Valiente

3. Lo prometo.

Al otro día.

—Hola Miranda. —le dice Charlie sacándola de sus pensamientos.

—Charlie... —dice Miranda con una media sonrisa y ella la mira un poco confundida.

—¿Qué te pasa? —dice ella.

—Nada, ¿por qué? —dice Miranda y Charlie levanta una ceja.

—Vamos Miranda, somos amigas, te conozco.

Miranda mira a ambos lados, estaba en el salón de clase, pero casi no habían personas.

—No puedes decir nada.

—Lo prometo.

—¿Con el corazón?

—Con el corazón, como en Up. —dice Charlie con una sonrisa y aprietan sus meñiques.

—Di mi primer beso, y fue con Cody. —dice ella con una risa algo nerviosa.

—¿Qué? —dice Charlie abriendo su boca y poniendo sus manos en ella.

—Shhh, no digas nada. —dice ella y Charlie ríe.

—¿Tanto te avergüenza?

—No es eso, es que Cody es como mi hermano.

—Cierto... Pero, ¿eso que tiene?

—Ay sí, pero igual, tenemos trece años, no va a ser nada serio.

—En eso tienes razón, pero nadie dice que te vayas a casar. —dice ella y ambas ríen.

En eso llegaron todos y ellas hicieron silencio, todos venían con una cara muy larga.

—Chicos... ¿Qué pasa? —dice Miranda.

—Zoé se va de la escuela... —dice Joseph.

—¿Qué? —dice Charlie y se levanta.

—¿Por qué? —dice Miranda haciendo lo mismo que Charlie.

—El trabajo de mi padre... Tenemos que irnos para Holanda. —dice ella y todos se dan un abrazo grupal...

El tema del que Charlie y Miranda hablaban, se cortó cuando los otros llegaron.

En clase de ciencias.

—Hey Charlie. —le dice Miranda a su amiga, se sentaban al lado.

—¿Qué pasa? —le susurra.

—Antonio en toda la mañana no ha estado en clase, ¿cierto? —dice ella y Charlie mira a su alrededor, era cierto no estaba, ella iba a hablar, pero la profesora se le adelantó.

—Señoritas, ¿hay algo que quieras compartir con la clase?

—Sí... —dice Miranda y la profesora la mira con una ceja arriba.

—¿Y qué sería?

—¿Dónde está Antonio?

—¿Te hace falta tu amo, conejillo? —dice un chico amigo de Antonio.

—¡Hey! Cuida lo que dices, idiota. —le dice Joseph levantándose.

—Muchachos ya. —dice la maestra. —¿Por qué conejillo?

—Maestra, ellos se abusan de la gentileza de Charlie, le dicen el "conejillo de indias", y la usan como si fuera un trapo sucio. —dice Miranda y mira al chico.

—¿Quieres terminar como Antonio? Que lo expulsaron por golpear a Miranda. —dice la profesora y Charlie mira a Miranda, las dos con la boca abierta y Miranda trató de no reír.

—No, maestra. —dice el chico con la mirada baja.

—Tú, tus padres y yo vamos a hablar... Y todo aquel que esté involucrado y no me diga, tarde o temprano me voy a dar cuenta. —dice ella, todos los estudiantes se vieron entre sí, y por cierta parte Charlie se sentía con un peso menos.

Media hora después, la maestra dejó salir a los niños al recreo.

—Charlotte. —le dice ella y la niña se voltea.

—Hola maestra, ¿qué pasa?

—¿Por qué no me dijiste lo de Antonio?

—Pensé que era mi amigo.

—¿Hace cuanto estuvo pasando esto? —dice la maestra y Charlie suspira.

—Tres años, desde que llegué a la escuela él empezó en esto.

—Por Dios, Charlotte... Bueno, tranquila, Antonio ahora no está en la escuela y depende de todo lo que ha hecho anteriormente no volverá hasta el otro año.

—¿Eso significa que estará un año atrás de nosotros? —dice Charlie.

—Sí... Pero ve al recreo, no te quito más de tu tiempo, ya sabes, si tienes cualquier problema con tus compañeros no dudes en decirme. —dice ella y Charlie le sonríe.

—Gracias. —le dice ella con una sonrisa y se va...

Pasaron los días y Zoé se tuvo que ir, todos estaban muy afectados, más que todo Charlie, ya que ella cuando quería a alguien se entregaba a ella o él, era muy fiel con sus amigos y los amaba con el alma, la ida de Zoé le pegó mucho.

—Ya cinco meses desde que Zoé se fue y parece como si se hubiera ido ayer. —le dice Charlie a Miranda, estaban en el balcón de la habitación de Miranda, como Charlie ahora pasaba sola como que siempre, se iba a escondidas a la casa de Miranda y ahí pasaba casi siempre. 

—Charls, vas a tener que superarlo, sí, sé que duele, pero las personas van y vienen, no te puedes aferrar a algo que sabes que no va a ser para siempre. —dice Miranda y Charlie la mira asombrada. 

—¿Cómo puedes decir eso? Es tu amiga desde la infancia. 

—Lo sé, pero, ¿qué hago con sufrir dos años por ella? Primero, gracias a Dios no está muerta, segundo, si pasó fue por algo, y tercero, nos  puede doler, pero sufriendo meses por ella tampoco va a hacer que vuelva. —dice Miranda encogiendo sus hombros, era cierto lo que decía ella, pero, Charlie estaba impresionada, parecía dolerle más a ella que a Miranda que llevaba más años conociéndola. —Gracias a Dios, ahora existe esto. —dice enseñándole su teléfono celular, ambas rieron...



Monse Corrales

Editado: 05.02.2019

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