Alejandra Vargas creía que conocía sus propios límites hasta que Santiago apareció en su vida.
Lo que comenzó como una simple admiración se convirtió en un torbellino de emociones que la llevó a cuestionar quién era, qué quería y cuánto estaba dispuesta a soportar por alguien que nunca ...
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En proceso: 18 Junio
51 pág.
Sí, quiero