Escribo romances tan reales que queman, de esos que huelen a flores y se sienten como el calor del sol en la cara. Después de mucho tiempo mirando el reloj, decidí que mi perspectiva del mundo merecía ser contada. Soy sarcástica por defensa propia, soñadora por herencia y noctámbula por elección.

Si buscas finales perfectos, quizás te equivoques de lugar; pero si buscas historias que se sientan como una conversación entre amigos a las 3 a.m., bienvenida/o. Mi meta es que me conozcas, pero mi pasión es que me sientas.
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