Zombies, Caos y su Mirada

Capítulo 4

Ésta es la segunda vez que lloro, sé que es mi culpa. Probablemente he caminado tantos metros que ya pasé la casa, estoy perdido y la noche ha caído por completo.
Estoy casi seguro de que moriré pronto. Hace apenas unas horas vi a Lucas morir y no dejo de pensar en que él estaría aquí si tan sólo hubiese hecho algo para salvarlo así como pude salvar a mi madre o a mi padre.
Me deje caer sobre la carretera tenía miedo y ya no podía continuar más.

 

°°°


Tan sólo sé que estoy a las afueras de la ciudad, comienzo a ver la zona boscosa. He decidido refugiarme ahí unos días tampoco es que aspire a vivir tanto.
Encontré a seis leprosos en el camino, sólo pude escabullirme.
El silencio a mi alrededor es detestable por primera vez siento que extraño a Lucas pero mierda... él está muerto ahora. No me queda nadie más, estoy solo.
No es necesario seguir luchando, quiero rendirme de cualquier forma me espera la muerte ¿Por qué no ahorrarme el sufrimiento?
Quizá esto sea lo último que escribo así que sólo quiero agregar algo.
Cuiden de ustedes y de los suyos siempre. Adiós.

°°°

Guardé mi cuaderno en la mochila y continúe caminando hacia la zona boscosa. 
Una hora y doce minutos ha sido suficiente para elegir de que forma me despediría de este mundo de muertos vivientes
Consideré dos puntos.
1. No quería convertirme en uno de ellos y matar a alguien o ser cazado.
2. Una muerte rápida y sin dolor sería lo ideal.
Así que concluí en el suicidio, sólo necesitaba una bala en el cráneo y todo por fin se acabaría.
Mientras caminaba encontré un edificio de dos plantas y pensé en un punto más.
3. No quiero ser comida de leprosos.

Y sin más me encuentro en la azotea de este pequeño edificio en las cercanías del bosque, tengo una bolsa de papas fritas (vamos no me iré al infierno con el estomago vacío) he colocado una sola bala, ya está lista para penetrar mi cerebro.
Algunas lágrimas recorrían mis mejillas, sé lo cobarde que soy pero de cualquier forma me espera algo peor si continuó... que más da.
Terminé mis papas fritas, me senté en la orilla y observé un poco por última vez. Aún es de mañana, todavía se pueden ver las gotas de rocío sobre las hojas y la niebla aún no terminaban de dispersarse.
Coloque la fría pistola en mi sien y tome aire para después jalar el gatillo, hizo un pequeño ruido.
-Mierda, olvidé quitar el seguro- abrí los ojos y fastidiado preparé el arma para continuar pacíficamente con mi suicidio.
-Aquí vamos- repetí la acción- los amé tanto, adiós- las lágrimas brotaban de mí involuntariamente.
Escuche un disparo, después otro y otro ¿Acaso escogí un mal día para morirme?
Abrí los ojos y mire hacia abajo sin encontrar la procedencia de los tres disparos hasta que note el grupo de leprosos corriendo detrás de una chica rubia. 
-No creo que haga alguna diferencia si me meto- pensé - pero esta podría ser mi oportunidad para salvar a alguien- reconsidere- no, nisiquiera la conozco pero debo hacer algo esta en problemas.
Apunte hacia los leprosos y mi acto heroico termino por casi matarla, ella me miró fijamente mientras sacaba un cuchillo para partir en dos los cráneos de los leprosos.
Sus movimientos eran rápidos y precisos como si toda su vida hubiese entrenado para ello pero el grupo era numeroso, ella lucía agotada entonces no lo pensé más y bajé para intentar ayudarla.
Corrí lo más que pude y cuando estaba ahí me quedé paralizado, no tenía un plan y la pistola no estaba cargada (tampoco era buena idea que volviera usarla) así que hice lo único que podía servir.
-¡Hey!- intenté llamar la atención de los leprosos para darle tiempo - vengan.
Un par de leprosos me siguieron y comencé a correr sin embargo para completar mi pésima idea sentí un fuerte calambre en mi pierna derecha que me hizo caer al suelo.
-Bien, al menos lo intenté- cerré los ojos- No, así no- comencé a arrastrarme y trate de hallar rocas para defenderme, toqué alrededor hasta que levante el primer objeto.
Era una rama gruesa que sirvió para golpearlos mientras me levantaba y seguir corriendo.
Nuevamente escuche disparos, uno a uno caían los leprosos alrededor de mí y ningún tiro fue desperdiciado.
Ella camino hacia mí y yo pude verla de pies a cabeza, llevaba puestos unos jeans ajustados que dejaban apreciar sus largas piernas seguido de sus curvas bien definidas, su rubio cabello le daba por debajo de su pequeña cintura, llegue hasta su rostro; una especie de tela cubría su boca aunque su mejilla había sido salpicada con un poco de sangre y de pronto sus ojos, tenían un tono azul oscuro que nunca antes había visto, me quede hipnotizado con lo bella que era pero su encanto acabo cuando vi que su arma me apuntaba.
-¿Quién eres?
-¿Yo?- apenas pude contestar.
-No, seguramente el tipo de alado- me vi tan estúpido al voltear hacia todos lados.
- Soy Andrew...
-De acuerdo, el resto no me interesa- no bajaba la maldita pistola, comencé a sentir miedo- bien, Andrew ¿Acaso intentabas matarme?
-¡No! Sólo quería ayudarte pero no...

¿Sería correcto mostrarle mi desventaja a esta extraña?

- no sé usar un arma.

-Ya veo, no sé si lo sepas pero hoy en día es lo más importante.

-Lo sé- me sentí humillado.
-No te mataré por eso así que ya me voy.
Ella no lo pensó dos veces y comenzó a caminar hacia el bosque.
-¡Espera!- se giró hacía mi- tienes sangre en la mejilla.
¿Enserio fue lo mejor que pude decirle? Tan sólo dilo Andrew.
-Oh gracias.
Finalmente pude ver todo su rostro... si antes la consideré bella ahora puedo admitir que es preciosa, su nariz es pequeña y sus labios tienen un tono rosado natural.
Ella limpio su mejilla y volvió a su camino algo me movió para seguirla.
-Por favor, espera- estaba nervioso y tener su mirada puesta en mí sólo lo hacia más difícil- ¿Puedo ir contigo?
-No- nisiquiera dudo en su respuesta.
-Por favor, estoy solo- algo involuntario me hacia rogarle.
-Viajo sola y tú no me serias nada útil- rechazado por segunda vez, no creo que exista algo peor.
-No sé usar un arma así que mi oferta para ti es cargar tus cosas.
Se quedo pensándolo, algo me decía que estaba cansada y no tener que volver a cargar todo lo que llevaba sería muy bueno para ella.
-No.
Abrí los ojos como platos, no tenía más que ofrecerle con tal de que me dejara seguirla.
-¿Por qué?
-No creo que seas confiable.
-Vamos sólo dame una oportunidad, mi oferta no es mala.
-No.
No sabía que otra cosa agregar salvo decirle la verdad; necesitaba a alguien que me cuidara la espalda o seguro moriría pero no puedo utilizar esas palabras.
-Bien, no tengo a nadie. Mi mejor amigo murió ayer y la verdad es que no sé como sobrevivir solo, yo... yo no quiero morir aún- intentaba no balbucear - puedo hacer lo que quieras pero por favor, llévame contigo.
He perdido mi ego por completo y quizá sólo le inspire lástima.
-De acuerdo- dijo al momento en que me arrojaba su mochila- será mejor que no intentes traicionarme.
-No tienes de que preocuparte, gracias.
-Tan sólo te llevaré a un lugar seguro después olvídate de mí.
-Como lo desees.
-Uff siento que me arrepentiré por esto- suspiro- oh, muéstrame tu mochila.
-Claro- vacío todo y tomo la pistola con mis dos únicas balas, mientras la observaba sus labios formaron una pequeña sonrisa.
-Me quedaré con esto.
El hecho de que me aceptará no significaba que confiaba en mí, me dejo caminar enfrente de ella y no podía evitar sentirme observado, como si fuera un criminal que es arrestado por un policía.
-Que grosero soy no me presenté, mi nombre es Andrew ¿Cuál es el tuyo?- me gire y ella me apuntaba con su arma.
-No te importa.
-¿Entonces como te llamaré?
-No es necesario que hablemos.
-¿Podrías decirme algo que no comience con "no"?
-Tal vez pero me lo reservo.
-Oh esta bien.
Después de ese nuevo rechazo me di cuenta de que había caído en manos de una chica tan hermosa como antipática. Me pregunto si ella siempre ha sido así o simplemente no le agrado en absoluto.
-Tan sólo camina.
-¿Hacia dónde?
-Por allá- señaló el bosque.
-Dime que es una broma.
-No, debemos darnos prisa.



Icarus Senpai

#1644 en Terror
#15081 en Otros
#1900 en Acción

En el texto hay: romance amor sangre, gore suspenso misterios

Editado: 19.01.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar