Valiente

11. Pasillos blancos.

Una semana después.

—Hola... —dice una voz al lado de Charlie, esto la sacó de sus pensamientos e hizo que abriera los ojos de golpe.

—Hola. —dice ella mientras se estira, estaba muy relajada en aquella parte que tanto le gustaba del colegio.

—¿Qué haces aquí tan sola? —le dice ella y se tumba al lado de Charlie.

—Estaba pesando, tengo que despejar mi mente de muchas cosas... —dice ella mirando las flores de aquel hermoso árbol. 

—¿Y qué tienes que aclarar? —le dice ella y toma la mano de Charlie, pero ella se la quita.

—Demasiadas cosas Lauren, sabes que vengo saliendo de una relación... —dice Charlie y Lauren la mira triste. —Te quiero muchísimo, pero tienes que saber que así no funcionan las cosas, ya rompí dos reglas.

—¿A quién le importa esas estúpidas reglas? Si Miranda no te las hubiera dicho, no estarías con este embrollo.

—Ya Lauren, solo necesito que me dejes un rato a solas... Si más me nombran el tema, más confundida me siento. —dice ella y Lauren le da un beso en la frente.

—Sabes que si quieres algún consejo, me dices, yo siempre estaré para ti. —le dice y se va. Charlie se sienta. flexiona un poco sus rodillas y pone sus codos en estas, apoyando su cabeza en sus manos. 

Pegó un gran suspiro, en serio le estaba costando demasiado averiguar lo que tenía que hacer, se hacía infinidad de preguntas, y casi ninguna tenía respuesta.

—Hey, iré a ver qué le pasa a Charlie. —dice Nicolás y Miranda suspira para no perder la paz. 

—Nick, tienes que esperar a que Charlie se sienta mejor, ella quiere estar sola. —le dice Miranda tomándolo suavemente de la muñeca, pero él lo que hizo fue empujarla. 

—Suéltame. 

—Hey, ¿Qué te pasa? —le dice Cody volteando a Nicolás, cuando vieron en el estado que estaba Nicolás, Cody se hizo unos pasos atrás.

—Tú a mí no me vuelves a empujar. —le dice Miranda enojada, pero al ver a los ojos a Nicolás, pudo ver que estaba drogado, tenía la pupila muy dilatada.

—Yo hago lo que a mí se me dé la gana. —dice él y se va, Miranda trata de no perder la calma. 

—Ven. —le dice Cody a Miranda y le pasa su brazo por los hombros de ella. —Si una persona está drogada es mejor no alterarla, menos a él que consume cocaína. 

—Me enfada que le tengan miedo solo porque se mete eso por la nariz. —dice Miranda ve como Nicolás se va corriendo por un pasillo.

—No es eso, Miranda, es que Cody tiene razón, además, Nick está muy extraño —dice Joseph.

—Bueno, da igual... —dice Miranda rodando los ojos. —¿A qué hora tienen que entrenar? 

—A las... —dice Joseph y mira su celular. —Demonios, ya... —dice él riendo y toman sus cosa. 

—Zoé, vamos a ver a los chicos, además ya no tenemos más clases. —dice Miranda y Zoé asiente.

—Dile a Charlie. —dice Zoé y Miranda se va hasta donde ella.

—¿Interrumpo? —dice ella y Charlie sonríe. 

—Para nada, ¿Qué pasa? 

—Los chicos van a entrenar, Zoé y yo queremos ir a verlos, ¿nos acompañas? 

—¡Claro! —Dice Charlie con una sonrisa y se van, ellos entraron al vestidor, y cinco minutos después salieron, sin haberse cambiado.

—¿Que pas...? —Dante le tapa la boca a Charlie, y hace un gesto para que los sigan, estaban como si hubieran visto un fantasma, se metieron al vestidor, y cuando llegaron a la parte de las duchas, las chicas se quedaron de piedra. 

—¡¿Qué demonios?! —grita Charlie, haciendo que los chicos que estaban teniendo sexo en aquellas duchas se sorprendieran, Nicolás se volteo y Cody le tapó los ojos a Miranda. 

—De acuerdo, es hora de salir. —dice Miranda y saca a Zoé y a su mejor amiga de ahí, ambas estaban en shock, pero más Charlie.

—Chicos, podemos explicárselo... —dice Lauren ya vestida y Dante se enoja. 

—Claro, ¿qué demonios van a explicar? ¡Como lo hacían! —les grita.

—Hey, no le grites. —le dice Nicolás y Dante le da un golpe en la cara. 

—¡Tú cállate, descarado! 

Nicolás se toco la nariz y tenía sangre, entonces él se rió y salió junto a Lauren, él estaba casi vestido, excepto que no tenía camisa.

—Charlie. —le dice Lauren y Miranda se pone en medio de ambas.

—Ni se te ocurra, siempre supe que eras una perra. —dice Miranda enojada. 

—Me das asco Nicolás... Los dos me dan asco. —dice Charlie llorando, y Zoé la abraza por los hombros

—Es el colmo, ¿cómo pudieron hacerle esto? —le grita Joseph y Nicolás se ríe.



Monse Corrales

Editado: 05.02.2019

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