Vástagos

CAPITULO II

“El corazón tiene sus razones                                                                                                                                          que la razón desconoce”                                                                                                                                                  BLAISE PASCAL

 

Tome una caliente taza de café, pues, si es que el vasito de plástico que te daban en esas enormes tiendas de café y bocadillos con un poco de imaginación podía pasar por una bonita taza marrón. Aun así fingí mi atención en el chico que tenía delante de mí. Darle esperanzar para el bien común y en beneficio de mi investigación estaba resultando ser algo agobiante. Sobretodo fingir ser la chica entrometida, bonita y delicada, aparte de que el título de “calabaza” me venía pegado en la frente. Debía de ser actriz.

No despegue mis ojos de los suyos que eran marrones oscuros. Trate de no sentirme incomoda con esa enorme masa de musculo sentado delante de mi carpeta. Decidí que no me importaba mucho las miradas ajenas y simplemente estaba intrigada por sus pectorales.

Solté mi mejor risa boba y seguí con mi charla.

– Cuantas pesas haces diario ¿Sebas?

– Suficientes para mantener a estas bebes – sonrió ante la evidente presa fácil que yo era.

Mey me había hecho soltarme el cabello para darme apariencia “seductora” pero en serio que lo odiaba. Mi largo cabello siempre iba sujetado en un moño y qué caiga por mi pecho y espalda quemando mi cuello y volando con el viento incomodaba, pero resultaba eficaz cuando metía un mechón detrás de mi oreja para captar su atención a esos lugares que les gustaban a los chicos, trucos de mujer, había dicho. Él rio de nuevo.

– Increíble. Me gustan grandes y fuertes – mentí.

– Las cosas que haríamos juntos, muñeca – volví a tomar un sorbo de mi café. Mi café, hombre, nadie se metía con mi café.

– Vuelve a tu asiento Sebastián – levante la mirada buscando ver más allá del cuerpo del grandote. Entonces había después de esa muralla de carne un chico que era la mitad del chico de ojos marrones pero ya, creo que le llamaba en serio.

– Salgamos después Audrey – él me guiño un ojo y movió sus “bebes” hacia más adelante. Él se creía la gran cosa.

– Luhan – apareció gritando una chica y le planto tremendo beso en la mejilla del chico dejando su labial ahí, un desagradable recordatorio – cariño.

– Desagradable – murmuro el chico y ella fingió no oírlo volviendo a su lugar, justo delante de mí después de quedarse un segundo viéndome.

– Ah, ¿eres la del intercambio? ¿Cómo te llamas? – la chica se me acerco colocándose al costado del chico.

– Audrey Hesses.

– Bianca Córner – me saludo y deduje de inmediato, otra novia excluyendo a la ex novia molesta, Sarah, tendría que buscarla después.

– Wow. Tus ojos son…

– Dorados, me lo dicen a menudo – sonreí.

– ¿Es posible tenerlos dorados? – volvió a preguntar y mire a Luhan quien se volteo hacia mí.

– Tan posible como tenerlos plata – le señale y él arqueo una ceja preguntándose porque le señalaba con tanta confianza sin embargo aquel gesto fue de los más sexy y para mí, que amaba a lo irreal esto me acaba de dejar desarmada.

– Él es Luhan, mi novio – se apresuró a informar pero claro, al menos de que hayan estado saliendo dos días o un poco más hasta que Sarah haya terminado con él, lo de ellos era amor del bueno o del estúpido. O simplemente y por lo que me inclinaba más, un pasatiempo.

– No somos novios – intervino él y Bianca prácticamente dejo que la mandíbula le llegara al suelo pero se recompuso de inmediato volviendo su atención a mí.

– Estamos peleados ahora, es por eso que…

– Nunca fui tu novio, Bianca – la amenaza quedo hecha y yo fingí ponerme mis auriculares tratando de ignorar la incómoda situación. Entonces ni siquiera era su ex, ¿qué rayos?

– Rey – apareció corriendo Mey por la puerta y yo me levante atrapándola en brazos fingiendo ser la tonta chica de nuevo.

– Pip – chille y ella se burló de mi cuando la abrace. Yo nunca, y realmente nunca, abrazaba. Una regla de cero contacto piel con piel.



Alejazul

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Editado: 04.08.2018

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