¡Buenos dias, buenas tardes y buenas noches Leeme!
No sé cómo empezar esto, ni cómo decirlo o escribirlo.
¿Cómo están? ¿Se acuerdan de mi?
Tampoco creo que alguien lo vea, que mi recuerdo aún genere emoción al leerlo, pero antes de ahogarme en un mar de inseguridades, quería compartirlo con ustedes primero.
Sí, a quienes llevan años leyéndome, a quienes comentan en mis novelas, los que con un simple comentario me provocan mariposas.
Me presento de nuevo: soy Viuda del Inframundo, Crezcy, MissV.C o MysteriousOwlPurple. Como quieran decirme, todos los pseudónimos son válidos.
Como decía, esta historia inicia hace algún tiempo. El momento donde mi tragedia da inicio, donde comprendí que me arrepentí.
Viajé hace cuatro años a México, para reunirme con familiares que me cuidarían, me apreciarían y ayudarían a avanzar en mi carrera. No obstante, lo único que obtuve fueron desprecios y abusos.
Día tras día consumí mi alma en el fuego del inframundo, estando lejos de mi casa. Viendo cómo cada vez que volvía a mi casa revivía y al volver allí me moría otra vez.
Mi alma se despedazaba, mi cuerpo era arrojado a buitres carroñeros, a sonrisas de plata falsas y con malas intenciones, todo con la promesa de un “mundo mejor”, “una vida mejor” y al final abandoné lo que soy.
Dejé de escribir, dejé de dibujar; ya de mí nada quedaba.
No sé cómo amarme ahora, no sé cómo escribir, qué es la seguridad, la tranquilidad. Mi mente da vuelta tras vuelta constantemente; enloquezco con el miedo de regresar, con el miedo de estar otra vez al lado de esa gente.
Y ojo, no veo a México como malo, tengo lectores de allí, conocí gente hermosa y lugares preciosos; no, la convivencia dentro de esa casa era como pasarme un rayador por la piel, dejarme en llagas el corazón.
Por eso, estando en mi casa, vuelvo a desnudarme, vengo a mostrarles mis miedos, mis vulnerabilidades, ya que no sé cómo volver a vivir, no sé cómo ser yo misma, no obstante…
Quiero volver, estoy desesperada, desesperada por perderme entre páginas, anhelando volver a escribir; vivo por la pasión a flor de piel de lo que narro, de lo que dibujo, cada experiencia, cada sensación.
Tal vez por esa razón, vengo con este ruego, este retorcido anhelo. Vuelvan a leerme, ténganme paciencia y regrésen a Solitudinem, porque este fénix morado no se quiere rendir.
Deseo alzar mis alas en vuelo otra vez, y caer en las escrituras perdidas de las cuales me arrepiento tanto de salir.
Gracias por leerme, gracias por las molestias y el tiempo, este… no es el final, no es un adios…
Es solo el comienzo…
Sí, quiero
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