ir con tu padre y es mejor que te quedes en la casa de alguien a que te quedes sola, podria pasarte algo.
—Gracias mamá —La abrazo emocionada.
Alicia feliz también le devuelve el abrazo.
—Por cierto mamá, está vez, ¿por qué se van?
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Editado: 06.04.2026