Wolfsbane

Manada Principal

Al volver Tracy y Megan, yo ya había terminado asique fuimos a la cocina donde encontramos a mi padre devorando los brownies caseros de mama

—¿Estás estresado? — pregunto.

—Mmm tengo mucho trabajo y al parecer algún animal salvaje quiere entrar al territorio.

—¿Cómo que un animal salvaje? — pregunta Tracy atonada.

—Si esta mañana un animal atacó a un guardia, pero él no recuerda qué animal por un gran impacto en su cabeza.

Las tres intercambiamos miradas dando a entender que sabes a que animal se refiere y papa lo noto.

—¿Acaso ustedes saben algo?

—Amm... papa debemos decirte algo— digo.

(...)

—¡¡Cómo no pidieron decírmelo antes!!

Nos grita él y mi cuerpo se estremece cada vez que levanta la voz, mama entra a la sala preocupada.

—¿Pero ¿qué está ocurriendo porque gritas?

Él le explica alterado y enfadado que apenas se le entiende, pero para nuestra desventaja mama le pudo entender fácilmente y ella también se enfadó.

—¿Porque no lo dijeron?

—Lo olvidamos — dice Tracy insegura, como si la respuesta fuera un golpe.

—¡Cómo se les podría olvidar algo tan importante!

—¡Lo sentimos! — me levanto harta de esta discusión.

—¡No nos levantes el tono jovencito! — me réplica mi padre.

—Ahí lo lamento olvide mencionarlo porque ustedes casi nunca están en casa!

—Alex la manada es importante.

—¿Estás diciendo que es más importante que nosotras?

El no contestó.

—¿Que acaso la familia no es la manada principal? — el me miró furioso, pero veía tristeza en sus ojos.

Al no contestar comencé a caminar fuera de ese lugar.

—¡Alex vuelve aquí! — grita el pero no le tomó importancia y salgo de la casa, el aire frío acaricia mi piel causándome más ansiedad así que comienzo a correr en dirección al bosque.

El cielo se torna gris y el aire huele a humedad que indica que pronto va a llover, pero igual sigo corriendo más adentro del bosque.

Las palabras de mi padre vuelven a mi cabeza llenándome de ira, mis ojos se tornan a amarillo brillante y aceleró mi velocidad.

Un recuerdo viene a mi cabeza de él jugando conmigo y Tracy, en ese tiempo el solo tenía tiempo para nosotras igual que mamá, Tracy y yo teníamos solo siete años y la mayoría del tiempo pasábamos en el puente con la misma rutina de preparar un picnic y almorzar ahí todos los días y papa y mama se nos unían.

Es uno de mis recuerdos favoritos en familia, pero mediante la manada crecía los dejábamos de ver a más a menudo, a veces ni siquiera cruzábamos miradas durante todo un día y estar solas en una casa tan grande Tracy y yo decidimos mudarnos a Washington y estudiar ahí.

Mis ojos se cristalizaron y tropiezo con un tronco impactando con el suelo. Al levantar la vista veo el viejo puente enfrente de mí, me levanto sin despegar la vista del luego camino al árbol más cercano y pego mi espalda a él y me deslizó sobre el mientras dejo que algunas lágrimas se me escapen y resbalen por mis mejillas hasta quedar sentada en el suelo.

Gotas comienzan a caer hasta convertirse en una fuerte lluvia empapándome, pero sigo sentada viendo el puente mientras lágrimas se mezclan con la lluvia.

El cielo oscurece y sale la luna dando una agradable luz, el sonido fluyendo en el río y la lluvia logra tranquilizarme un poco, cierro mis ojos y doy un largo suspiro con la esperanza de que todo desapareciera.

—¡Alex! — un grito se escucha a lo lejos.

—¡Alex responde por favor! — abro mis ojos sin la intención de levantarme.

—Ethan— susurro.

—¡vamos princesa responde! — pasos se escuchan a mi lado.

— ¿Hey Alex puedes levantarte? — no tengo ánimos para responder.

—¡Ethan la encontré!

Otros pasos apresurados se acercan y en segundos Ethan se encuentra enfrente de mi todo empapado.

—¿Princesa estas bien?

—...Si— digo con voz rasposa por no haber dicho nada por mucho tiempo, Ethan suspira no muy convencido y me carga en sus brazos.

—Tu padre está muy preocupado — me susurra y luego comienza correr, enrollo mis brazos en su cuello y oculto mi rostro en su camisa mientras su calor corporal y su fascinante aroma me da tranquilidad.

Minutos después entramos a la casa aun en los brazos de Ethan.

—¡Alex! — grita mi hermana corriendo hacia a mí, Ethan me recuesta en el sillón de la sala, pero me incorporó.

—¡Por dios estás empapada! — exclama Megan y de inmediato corre y regresa con una toalla en la mano y me la coloca.

—¿Dónde está papá? — pregunto viendo hacia el suelo.

—Estaba buscándote en la parte norte del territorio, pero ya le avisé que te encontramos— me dice mama acariciando mi espalda.

—...Lo lamento— susurró lo suficiente alto para que me escucharán.



Fadua Castro

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En el texto hay: hombreslobo, romance, accion

Editado: 27.01.2020

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