Wolfsbane

Esa Ancla Desapareció

Con fuerza golpe la puerta derivándola, no me había percatado que me encuentro en mi forma lobuna pero lo único que estoy segura es que la furia me domina y debo sacar a Tracy y a Ethan de aquí. Noah, Megan y Jacob van detrás de mí tratando de seguirme el ritmo y que me calmara un poco. Pero no había forma de calmarme si el estúpido de Hunter tiene a Tracy y a Ethan cautivos.

La fábrica abandonada es como un gran laberinto así que es difícil encontrar algún olor que me pueda indicar dónde se encuentran. Podría decirse que es un laberinto con olor a harina.

Bien pensado Hunter, pero te juro que los encontraré.

Sigo buscando hasta que de pronto persigo un olor a sangre fresca, me guíe con el olor hasta topar con una puerta negra de metal. Agudice mi oído lobuno y logre escuchar unos murmullos adentro así que sin pensarlo dos veces pateo la puerta derribándola y al entrar encontré a los chicos arrinconados en la esquina atados a un grueso tubo de acero. Quienes al verme me miran preocupados.

Hunter aparece entre las sombras riendo como si le estuvieran haciendo cosquillas o se escapó de un manicomio, tal vez la segunda opción.

—Que bien que llegas Alex, me estaba empezando a preocupar.

—Déjalos ir — apunto a mis amigos atados en el tubo de metal.

—¿Oh qué?

—Te haré lamentar haber nacido —mi amenaza le causó risa.

—Estoy seguro que cuando te diga lo que paso no querrás salvarlos — mi furia se tornó a confusión.

—¿A qué te refieres? — Hunter voltea a ver a Tracy.

—Dile Tracy, dile a Alex lo mala hermana que eres — miró a Tracy y veo desesperación en sus ojos.

—Tracy ¿De qué está hablando? — pregunto, pero ella esquiva su mirada de la mía.

—Oh vamos Tracy dile que besaste a su mate.

En ese momento.

Ese preciso momento.

Sentí lo que es ser asesinada y seguir respirando. 

—¡Alex escúchame por favor te juro que no lo quería hacer perdóname te lo pido!

No le pongo mucha atención a lo que dice, el dolor y la traición me invade y siento que ya no hay aire para respirar. Un horrible dolor en mi pecho me quema por dentro.

Sin previo aviso siento mis mejillas húmedas y caigo de rodillas al suelo, la cabeza me da vueltas y mi visión se vuelve borrosa. Miró como Ethan jala de las sogas con desesperación, pero la hace en vano.

—¡¡Alex escúchame yo te amo por el amor de Dios no te sueltes, ¿Me escuchas? No lo hagas — ruega el con el temor de que sus palabras no pueden hacer nada, pero no me importa todo lo que sale de su boca es una mentira para mí.

Él era el único que lograba que siguiera fuerte y que el dolor no volviera a aparecer, pero eso se de rumbo tal como dijo papa

"No la dejes en ningún momento, tu eres su ancla el único que controla el dolor".  El día que me devolvieron mi mujer lobo, el día que por poco muero si no hubiera sido por él.

Ahora esa ancla desapareció y el dolor me invade, es tan fuerte que siento que me aniquila a gran velocidad. Un grito desgarrador sale de mi boca que provoca que me arda la garganta. Trato de contener otro grito, pero el dolor es insoportable y vuelvo a gritar.

—¡Alex no lo hagas por favor! — Ethan sigue peleando con las sogas al igual que Tracy, la dos en llanto los sollozos que resuenan en toda la habitación.

—¡Alex escúchame, no te vayas por favor ya te perdí muchas veces no puedo perderte de nuevo te lo ruego por favor! — grita Ethan, pero el horrible dolor de cabeza no para y siento que en cualquier momento va a explotar vuelvo a gritar jalando de mi cabello con las manos.

Me refuerzo como un gusano de dolor y a Hunter le causa risa.

—No te encanta la venganza — lo escuchó decir mientras se va acercando a mi —Esto es por mi padre — el me sujeta del cuello y me lanza a la pared, mi cabeza choca contra un tubo de metal y al caer al suelo con mis dedos toca la parte húmeda detrás de mí cabeza, el tacto me provocó un ardor horrible sumándose con el otro. Veo mis dedos empapados con la tibia sangre. Ethan lucha más desesperado por zafarse al igual que Tracy

—¡¡No la toques!! — le grita Ethan a Hunter.

Él lo voltea a ver sin borrar la sonrisa de su rostro.

—Tranquilo no la lastimarte más que tu — dice riendo, luego camina hacia mí, pero no puedo verlo con claridad ya que todo a mi alrededor da vueltas. Hunter me toma con brusquedad de la muñeca y la acercó a su boca, vuelve a mirar a Ethan y le regala una cínica sonrisa mostrando sus blancos colmillos para luego volver su vista a mi antebrazo y sin dudar lo muerde y comienza succionar mi sangre. El mareo se hace peor y las venas duele como si mil cuchillos fueran ensartados en ellas, apenas logro escuchar como el succiona de mí y sogas se mueven con desesperación.

—¡Alex! — logró escuchar el grito ahogado a lo lejos.

 



Fadua Castro

#493 en Fantasía
#365 en Personajes sobrenaturales

En el texto hay: hombreslobo, romance, accion

Editado: 27.01.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar