Voluntades Robadas

LA PAREJA

─ ¿Qué es lo que vamos a ver hoy en la tele? ─preguntó Lorena sentándose cerca de mí con un bol repleto de palomitas recién hechas.

─ Tengo una peli nueva. Iron Man 3 ─contesté mientras introducía el DVD en el lector.

─ Joder Charlie. ¡Estoy harta de acción!. Me paso todo el rato en mi trabajo controlando a Jim Scott y para un momento que tengo libre, vas y me pones una película de tiros y explosiones. ¿No tienes algo un poco más romántico?.

─ A mí me gustan cariño. Ya sé que tienes una profesión intensa pero mi vida es bastante más aburrida que la tuya y este tipo de cine me distrae además de relajarme.

Pulsé el botón “play“ del mando a distancia e inmediatamente en el televisor apareció el menú de configuración de la película.

Lorena se levantó del sofá y agarró un maletín de dónde sacó su ordenador portátil.

─ ¿Vas a trabajar? ─pregunté entre asombrado y algo irritado.

─ Ya te he dicho que no me interesa esa película. Me sentaré a tu lado pero yo trabajaré mientras tú la ves.

─ ¿Puedes trabajar desde aquí?.

─ Claro ─respondió sorprendida porque no entendía que alguien le pudiera hacer una pregunta de ese tipo─. Desde este ordenador portátil puedo acceder a todas mis aplicaciones y continuar desarrollándolas como si estuviera físicamente en la central de la CIA.

─ ¿Y puedes controlar a Jim? ─volví a preguntar en el momento en que la película comenzaba a mostrar los rótulos de inicio.

─ Sí.

─ Pues haz que nos traiga unas pizzas ─añadí riendo.

Lorena me miró por un momento muy seria. Estaba claro que la broma no le había sentado como debiera. Yo dándome cuenta de su reacción, rápidamente besé su mejilla tratando de quitar hierro al asunto.

─ No te enfades, no te enfades. Era broma. ¿Y qué estás desarrollando ahora mismo?.

Mi novia, con la mirada fija en la pantalla explicó en términos generales, ya que no podía dar demasiados detalles de los trabajos que realizaba para la Agencia de Inteligencia.

─ Una nueva aplicación de artes marciales. Cuando esté acabada, Jim Scott será el mejor del mundo en todas las disciplinas de lucha existentes en el mundo.

─ ¡Vaya! ─exclamé sin prestarle demasiada atención porque ya me encontraba concentrado en las imágenes del televisor─. Pero seguro que tu chico a Iron Man no le llega ni a la suela del zapato.

─ ¡Eso habría que verlo! ─sentenció confiada y divertida─. Ahora presta atención a tu película y déjame trabajar.

Los minutos pasaban y Lorena no paraba de teclear, totalmente absorta en sus tareas mientras yo cada vez más somnoliento realizaba titánicos esfuerzos para no quedarme dormido en el sofá.

Lo siguiente que recordé fue un codazo de mi novia que hizo despertarme súbitamente. En el televisor aparecían los créditos de la película certificando su final.

─ ¡Mierda! ─me quejé en alto─. Me he quedado dormido. ¡No me he enterado de nada!.

─ Sí. Solo has aguantado la mitad ─añadió Lorena sin dejar de mirar la pantalla del ordenador portátil pero esbozando una irónica sonrisa en su cara.

Me levanté con algo de dificultad del sofá para ir al baño.

─ ¿Te quedas esta noche? ─preguntó mi novia.

─ Hoy no puedo. Les dije a mis padres que cenaría con ellos. De hecho, me tengo que ir ya porque se me está haciendo tarde.

Lorena puso cara de circunstancia; sin embargo, de una manera resignada contestó.

─ Está bien. Entonces nos veremos mañana. Yo aprovecharé para seguir avanzando con esta aplicación.

Nos despedimos con un breve beso en los labios e inmediatamente después me fui al coche con el propósito de dirigirme a casa de mis padres. Cuando me disponía a arrancar el motor, sonó el teléfono móvil.

─ ¡Tommy!. ¿Qué tal tío? ─saludé mientras acababa de ajustarme el cinturón de seguridad.

─ ¡Charlie!. Estamos en el Shadows. Ven a tomar unas birras.

─ He quedado para cenar con mis viejos.

─ ¿A cenar?. ¡Pero si son las siete y media!. Venga. Pásate antes por aquí y te tomas un par, que te da tiempo de sobra. Además te viene de camino.

─ Está bien ─accedí sin oponer demasiada resistencia─. La verdad es que unas birras frías me sentarán de perlas.

─ ¡Este es mi chico!. Aquí estaremos ─concluyó Tommy antes de colgar.

En el Shadows había bastante gente a pesar de que era un poco temprano para ir a un bar. Muchos estudiantes o trabajadores, entre los que destacaba camioneros y mecánicos, aprovechaban la finalización de la jornada laboral para ir a “remojarse” un poco antes de volver a sus respectivos hogares. Un lugar mítico que había pasado de generación en generación desde principio de los sesenta y mantenía el mismo ambiente y encanto que el primer día.

A nosotros nos conocían de sobra porque hacía años que íbamos allí. Vamos, que prácticamente los dueños y los camareros nos habían visto crecer.



amontero1791

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En el texto hay: ciencia, amor, ambición

Editado: 21.05.2018

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