Vidas pasadas.

X

 La llevo hasta la sala del enorme mapa y la dejo pasar primero.

 Al principio no entendía la razón hasta que él comenzó a explicarle absolutamente todo lo que tenía que ver con la geografía del lugar, a pesar de estudiar casi todo, nunca pensó que alguien podría saber tanto de un lugar, incluso sabía la ubicación de árboles en específico, nunca iba a terminar de salir de su sorpresa.

 Paso como una hora hasta que la dejo sola por un llamado de sus hombres, llegó un momento en el que dejo de oír y solo veía el movimiento de sus labios, sus gestos, quedo completamente embobada, pero no, se centraría en lo que tenía que hacer.

 Debajo de la mesa había pequeñas piezas que representaban el ejército y líderes, los tomo a todos, y comenzó a ubicarlos, estuvo mucho tiempo encerrada allí, basándose en estrategias anteriores, enemigas y de ellos, pudo encontrar errores y aciertos que se pueden usar.

-Nuria.- la llamó la voz ronca tan significativa de Sir Mateo.-Necesito hablar contigo.- dejo todo lo que hacía y siguió al encorvado hombre hasta su biblioteca.

-¿Sucedió algo?.- preguntó sentándose ya con tanta naturalidad que era como su casa.

-Si Alexander se entera me matará, pero creo que contigo y conmigo no es suficiente, necesitamos otro ingenio.- Nuria lo miro con una ceja levantada.-Es una persona que fue expulsada de este lugar por los crímenes de su padre, pero, era inteligente, audaz, y podría haber sido un buen rey, esto no quiere decir que descalifique al nuestro.-

-pero...- dijo con una expresión de duda.

-Lo visito desde que fue exiliado, trate de convencerlo, pero necesito tu ayuda.- Nuria no salía de su sorpresa, ¿en que podía ayudar ella?.-Es el hijo de Nicholas el loco.-

 Si hubiese tenido algo en la boca, lo escupía, Alexander en verdad lo mataría, en realidad mataría a los tres, a ella, a Mateo y al otro que desconocía su nombre.

 Como si le hubiese leído la cara, comenzó a dar muchas explicaciones, que le parecían lógicas, pero no tenía la suficiente confianza como para llevarle a alguien que odiaban y fue exiliado a Alexander, apreciaba su vida.

-Nuria, es descabellado, pero necesario.-

-Quiero saber de él.-

 Bien, si, la convenció, estaban dirigiéndose a donde se encontraba ese hombre, el camino era rocoso, largo, y llegaban a un hermoso lugar, había una cascada de agua cristalina, mucha vegetación, y una pequeña cabaña a un costado.

-¿Lista?.- ella asintió.-al pie de la letra.- volvió a decir que si con la cabeza.

 Se acercaron al lugar, su corazón latía muy rápido, era un plan un poco turbio, le sorprendía las cosas que podían salir de la cabeza de ese hombre, tocó la puerta del lugar.

-No estoy segura.- dijo temblando.

-Tarde, ya toque la puerta.- le iba a dar un ataque, ¿como podía estar tan tranquilo?.

 La puerta se abrió y de un segundo a otro, Mateo le tiro el frasquito con una fragancia en la cara y el hombre cayó en seco.

 Mateo le indicó que comience a atarlo, ¡Por el amor de Dios! Estaban secuestrando un hombre, muy lindo en realidad, no, debía sacarse eso de su cabeza y comenzar a atar sus manos, eran pesadas y grandes, ¿que pasaba con la gente de esa época? ¿no había nadie de tamaño normal?.

-Aquí está.- dijo Mateo con una llave en la mano.-Bien, vamos.-

 Nuria pensó un momento, ella no podía llevar ese cuerpo, pero al hombre que la metió en ese plan pareció no importarle.

 Suspiró y trato de levantarlo, no pudo, así que paso sus manos por debajo de sus axilas y comenzó a moverlo, a duras penas, hasta el carruaje.

 Miro a Mateo, pero solo le dijo que lo suba, ella sola, se las cobraría en algún momento.

  No sabía como hizo para llegar a la habitación de Sir Mateo cargando un cuerpo más grande que ella, pero le dolían sus brazos.

-Y ahora, solo queda esperar que despierte.- dijo el hombre sirviendo un poco de agua en dos vasos, ella lo bebió enseguida, estaba sedienta.

-Secuestramos un hombre.- dijo, pero no le prestaron atención.

 Se acercó al secuestrado, tenía rasgos muy masculinos, pero su rostro no tenía imperfección, pareciese que se cuidaba extremadamente bien la piel, tenía barba cortada al ras, y la piel un poco bronceada, su cabello era rubio oscuro, un poco lacio, lo tenía largo hasta los hombros, su mandíbula era más ovalada y sus labios gruesos, ¿de que color serán sus ojos? Se preguntó, pero solo bastó un segundo para notarlo, negros, clavados en ella con odio, que hizo que se ponga pálida y retroceda.

-Se puede saber, ¿por qué me encuentro en esta situación Mateo?.- preguntó sin quitar la mirada de Nuria.



Mina Aquino

#647 en Otros
#132 en Novela histórica

En el texto hay: historia

Editado: 31.03.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar