Volví por ti (#2)

Capítulo 4

Clanes, Armas e incluso esclavos fueron algunos de mis regalos.
No se cuanto tiempo llevábamos bailando, de hecho no sabia cuanto tiempo llevaba esta fiesta.

—Cinco días —dijo Jos leyendo mi mente.

—Tiene que terminar hay cosas por resolver —dije y el asintió.

 

Busque con la mirada a Lució hasta que lo encontré, me sonrió y me hizo seña para que me acercara, jale a Jos para ir hacia aya.

La música dejo de sonar y todos prestaban atención a lo que lució iba a decir.

 

—Como todos sabrán, Vanessa es mi pequeña hija, a la cual amo con todo mi ser—dijo haciéndome sonreír— Se que has sufrido en este tiempo y yo no he podido hacer nada al respecto, por eso, ahora tengo algo que he querido darte desde hace tiempo, pero tenia que esperar para que estuvieran preparadas— dijo desconcertandome— Tal vez no son como eran antes pero estarán contigo nuevamente.

—¿Que?— logre preguntarle.

El hizo una seña y las puertas del salón se abrieron dejando ver a dos chicas, pero eran dos chicas muy conocidas por mi.

—¿Que?— pregunte en susurro sosteniendome de Jos.

 

Eran ellas.
Mis pequeñas hermanas, estaban vivas y aquí en el infierno.

 

—Hola Hermana— dijeron al uníson, haciéndome derramar lágrimas, sin pensarlo mas, me acerque a ellas para abrazarlas.

Las había recuperado nuevamente, estaban entre mis brazos, ya no eran unas niñas normales, si no que ahora eran demonios.
Pero nada de eso importaban, eran mis hermanas y mi familia.

 

 

(ALAN)
 

Vanessa sabia lo que hacía.
No estaba en mi casa, pero sabia que había estado en Londres para la boda, pero no se podía quedar ahí.
 

Después de la lucha con Paola ella dejo en claro que no quería saber nada de mi.
 


 

Pero no puedo quedarme con los brazos cruzados.
 


 

Regrese a Londres para buscar respuestas.
Ella tenia nuevos amigos, esos amigos que le ayudaron a entrar a la boda.
 


 

Busque en la lista de invitados y a la mayoría los conocía.
 


 

Abraham moore y Sebastian Parson.
 


 

A ellos jamas lo había visto.
 


 

Y eran invitados solo por que eran del clan del consejo.
 


 

Ellos eran amigos de Vanessa y de eso estaba segura.
 


 

Tenia que encontrarlos a ellos para saber donde estaba Vanessa.
 


 

Sin perder el tiempo fui a la dirección que marcaba en la lista, donde se supone que les llegaron la invitación.
 


 

Primero fui a la casa de Abraham, pero estaba sola y no había nadie que pidiera darme una respuesta.
 


 

Llegue a la residencia de Sebastian, la casa se veía habitada pero ni quería confiarme.
 


 

Toque el timbre y  a los segundos un mayordomo me abrió la puerta.
 


 

—¿Que necesita señor? —me preguntó y yo Sonreí amablemente.
 


 

—Buscaba al señor Sebastian Parson, soy un viejo amigo suyo, tenia mucho que no nos veíamos y quise venir a ponerme al corriente con el —le dije y el asintió.
 


 

—El señor Parson, no ha estado viviendo aquí desde hace un año, el ahora esta en Italia, si quiere hablar con el debería ir alla— me dijo y asentí.
 


 

—¿Me podría dar su dirección?—le pregunté y el asintió y me dio la dirección, me despedí de el muy satisfecho y regrese a la mansión.
 


 

Ahora si, recuperaría a Vanessa.
 


(VANESSA)

No podía dejar de abrazar a mis hermanas y todos estaban al pendiente de eso.

Sabia que era una bastarda— oí el susurro de esa súcubo.

Reí y solté a mis hermanas.

—Saben hermanitas, en este lugar las cosas son completamente diferentes— dije y mire a los demás y fije mi vista en ella— Tal vez pienses que soy una bastarda, pero no olvides, quien soy aquí —le dije riendo— Y la clase que tendremos hoy, sera Respetó y aquí tenemos a nuestra voluntaria— dije señalándola y acercándome a ella.

Jos suspiro y se acerco a mis hermanas.

En un parpadeó para la súcubo, yo ya estaba cerca de ella y la tome del cuello.

—Aprenderas a respetar a tus mayores— dije poniendo mas presión en el agarre.

—No..te.tengo miedo— dijo con bastante dificultad.

—Deberias...

La hice arrodillarse y mirarme fijamente.

Ella no tenia probabilidades de ganarme.

—Aprende esto, no eres mas que una insignificante súcubo y no puedes tratar de compararte con un Demonio de verdad y mas conmigo.

Mire a Lía y ella asintió mientras se iba a buscar lo que necesitaba.

Pero antes tenia que divertirme con ella.

Mis ojos cambiaron y mis uñas crecieron.

Mi peor lado quería salir.

Sin pensarlo mas rasgue sus ojos, escuchando jadeos de varias personas y los gritos de esa mujer.

Hundí mi dedo índice en su pecho y lo fui bajando hasta que su pecho se fue abriendo.

Sus ojos fueron sanando, al igual que su pecho.

—Dicen que un Súcubo sin su corazón, pierde el control, hay que ver si es cierto— dije y sin dudarlo saque su corazón.

Sus ojos se ensombrecieron y yo Sonreí gustosa.

Por fin se venia una gran pelea.

Sin dudarlo la lance lejos, haciendo que se estrellara contra la pared.
Ella al instante se recupero y se lanzó hacia mi y yo hice lo mismo.

Nuestros cuerpos se estrellaron y aproveche ese momento para derribarla y quedar sobre ella.
Sus manos y garras trataban de desgarrar todo a su pasó y yo solo golpeaba su rostro repetidas veces.

De reojo pude ver como Lía me lanzaba aquel objeto.
Lo atrape y sin pensarlo lo clave en su ojos, deteniendo todos sus movimientos y pulverizándola.

Me levante y mire a los demás.

—Y esa era la clase de hoy—dije haciendo reír a mis hermanas— Y como ya todo ha terminado, cada una es libre, pueden comenzar a retirarse.



The crazy lady

Editado: 05.11.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar