Valiente

1. Charlie parece niño.

Charlotte, o como le gustaba que le dijeran, Charlie, era nueva en el vecindario... Su madre se habían mudado por cuestiones de divorcio con el padre de Charlie y así, ella tuvo que dejar todo, sus amigos, equipo de fútbol, casa y hasta a su padre... Pero, dejaba atrás a la persona que le arruinó su vida a los ocho años.

—Charlotte, mañana empiezas la escuela. —dice la señora O'Connor en el lumbral de la puerta de la nueva habitación de Charlie.

—De acuerdo. —le dice la niña de diez años mientras inspeccionaba cada rincón de aquel lugar donde se encontraba, la casa era grande, de dos pisos, la habitación de Charlie tenía un balcón que daba con una vista espectacular, ellos vivían en las afuera de la ciudad, —y por ellos me refiero a Charlie, sus dos hermanas, sus dos hermanos y su madre.—

—Mamá, ¿voy a estar en algún equipo de fútbol? —le dice la niña mientras se voltea y mira con sus grandes ojos marrones a su madre.

—Tengo que ver hija, somos nuevos en esta cuidad y sólo sé como llegar al trabajo, a tu escuela y al colegio de tus hermanos.

—De acuerdo.

—Buenas noches, hija. —le dice la señora y le deposita un beso a su hija en su frente y se va... Charlie se tumba en su cama –ya que era lo único que no estaba en cajas– y se queda mirando el techo...

~~~

—¡Silencio niños! —dice la profesora Ace mientras entra al salón de clases, todos se sentaron y al ver que venía alguien nuevo detrás de la profesora, todos hicieron silencio y miraron con curiosidad. —Ella es Charlotte O'Connor, quiero que todos la traten bien para que se sienta como en casa...

—Parece niño. —se escucha la voz de un niño de fondo y todos se empiezan a reír, Charlie miró su atuendo y después se sonroja, ¿tenía algo de malo? No, nada, ella no vestía como todas esas niñas, ella detestaba ser femenina...

—Cállate, Antonio. —le dice una niña de ojos marrones, muy vivos, cabello marrón, tenía aspecto de “niña fancy”, pero, todo lo contrario, estaba defendiendo a Charlie. —¿En tu casa no te enseñan a respetar?

—Niños ya... Silencio. —dice la maestra Ace. —Miranda, ten paz, y Antonio deja de molestar.

Todo siguió normal, la chica que había defendido a Charlie, se había ido con sus amigas, y no habían vuelto a hablarse, pero ella a veces se le quedaba viendo con cierta curiosidad.

Charlie iba caminando por los pasillos de aquella escuela, ya había salido de su última clase, cuando en eso, ve un anuncio que le llamó la atención.

“Unete a «Champions» nuestra academia de fútbol para niñas, para todas las edades, en calle 45, avenida 6, todos los viernes empieza nuestro entrenamiento a las 6:00 pm y finaliza a las 8:00 pm. ¡Las esperamos! Más información al 791-019-93”

Charlie al ver esto sonrió... A pesar de aquel niño tan pesado, esto le había cambiado su día, Charlie sacó de su bolso un papel y un lapicero, y tomó nota de lo importante de ese anuncio y se va hasta la entrada, ahí la esperaban sus hermanos, ella se fue con ellos mientras le contaba a todos los feliz que estaba por haber encontrado ese anuncio. Cuando su madre llegó, Charlie corrió hasta el piso de abajo para saludar a su madre y decirle lo de la academia de fútbol, y su madre estuvo encantada.

El día viernes, por la noche.

—Vamos, que llegaremos tarde. —le dice la madre de Charlie a ella, ya se habían informado bien del tema del equipo de fútbol que Charlie quería estar, y hoy iba a ser su primer entrenamiento, ella iba muy entusiasmada, amaba jugar fútbol... Antes de llegar al lugar, pasaron por un edificio de ventanales gigantes, y en el primer piso habían unas bailarinas ensayando.

—No puedo creer que eso sea deporte, mamá. —dice Charlie riendo.

—No subestimes al ballet, hija, es muy buen deporte...

—Las chicas que practican ese deporte son detestables.

—Mi niña... ¿Conoces a alguna chica que practique ballet?

—No, y no me gustaría...

—Bueno, solo que no discrimines a nadie si te llega a hablar y practica ballet, ¿entendido?

—Sí, capitana. —dice Charlie y pone su mano en su frente para luego reír. Al lado del edificio donde estaban las bailarinas, estaba la cancha de fútbol, donde Charlie iba a entrenar, ellas llegaron y una mujer de cabello rubio, un poco corpulenta, ojos marrones y alta, se acercó a ellas con una sonrisa.

—Hola, soy Rose O'Connor, y ella es mi hija Charlotte, ella es la que me trae loca que quería meterse al equipo.

—Hola, un gusto, soy la entrenadora Silvia Fisher. —le dice la mujer con una sonrisa. —Y hola, Charlotte, qué bueno que te entusiasme venir a jugar fútbol.

Charlie sonríe, la entrenadora a pesar de su aspecto seria, se veía que era buena persona.

—Bueno, vamos Charlie, el tiempo en el campo de fútbol vale más que un partido de la final. —le dijo la entrenadora y Charlie se despidió de su madre.



Monse Corrales

Editado: 05.02.2019

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