Wolfsbane

Muy Familiar

Tome un largo suspiro evitando que alguna lágrima se asomara.

— Es algo complicado — ella me mira a los ojos confundida tratando de hallar en los míos las respuestas.

—Es que cuando lo vi a los ojos ya no tenía ese brillo, como si algo en él se apagó.

—Discúlpeme señora Woods, pero el tema es algo delicado en estos momentos — me esfuerzo en decir, inhalo y exhalo varias veces tratando de no derrumbarme de nuevo.

Ella se da cuenta que no es buen momento.

—Quiero contarle una historia — la miro confundida, cómo puede cambiar de tema tan de repente.

—Cuando tenía tu edad era parecida a ti, me gustaba ser libre, hacer lo que quisiera sin ataduras... pero debajo de ese duro cascarón era muy sensible — ella comenzó a caminar mientras seguía contando su historia.

—Al cumplir mis dieciocho años salí embarazada de trillizos... al principio estaba asustada pero mi familia me apoyó... un día fui a la casa del padre y le conté la noticia — noté que tomaba pausas para evitar llorar.

—El en un principio se alteró y me dijo que no los quería conocer... él me iba a abandonar, pero luego de una semana el regreso y me dijo que tomó la decisión de conocer a sus hijos. Después que ellos nacieran me case con él y me convertí en la luna de la manada... era todo muy lindo al principio — volvió a tomar un suspiro.

—Mi esposo siempre fue estricto con ellos y tengo muy pocos recuerdos de él mostrándoles cariño— una pequeña sonrisa se le dibujó en el rostro.

—Ellos siempre fueron muy unidos, aunque su padre les pidiera trabajos diferentes se apoyaba el uno al otro... y eso a él lo irritaba siempre quería que las cosas fueran como él quisiera — una lágrima se escapó y le resbaló por la mejilla.

—Una noche ellos tuvieron una fuerte discusión ... él tuvo tanto coraje y los hirió físicamente y por ello tomaron la decisión de mudarse por un tiempo y esto es el resultado — un sollozo se le escapó de los labios.

—¿Porque no se fue con ellos? — pregunte.

—Aunque suene raro, yo amo a mi esposo y sé que él nunca me haría daño, en realidad él es muy amoroso, pero siempre tuvo diferencias con sus hijos — le acaricié el hombro tratando de confrontarla.

—Tiene tres maravillosos hijos.

—Gracias — le regaló una sonrisa sin mostrar los dientes.

—Alex... le conté esto para que usted conociera el pasado de mi hijo y le diera la oportunidad de hablar con usted — retire mi mano de su hombro y mi expresión se tornó seria.

—Se lo pido Alex él ya está sufriendo bastante.

—No se compara a lo que yo estoy sufriendo.

—Tiene que darle otra oportunidad — negué.

—Usted no entiende.

—Entonces explíqueme.

—...Su hijo me traiciono señora — ella negó sorprendida y aterrorizada.

—Ethan no sería capaz de algo así.

—Le juro que yo pensaba lo mismo, pero nos equivocamos— las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos.

—Mi hijo jamás haría eso.

—¡Yo lo amaba, lo amaba... él era mi alma gemela, mi ancla, pero al parecer a él no le importo eso y beso a mi hermana! — sin poder resistí descargue mi furia. Ella quedo atontada digiriendo cada palabra, ahora me siento mal a ninguna madre le gustaría saber eso.

Limpie algunas lágrimas que se me habían escapado, la mire por última vez y salí corriendo de vuelta a la casa. Mi vista se encontraba borrosa por la lágrima en mis ojos, pero aun así seguí corriendo.

Estaba a punto de llegar a la casa cuando sentí una mano agarrarme del cuello y a una velocidad increíble me pego a la pared más cercana. Una chica rubia de ojos carmesí estaba enfrente de mí y se me hacía muy familiar.

El flashback viene a mi cabeza de ella, la chica con la que salió Ethan para "probar" que no sentía nada por mí.

—¿Melanie? — ella me sonríe con malicia.

 



Fadua Castro

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En el texto hay: hombreslobo, romance, accion

Editado: 27.01.2020

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