Wolfsbane

Tu Debilidad

Pasó una hora y se llenaron tres bolsas con sangre, su fiebre disminuye y su respiración se normalizo. De inmediato Amelia desconecto a Alex de la bolsa sabiendo que es suficiente, con ayuda de un algodón cubrió la herida donde se encontraba la inmeza jeringa.

—Hija — la llamó ella cuando se dio cuenta que Alex intentaba abrir sus ojos.

—Mama — susurro ella como pudo, su madre le acarició el pelo viéndola con ternura, Alex volteo y su mirada encontró la mía.

—Hola pequeña Sullivan — se formó una débil sonrisa sus labios y una inmensa felicidad invadió mi pecho. Ethan entrelaza su mano con la de Alex haciendo que ella lo voltea a ver.

—Que tal princesa— ella le vuelve a sonreír.

De un momento a otro se le borra la sonrisa y su rostro se torna a preocupación.

—¿¡Tracy!?— con dificultad se levanta de la cama y con ayuda de Ethan y ella se acerca a su hermana.

—¿Porque no ha despertado?

—No te preocupes hija en cualquier momento se va a despertar — la consuela Amelia y segundos después los dedos de Tracy comienzan a moverse y ella al abrir los ojos, Alex al ver a su hermana despertar se incorpora de inmediato y la estruja en un abrazo, a los dos se les llenan los ojos de lágrimas de alegría, luego se separan un poco y unen a Megan al abrazo. Una imagen hermosa de presenciar.

ALEX

Reposar eso estaré haciendo todo el día hasta que mis moléculas sanguíneas reproduzcan y recupere la gran cantidad de sangre, coloque mis auriculares y reproducir música relajante, la suave melodía consigue relajarme y me recuesto viendo hacia al techo. Estaba tan perdida en la Música que ni siquiera me di cuenta que abrieron la puerta hasta que la cama se hundió a mi lado, volteo y me encuentro a Jacob. Le sonreí y el me sonrió de vuelta.

—¿Cómo te sientes?

—Débil pero bien.

—Me alegra.

—A mí también — vi en sus ojos que su razón de estar aquí no era solo para ver mi estado de salud.

—¿Pasa algo Jacob? — de repente se puso nervioso, tomó una pequeña pausa calculando lo que va a decir.

—Alex eres como una hermanita para mí — me incorpore mejor para verlo directo a los ojos.

—Tú y Tracy entraron a nuestras vidas sin repentino aviso, como una fiesta sorpresa — sonreí.

—¿Qué es lo que quieres decir? — dio una ligera pausa y sonrió.

—Me alegra que ustedes hayan entrado a nuestras vidas — le sonreí devuelta.

—A mí también Jacob — ignorando el dolor me acerqué a él y le di un abrazo, de esos abrazos que los hermanos se dan después de una reconciliarse de una pelea. Al principio no correspondió el abrazo porque obviamente no se lo esperaba, pero luego sin dudarlo más me estrechó en sus brazos.

—Gracias pequeña.

—De nada grandulón — la vibración en su pecho al reírse fue suficiente para olvidar el dolor en mi cuerpo.

(...)

La alarma, el irritable sonido de la alarma como su propósito lo dice me obliga a levantarme, no he abierto los ojos y la alarma se calla, cuando miro veo a Ethan con una sonrisa de oreja a oreja.

—Hora de levantarse princesa.

—Y pensar que venias a rescatarme — me arropo con cobija arriba de la cabeza y escuchó la risa de Ethan, él se siente a lado mío y levanta la cobija solo dejando mostrar mi rostro.

—Tienes que levantarte.

—No quiero — el aparta el cabello sobre mi cara.

—Levántate.

—Oblígame — al sentir sus dedos sobre mi estómago me arrepentí de inmediato.

—¡Ya basta, para por favor! —al recordar que estoy débil dejo de hacerme cosquillas, relaje mi respiración y lo mire con odio.

—No me mires así, no es mi culpa que tu debilidad sean las cosquillas.

Me incorporé y me incline cerca de él, mi rostro a centímetros del de él, me miró directo a los ojos sin saber que hacer o pensar, le regaló una sonrisa y eliminó el espacio que quedaba entre nosotros conectando sus labios con los míos, al instante me correspondió el beso y con su mano acaricio mi mejilla.

Me separé al notar que lo disfrutaba y al ver su expresión sonreí con victoria.

—Tu debilidad son mis labios — él sonrió.

—No puedo decir que no a eso— su mano la coloco detrás de mi cuello y me acerco de nuevo a otro beso, pero este un poco más hambriento y salvaje.

(...)

Con Ethan a mi lado baje hacia la cocina donde todos se encontraban reunidos entre risas. Los dos nos acercamos y al notarse dirigieron toda su atención a nosotros o hacia mí debo decir.

 



Fadua Castro

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En el texto hay: hombreslobo, romance, accion

Editado: 27.01.2020

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