Witchcraft

Epílogo

Waikiki beach, Salem, Massachusetts

A unos cuantos kilómetros cerca de allí, en una hermosa playa un grupo de surfistas se paseaba entre las olas, era una tarde calurosa y el mar los recibía con tranquilidad, la espuma chocaba contra las rocas de la orilla y las gaviotas picoteaban entre la arena, pero la paz duro muy poco, inesperadamente el cielo se tornó gris y el agua se alborotaba a un paso increíble, las olas eran cada vez más grandes y bruscas, los jóvenes bañistas trataban de acercarse a la orilla pero el mar estaba tan picado que les impedía nadar y los arrastraba hacia dentro, luego de varios intentos y revolcones finalmente lograron tumbarse en la arena, jadeando trataban de recuperar el ritmo cardiaco cuando uno de ellos se levantó abrumado, los otros dos lo miraban confundidos. - ¿Qué ocurre? – Le preguntaban sus amigos, el chico con los ojos casi fuera de sus orbitas veía fijamente al mar y apuntando con un dedo hizo que sus compañeros se percataran de la situación, de entre las olas tres figuras humanas emergieron lentamente, se notaba que sus ropas eran muy antiguas, los colores no eran para nada vivos, la tela casi se desgarraba con los movimientos del agua, era un hombre joven de cabello castaño y ojos azules, tenía muchas joyas por lo que parecía ser un monarca del siglo pasado, estaba acompañado de dos hermosas doncellas, una a cada extremo la del lado derecho tenía una cabellera corta de color negro a la altura de la barbilla, hermosas alhajas le cubrían el cuello y un aparente sostén de pedrería le protegía los senos, la otra tenía la piel bronceada y largos rizos castaños, un vestido muy ostentoso resaltaba su figura , los tres en la orilla se quedaron pasmados viendo cómo se reunían con los otros tres aparentes náufragos, al quedar frente a frente el varón que parecía ser el líder de los desconocidos rompió el silencio. - ¿Qué siglo es este? – Les pregunto a los tres muchachos frente a él. – Es el año dos mil veinte. – Contestó el primero de los jóvenes que los había visto brotar del agua. El aparente venidero de épocas antiguas les lanzó una sonrisa. - ¡Supongo que finalmente ha sucedido! – Dijo girándose para ver a las dos mujeres que lo acompañaban, luego dejo de darles la espalda a los tres jóvenes y levantó las manos hacia el cielo. – Considero sensato un delicioso festín antes de emprender nuestro viaje a tierras lejanas. – Acaricio la mejilla del muchacho que tenía frente a él y se le abalanzo sobre el cuello, clavando sus colmillos en su yugular, su víctima ni siquiera tuvo tiempo de defenderse, la sangre brotaba a chorros y el nosferatu la bebía gozoso de alegría, pronto las otras dos damas que lo acompañaban hicieron lo mismo y se lanzaron sobre los otros dos incautos, así los tres probaban por primera vez después de trescientos veintiocho largos años sangre humana, limpiándose el rostro y saboreando aun los restos en sus mejillas los tres abandonaron la playa para adentrarse en tierras profundas, finalmente la maldición se había terminado con la muerte de Elly Kedward y eran libres para desatar su propio terror en el mundo, el día del juicio final estaba cerca y en sus propias manos.



Anthony IR

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En el texto hay: mitologia griega, brujas de salem, brujas y demonios

Editado: 12.11.2019

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