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Un arquitecto de la incertidumbre y estudiante de Letras en la Universidad de San Nicolás de Hidalgo. Poseedor de una mirada clínica —a menudo calificada como "un fastidio" por quienes lo rodean—, tiene la habilidad casi instintiva de desmantelar tramas y predecir finales, una capacidad que traslada a su escritura para evitar lo predecible y lo complaciente.
Como escritor, se sitúa en la intersección donde el cuento policiaco se encuentra con el nihilismo absurdo. Sus historias no son refugios de esperanza, sino laboratorios de la condición humana. A través de una narrativa visceral y oscura, explora los "asuntos delicados": la línea que divide la cordura de la esquizofrenia, la supervivencia ética en el fin del mundo y la búsqueda de una identidad propia frente al ruido ensordecedor de una sociedad que solo sabe etiquetar.
Su estilo se caracteriza por:
La disección de la verdad: No le interesa el "qué", sino el "porqué", desnudando las proyecciones y fracasos de sus personajes.
Estética de lo Grotesco: Utiliza el horror y el gore (la "sangre rosa") como herramientas sensoriales para despertar al lector de su letargo.
Desafío Existencial: Sus textos son invitaciones a explorar mundos inexplorados y situaciones fuera de lo normal, alejándose de cualquier intención de superación personal para centrarse en la reflexión cruda.
Para él, la literatura es el arma para decidir en un mundo que no controlamos. Es un autor que no busca el "está bien", sino la retroalimentación punzante que permita el crecimiento mutuo. Leer al Cuervo con Bombín es aceptar una invitación a perderse en el bosque, a dudar de lo que vemos en el espejo y a confrontar la pregunta más peligrosa de todas: ¿Qué soy?
Gracias y disfruta la lectura
Atentamente
El cuervo con bombín
Como escritor, se sitúa en la intersección donde el cuento policiaco se encuentra con el nihilismo absurdo. Sus historias no son refugios de esperanza, sino laboratorios de la condición humana. A través de una narrativa visceral y oscura, explora los "asuntos delicados": la línea que divide la cordura de la esquizofrenia, la supervivencia ética en el fin del mundo y la búsqueda de una identidad propia frente al ruido ensordecedor de una sociedad que solo sabe etiquetar.
Su estilo se caracteriza por:
La disección de la verdad: No le interesa el "qué", sino el "porqué", desnudando las proyecciones y fracasos de sus personajes.
Estética de lo Grotesco: Utiliza el horror y el gore (la "sangre rosa") como herramientas sensoriales para despertar al lector de su letargo.
Desafío Existencial: Sus textos son invitaciones a explorar mundos inexplorados y situaciones fuera de lo normal, alejándose de cualquier intención de superación personal para centrarse en la reflexión cruda.
Para él, la literatura es el arma para decidir en un mundo que no controlamos. Es un autor que no busca el "está bien", sino la retroalimentación punzante que permita el crecimiento mutuo. Leer al Cuervo con Bombín es aceptar una invitación a perderse en el bosque, a dudar de lo que vemos en el espejo y a confrontar la pregunta más peligrosa de todas: ¿Qué soy?
Gracias y disfruta la lectura
Atentamente
El cuervo con bombín
Sí, quiero